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Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

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Desde la perspectiva que se le mire, el tema económico es uno de los que mayor atención atrae. Por la incidencia que tiene sobre las actividades públicas y privadas, el acaecer de la economía destaca singular trascendencia en la vida de las gentes, al punto de condicionar su comportamiento político y social.

En los tiempos que corren, por lo incierto e inapropiado que ha sido el funcionamiento de la economía nacional, buena parte de los esfuerzos del país ha tenido que centrarse en la tarea de idear fórmulas que den salida a la encrucijada en que ahora se encuentra tan delicado aspecto del devenir ciudadano.

El Nuevo Liberalismo, como ninguna otra agrupación política, desde que irrumpió en el escenario nacional, ha marcado una pauta de estudio serio y sistemático de los diversos temas que conforman la compleja estructura económica nacional e internacional. Desde el Congreso, pasando por las Asambleas y Concejos donde tiene representación, hasta los más especializados foros, la participación de sus voceros ha sido determinante, bien para alertar sobre errores que se han cometido o puedan cometerse, o bien para ofrecer alternativas de solución.

Deseable resultaría compendiar en un sólo documento todo lo que en esta materia se ha hecho; sin embargo, tal empeño resulta imposible, no sólo por la variedad de los aspectos abordados, sino por la limitación de espacio que una publicación como esta impone. Con todo, a manera de muestra del trabajo continuado que en el seno del Congreso de la República ha adelantado el Movimiento, el documento que se entrega al juicio crítico de la opinión pública nacional recoge algunas de las intervenciones o ponencias a proyectos de ley que miembros del Nuevo Liberalismo han tenido o presentado desde la iniciación de las labores parlamentarias del período constitucional 1982 – 1986.

Por la trascendencia que el tema tiene, el documento dedica particular atención a la política fiscal, no porque haya sido el único sino sencillamente porque es el más crítico y sobre el cual quizás se ha hecho más insistencia.

Buen ejemplo de esta última afirmación es el testimonio claro que en el texto base del ideario programático del Nuevo Liberalismo, conocido entre nosotros como el Documento N°. 1, se dejó en septiembre de 1981. En aquella oportunidad advertíamos: “Se observan en el panorama fiscal tres fenómenos de inocultable gravedad que comprometen seriamente el futuro inmediato y mediato de la política fiscal; dos de ellos contradicen abiertamente las políticas sociales y un tercero le da a las proyecciones fiscales una vulnerabilidad sin antecedentes que atentará contra la estabilidad económica en general”. En concreto nos referíamos a la regresividad del sistema tributario; el tremendo retroceso en la inversión; el inusitado crecimiento de los gastos públicos, la vulnerabilidad de los ingresos tributarios y, la inminencia de una grave crisis. Sentenciosamente concluía uno de los párrafos del escrito comentado: “Pero estamos seguros que para 1982 y en particular para la entrega del poder al próximo gobierno, la situación del fisco nacional será una de las peores que haya conocido nuestra historia”.

Con la autoridad que da haber señalado clara y oportunamente las dificultades de la hacienda pública nacional, en todo este tiempo el Nuevo Liberalismo ha sido el principal protagonista de los más importantes debates que en esta materia se hayan adelantado en el Congreso; además, muy buena parte de la responsabilidad en el trámite de proyectos de ley claves para el orden fiscal ha correspondido a sus miembros.

En apretada cronología se pueden citar como hechos relevantes del esfuerzo desplegado en este aspecto especial y en el económico general: la intervención en las discusiones sobre el informe que el Presidente de la República presentó al Congreso sobre la declaratoria de la Emergencia Económica. Sin aspavientos y con suficiente fundamento técnico se señalaron las causas de la crisis, hasta ese momento no bien definidas. Acudiendo al testimonio histórico de ese documento, aprobado por unanimidad, podemos recordar que fue el Nuevo Liberalismo el que desbrozó el camino para lograr que se hiciera un análisis objetivo del problema fiscal. Durante las sesiones extraordinarias cupo al Director del Movimiento y a algunos de los parlamentarios la responsabilidad de tramitar las dos más importantes leyes dictadas por el Legislativo en dichas sesiones: las ponencias a las leyes 9 y 14 de 1983 fueron obra suya y en ellas, dentro del obvio manejo que tienen los proyectos, quedaron plasmadas ideas y principios que constituyen el fundamento de nuestra lucha ideológica.

Ya en las sesiones ordinarias de 1982, en la plenaria de la Cámara de Representantes, siguiendo la línea de conducta trazada, se había hecho el debate al proyecto de presupuesto para la vigencia fiscal de 1983. Demostramos en aquella oportunidad que el plan de ingresos y de gastos estaba defectuosamente calculado, inapropiadamente estructurado y lo que era peor: contrariaba los deseables propósitos de una correcta política fiscal. Negativos resultaron nuestros esfuerzos porque en un acto calificable de manera benigna como de ligero, el propio gobierno, sin tomar en cuenta las dificultades que con él causaría, pidió un voto de confianza y la aprobación del proyecto. Parte de este error lo estamos pagando ahora los Colombianos.

En procura de darle mayor claridad al análisis de la situación económica, el Dr. Luis Carlos Galán, con ocasión del debate que junto con el inolvidable compañero de lucha Rodrigo Lara adelantara con el Ministerio de Hacienda, hizo el más completo examen del panorama económico nacional e internacional. Fundamentados sus puntos de vista en la directa percepción de los acontecimientos y desde luego, en el conocimiento de las realidades de nuestra organización económica y social, señaló la precaria consistencia del plan de recuperación económica que, sin medir suficientemente las dificultades cambiarlas y fiscales, pretendía en el corto plazo invertir las negativas tendencias del aparato productivo. Particularmente interesante fue su referencia al impacto que se podría esperar en la economía con la utilización del sector constructor como líder del desarrollo, dadas las múltiples deficiencias de la infraestructura y las fuentes de financiación.

Una vez más el capítulo del análisis cuidadoso del presupuesto nacional se repitió en 1983. En aquella oportunidad nos fue posible demostrar al país que el programa financiero de la administración central para la vigencia de 1984 tenía dos graves fallas: la sobreestimación de las rentas, en particular las provenientes del impuesto sobre la renta y complementarios y el de ventas; la inapropiada incorporación del fondo de inversiones públicas que no tenía posibilidades reales de cumplir la meta que se le asignaba y la absurda sub-estimación de los gastos de la administración. Tan válidas serian nuestras observaciones que una persona conocedora de estas cuestiones, el ex-presidente Carlos Lleras Restrepo, hizo eco de ellas en editoriales de la revista que dirige. Un reportaje al autor del debate en dicha publicación dé también cuenta de estas afirmaciones.

Por el significado incontrastable que el hecho tiene, es bueno recordar que al Nuevo Liberalismo correspondió en mayor medida correr con la responsabilidad de sacar de la incertidumbre tributada a los colombianos. Al haberles sido asignadas a dos de sus miembros, el senador Galán Sarmiento y al representante Rosas Vega, las ponencias para primero y segundo debates de las que hoy son las leyes 9a. y 14a., el Movimiento demostró su capacidad de gestión y de orientación en el Congreso de la República.

Más recientemente, de nuevo fue nuestra agrupación política la encargada de poner en su punto la discusión de la crisis del fisco nacional para algunos sorpresiva y la crítica situación cambiarla. Con el más completo bagaje político y técnico señalamos al Ejecutivo, al Legislativo y a la opinión pública en general el sendero que durante estos dos últimos años ha tenido la economía nacional, los aciertos de la actividad oficial y los varios desaciertos que en la formulación del plan económico han incurrido. Juzgamos que sin diagnósticos objetivos y certeros no se pueden dar fórmulas de solución a los múltiples problemas del país. De allí que con insistencia nos hayamos preocupado por este fundamental aspecto del trabajo parlamentario.

Si hacemos en apretada síntesis el recuento de algunas de las actividades desarrolladas, es porque queremos recabar ante los colombianos la confianza que nos otorgó al elegirnos sus voceros en el Congreso. Estar cumpliendo fiel y diligentemente con el mandato conferido, nos permite detentar un liderazgo bien ganado y una autoridad mejor sustentada. Los documentos que ahora se dan a la circulación son testimonio incuestionable de todas estas aseveraciones.