D004 P017 | La emergencia económica

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D004 P017 | La emergencia económica

Entre el 23 de diciembre de 1982 y el 10 de febrero de 1983 la Comisión Accidental que examinó el informe rendido por el Presidente Betancur al Congreso, sobre Emergencia Económica presentó a la Mesa Directiva de la Cámara de Representantes el resultado de esta labor a través de un documento en cuya elaboración participaron parlamentarios del Nuevo Liberalismo. Estos expresaron lo que reproducimos a continuación, bajo el título “El Origen de la Crisis”:

De 1976 a 1979 el auge del sector externo de la economía se tradujo en altos niveles de demanda y en amplia disponibilidad de divisas. Ambos factores permitieron llevar la economía a satisfactorios niveles de producción en los años de 1978 y 1979. Dicho proceso estuvo acompañado por un relativo aumento de las tasas de inflación.

El fin de la bonanza externa habría de traer consigo, sin embargo, una disminución progresiva del ritmo de crecimiento de la economía hasta llegar a la recesión que caracteriza esta última etapa de nuestro desenvolvimiento económico. Tal situación se torna más grave si se tiene en cuenta que la inflación, en vez de disminuir, se ha estabilizado en forma notoria.

“Sin que pueda decirse categóricamente que el desempeño de las finanzas públicas, entendidas para este efecto como el comportamiento de las operaciones efectivas del Gobierno Central, fue satisfactorio durante 1977 y 1978, hay que convenir que fue a partir de 1979 cuando se empezó a evidenciar el debilitamiento del sector público. Un déficit monetario de 516.726 millones y la caída del esfuerzo tributario localizan en este año la iniciación del problema que hoy vive el país”.

La situación descrita tiene, en nuestro sentir, como causas más significativas, el progresivo deterioro de los ingresos del comercio exterior, el cual se tradujo en una apreciable contracción de la demanda agrega da que, a su turno, generó una notable parálisis del aparato productivo nacional. En la misma dirección actuaron los fenómenos de evasión y elusión tributarias, el incremento del gasto público, particularmente en los renglones de funcionamiento y una deficiente administración en el campo tributario.

Con un criterio de política fiscal compensatoria, el Gobierno acudió a dos fuentes para financiar su gasto: los recursos provenientes de la Cuenta Especial de Cambios y el endeudamiento externo. Prueba de esta afirmación es el uso de S15.182 millones de dicha cuenta para fines presupuestales, así como la utilización de crédito externo en cuantía de USS1.060 millones, en 1979.

Advertido del problema. el propio Gobierno, al más alto nivel de la dirección del Estado, informó al país sobre este aspecto crucial de la política económica. El Señor Presidente de la República, en su alocución de año nuevo en 1980, dijo: “Creo que debo advertir a la Nación que estamos cerca de una situación que exige severas medidas correctivas… El balance fiscal global se ha empeorado como resultado de muy preocupantes procesos mediante los cuales el presupuesto nacional no solo cede recursos sino que se ve obligado a asumir nuevas y costosas responsabilidades”.

Posteriormente, también el Jefe del Estado, en su mensaje al Congreso el 20 de Julio de 1981, anotaba:

“Respecto al futuro fiscal del país al que le tocará a la próxima administración, sí tenemos motivos de especial alarma; pues vemos en el horizonte una serie de fenómenos que de no ser corregidos oportunamente tendrían gravísimas consecuencias para la estabilidad monetaria y para las instituciones democráticas del país”.

Sin que durante el período se presentaran cambios importantes en la estructura tributaria, excepción hecha de la Ley 20 de 1979, conocida como la “Ley de alivio tributario”, el balance financiero del Gobierno Central continuó la tendencia hacia el deterioro persistente. La Cuenta Especial de Cambios y el endeudamiento externo seguían siendo fuentes fundamentales de los ingresos corrientes, hasta el punto que la utilidad de la primera representó en 1981 cerca del 25 % del total.

Como una prueba de los efectos nocivos que para el futuro fiscal del país tendría el uso de las utilidades de la referida cuenta, de un estudio realizado por el Banco de la República puede citarse: “De otra parte, la existencia de los ingresos de la Cuenta Especial de Cambios ha permitido financiar una proporción importante de los gastos del Gobierno… Como consecuencia un muy importante porcentaje del gasto público se vienen financiando con una fuente de recursos bastante inestable”. Y luego advierte: “Existe, finalmente, otra consideración que nos lleva a pensar en la inconveniencia de trasladar al Gobierno los recursos de la Cuenta Especial de Cambios (distintos a los impuestos de café y remesas). Creernos que dicho traslado puede inducir un menor esfuerzo fiscal por parte de la Nación. Esto podría tener impactos distributivos no deseados, a medida que, como ha venido sucediendo, los impuestos directos van perdiendo participación dentro de los recaudos totales del Gobierno”

Para corroborar lo anotado sobre el origen del déficit del Gobierno y su evolución, siempre insatisfactoria, una conferencia pronunciada por el doctor Eduardo Wiesner, el 23 de junio de 1982 resulta muy ilustrativa. En uno de sus apartes el Ministro Wiesner decía: “Lo primero que debo observar es que el problema fiscal no aparece hoy como algo súbito e inesperado que tome por sorpresa al Gobierno o a la opinión pública. Entre 1979 y 1981 personal y oficialmente señalé en numerosas ocasiones y en distintos documentos, que no había ningún problema más serio que el fiscal”.

Aludiendo a la magnitud del déficit y luego de haber advertido que el concepto de “deficit monetario” equivale al monto del gasto que se financia con crédito externo o con recursos de la Cuenta Especial de Cambios, el Ministro señalaba: “El hecho que el déficit inmediato pueda mantenerse alrededor de los 10.000 ó 15.000 millones de pesos no debería tranquilizar a nadie. Al margen del cálculo legal contable hay un acelerado proceso de deterioro fiscal que es alarmante por decir lo menos. Una de las expresiones más contundentes de ese deterioro es la existencia de un “déficit monetario” que este año alcanzará un monto no inferior a los 70.000 millones de pesos. Esta es la suma de los ingresos provenientes del crédito externo para inversión y de la Cuenta Especial de Cambios los cuales en realidad no constituyen una trasferencia de poder adquisitivo del sector privado al sector público. Por consiguiente, ellos ejercen una tremenda presión expansionista sobre los medios de pago haciendo muy difícil el manejo de la política monetaria y constituyéndose en un eventual riesgo aún para la estabilidad cambiaria”.

Finalmente la representación del Nuevo Liberalismo expresa que estos antecedentes dejan importantes motivos de reflexión sobre la oportunidad y la eficacia de las medidas económicas aplicadas por la administración anterior en materia fiscal y por el actual Gobierno en el lapso de cuatro meses de gestión.