D004 P077 | El Comercio Exterior Colombiano y la Integración

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D004 P077 | El Comercio Exterior Colombiano y la Integración

Palabras del senador Jorge Valencia Jaramillo

En la sesión plenaria del Senado de la República el miércoles 24 de octubre de 1984

 

Debate sobre:

El comercio exterior colombiano y la integración. Señor Presidente, Señores Ministros de Relaciones Exteriores y de Desarrollo Económico, ilustres colegas:

En compañía del doctor Fernando Sanz Manrique, hemos querido adelantar esta citación un poco al alimón, como dirían en los toros, porque nos parece que el tema del sector externo colombiano, tanto en su campo político como en el económico, de verdad amerita profundizar en algo absolutamente esencial para la República corno lo es dicho sector.

El doctor Fernando Sanz ha hecho una serie de análisis, observaciones y comentarios del mayor interés en el aspecto que podríamos calificar como esencialmente político; sin perjuicio de que haga algunos comentarios de mi parte sobre ese mismo aspecto voy a presentar varias reflexiones e inquietudes fundamentalmente en las de orden económico.

Como conoce el país, o por lo menos quienes se han interesado por estos temas, personalmente estoy vinculado a la creación y al nacimiento de Proexpo, del lncomex, y del Grupo Andino. En esas tres instituciones en mayor o menor medida está mi impronta.

 

Proexpo y las exportaciones

Deseo empezar con Proexpo: existe gran preocupación por lo que ha sido una caída prolongada de las exportaciones; ellas, en su conjunto, habían crecido desde 1967, después del Decreto 444, con el cual también tuve algo que ver. Se incrementaron de 509 millones de dólares en ese año hasta 1983 con un total de 3.107 millones de dólares. Pero lo importante es observar que en el año de 1980 ellas fueron de 3.945 millones y bajaron en el 83 a 3.107. El descenso principal, sin embargo, se presentó en las exportaciones llamadas menores y en especial podríamos concretarlo a los años 1982 y 1983.

En el año de 1982 alcanzaron 1.380 millones de dólares y ellas representaron el 42 por ciento del total de las exportaciones colombianas; en el año 83 descendieron a 1.105 millones y al 36 por ciento; y en este año de 1984 la proyección es de 1.184 millones o sea el 34 por ciento del total de éstas. Es evidente entonces que ha habido un descenso muy pronunciado en el resultado de esas exportaciones. Habría que preguntarse, en consecuencia qué es lo que “ha sucedido. Hay muchas explicaciones, conocidas seguramente todas por los señores Ministros y por mis ilustres colegas. La recesión internacional es un punto que se menciona con frecuencia, el proteccionismo, la crisis cambiarias de Venezuela y Ecuador. Pero si todo esto se sabía, si todo esto se conocía, ¿qué hizo el Gobierno para contrarrestar realmente situación tan negativa?; porque la crisis viene desde finales de la década pasada, el proteccionismo viene también aumentando desde ese momento e, igualmente, las dificultades cambiarias en especial las de Venezuela se anticiparon por meses y meses. Podríamos afirmar que en manera alguna nos tomaron por sorpresa. Si se tenía un conocimiento global de esa crisis y de la decadencia de las exportaciones ¿qué hizo en general el Gobierno, qué hizo, por ejemplo, con la tasa de cambio?

En el año de 1982 la sobre evaluación del peso colombiano era de cerca del 50 por ciento lo que implicaba a todas luces que para los colombianos lo interesante era importar y muy poco exportar. En ese año se aceleró la tasa de devaluación hasta llevarla a un 25 por ciento. Pero esa no era una aceleración suficiente, el resultado de las exportaciones así lo demuestra. En 1983 pasó de un 25 por ciento a un 28 por ciento únicamente, y en 1984 lleva el mismo ritmo del año 83, 28 por ciento. ¿Por qué el Gobierno conociendo la existencia de una situación de deterioro como la que vive la balanza comercial y la balanza de pagos no se animó en su momento y en todo este año, a dar una activación mayor a dicha tasa? Además me preguntó ¿qué va a hacer el Gobierno el año próximo, con una devaluación del 28 por ciento, que sin ser suficiente para recuperar el atraso, era aceptable frente a un nivel de precios del 16 por ciento? Pero con la situación fiscal que hemos venido examinando es claro que los precios tendrán un crecimiento importantísimo en el año de 1985. Creo no equivocarme si pronostico que no bajarán en ningún momento del 30 por ciento. Aunque sería más realista pensar que con un déficit de 190 mil millones previsto para 1985, y con los mecanismos de emisión o de financiamiento ya analizados parcialmente durante este mes, podrá ser más bien del 35 por ciento el aumento de los precios. ¿A dónde vamos a tener que llevar entonces la tasa de cambio? Pues es claro que si tenemos niveles de precios del 30 por ciento o del 35 por ciento la devaluación tendrá que acrecentarse mucho más y eso traerá una mayor alza en los precios.

La tasa de cambio evidentemente no es la única herramienta para promover las exportaciones. Sí es una muy importante dentro de la organización del comercio exterior y de cualquier balanza cambiaria; porque ella tiene el doble efecto de estímulo al que exporta y desestimulo al que importa.

Un instrumento más que usted (Honorable Senador Roberto Gerlein) citó muy de pasada, y que es naturalmente fundamental, es el Certificado de Reintegro Tributario, el CERT hoy día, que tiene la ventaja y desventaja de ser un incentivo que se aplica selectivamente. La ventaja, porque es indiscutible que muchos sectores o productos, no precisamente las flores, pueden necesitar CERT del 20, 25, 30, 35 por ciento. Otras exportaciones pueden necesitarlo en menor cantidad; y, sin embargo, bien puede ser que las presiones, para llamarlas de alguna manera, sin que esto sea peyorativo, lleguen a conseguir unos estímulos superiores a los que realmente se requieren.

El otro instrumento, muy importante, que el Senador Gerlein no mencionó, es el del crédito barato, abundante y barato. Sabemos que en gran medida los principales exportadores colombianos reciben a través de Proexpo, resolución 59, crédito en muy buenas condiciones, y que esto es algo que merece observarse con detenimiento.

 

Proexpo en líneas generales

Hay la pregunta flotando hace rato de qué tan bien desempeña sus funciones Proexpo. Si uno juzga exclusivamente por el desarrolle de las exportaciones, no lo viene haciendo bien. Porque si aceleramos la devaluación en algo, no en lo que yo considero que se tendría que haber hecho, y si además tenemos un crédito como lo tuvimos de abundante en Proexpo, y no crecieron las exportaciones, habría que decir entonces, que no todo se debe a la crisis internacional, retracción de mercados, barreras proteccionistas, etc. Claro, parte puede ser especulación. No obstante, lo cierto es que esos instrumentos deben uncionar en buena proporción; y han funcionara muy precariamente.

Surge la inquietud de cómo utiliza sus recursos Proexpo. Lamentablemente, y es mi opinión, yo creo que Proexpo se desvió en un momento dado de su origen de organismo promotor de las exportaciones para convertirse en Inversionista, que no se había previsto que lo fuera. Por ejemplo: hoy tiene el 20 por ciento el Instituto de Fomento Industrial. Puede que allá en el Instituto haya unas empresas que exportan; de todas maneras no era el camino para llegar a ellas; parece más, el medio que en un momento se utilizó para darle la liquidez que no tenía.

Pero lo que es en verdad espectacular es lo que ha hecho Proexpo en CARBOCOL. Le ha destinado hasta la fecha $12.000 millones de pesos. Para el año próximo (1985) hay que aumentar el capital, Proexpo deberá invertir 9.000 millones más. Planteo este interrogante aquí en el Seriado. En 1985 Proexpo va a recibir por ingresos de importaciones, $10.000 millones de pesos. Y de esos diez mil, 9.000 tendrán que ir a CARBOCOL. Me pregunto yo, al ver el desarrollo de las exportaciones ¿qué va a hacer el Gobierno, por decir un caso, con los algodoneros de la Costa? Si en este año ese cultivo dentro de las menores, ocupa ya el cuarto renglón, y se puede calcular que para el año próximo necesitará más de 6.000 millones en financiación adicional, más de 6.000 millones, entonces si sólo va a tener 10.000 de nuevos ingresos y 9.000 van para CARBOCOL, y necesitaría 6.000 para los algodoneros, quiere decir que Proexpo tendrá que empezar a escoger clientes e informarles a los que ha venido financiando que ya no son tan buenos y que se quedaron sin recursos. De malas, de veras de malas esos exportadores.

Me preocupa, y me parece Señor Ministro de Desarrollo que es necesario revisar con gran cuidado el monto de esas inversiones. Personalmente encuentro que en algunos casos pueden ser justificadas. Pero lo lógico y lo seguro sería pensar en su diversificación. No todos los huevos en una canasta; no llegar a 20.000 millones como vamos a llegar al año próximo en una sola Empresa.

Al mirar la evolución de la cartera de Proexpo uno encuentra que ella ha crecido rápidamente. En el año 78, 13.000 millones; en el 80, 20.000 millones; en el 82, 33.000 millones; en el 83, 47.800 millones. Pero que curioso honorables Senadores que a medida que aumenta el monto de la financiación se reducen los usuarios del crédito; no entiendo, mientras más se presta más exportadores deberían recibir esos recursos. Pues no, en 1980 los beneficiarios eran 1.160 y en el 83 iban en 920; iban hacia abajo lo que indica que se están concentrando los créditos cosa que no me parece buena, ni para el fomento de las exportaciones, ni para la seguridad misma de lo que debe ser el portafolio de Proexpo.

 

El plan de exportaciones

Y para hablar un poco más de Proexpo, personalmente y dicho con todo respecto, no entiendo como apenas ahora se nos informa que se va a presentar un Plan de Exportaciones. Estamos ya a finales del mes de octubre de 1984 y sólo ahora va a aparecer; más de dos (2) años se trabajó sin rumbo conocido, o apoyándonos en lo que venía, o intuitivamente diciendo: es mejor Estados Unidos, o es mejor el mercado Europeo. O impulsemos las flores, o impulsemos los camarones, o impulsemos el banano o estimulemos cualquier otra cosa. Se anuncia que tendrá 150 productos escogidos como prioritarios. Tal cosa me parece excelente, buenísima, pero por qué dos años y tantos meses después de iniciado el Gobierno. Es decir, al entrar a operar dicho plan. así vaya hasta 1990 significará lo siguiente: que tres, cuatro meses, o más, se emplearán en venderlo, en que se adquiera conciencia, en que se conozcan los productos, en que se diga que va a haber financiación especial, que Proexpo los va a apoyar etc., etc. En resumen, se podrá tener funcionando el proyecto, siendo optimistas, en un año y medio, porque así esté bien hecho, el nuevo Gobierno va a tener el suyo propio y en eso no nos podemos engañar. Cada Gobierno, en cada materia, tiene su programa entonces en este campo, tan definitivo, lo digo con tristeza se perdieron dos (2) años.

 

Los SEIC

Para terminar lo relacionado con Proexpo quisiera hacer un breve comentario sobre los Sistemas Especiales de Intercambio Comercial. Estos sistemas especiales, de reciente establecimiento, confieso que no me gustan. A mí me parece que el intento de volver a llevar el comercio internacional al trueque, a la compensación o a la triangulación no es lo mejor. Es un procedimiento rígido, es un procedimiento que adiciona costos al Comercio Exterior, es un procedimiento para el cual se necesitan instituciones altamente refinadas que nosotros desgraciadamente no tenemos. El sistema de intercambio compensado en el mundo es muy importante, pero es importante entre los países desarrollados, entre el área capitalista y socialista. Tan importante que puede llegar a cifras del 25 o 30 por ciento del comercio mundial, pero entre los países en desarrollo es mínimo, mínimo. Concito este sistema y ojalá ese sea el pensamiento del Gobierno, como algo totalmente transitorio, como algo para hacer frente a una coyuntura.

Porque Señores Ministros, ustedes deben informarse de algo, o por lo menos si ya lo saben algún comentario deben hacer; se dice en la calle que adicional al CERT que es el incentivo oficial ya hay un “CERT privado”, y que ese ese CERT privado vale 10, 15 o 20 por ciento, y ¿cómo funciona? Lo explicaré simplemente: un exportador que de cualquier manera puede hacer una exportación adicional, de incremento de mercado, o que puede desviarla a lo que se calificaría un mercado nuevo, adquiere el derecho a importar bienes que por la estrechez de divisas no se están autorizando. Entonces esos exportadores lo que andan es negociando esos cupos. Y es a ellos a quienes les estamos dando la ayuda de la tasa de cambio, les estamos dando la ayuda del crédito subsidiado de Proexpo, les estarnos dando la ayuda, también importante, del CERT, que puede ser del 25 por ciento o 30 por ciento, y si adicionalmente esos exportadores consiguen 15, 20 o 30 por ciento con el “CERT privado”, es algo ya inaceptable. Esas utilidades significan así mismo, como es apenas elemental, un recargo en el costo de las importaciones y un recargo en los precios.

Adicionalmente, Señores Ministros, el Sistema Especial de Intercambio Comercial está golpeando las comercializadoras. Durante años hemos estudiado la manera de poner a funcionar algunas. Finalmente hace no mucho, se montaron tales comercializadoras, con resultados precarios por muchas circunstancias. Pues resulta que ahora los exportadores no quieren exportar sus productos a través de dichas empresas porque ellas sólo les pueden reconocer un margen pequeñísimo un 2 por ciento, o algo así. Y por fuera consiguen un 15, un 20 por ciento entonces, obviamente, ningún exportador va a utilizarlos, lo que es un golpe peligroso y sobre el cual quiero advertir.

 

El lncomex y las importaciones

Dentro del mismo sector externo quisiera rápida-mente mirar las importaciones, y un poco el funcionamiento del lncomex. Fui partidario desde que se inició este Gobierno de establecer restricciones a las importaciones. Personalmente venía escribiendo o comentando, aquí en el Congreso, que había que hacer esas restricciones desde antes, desde el Gobierno pasado. En algunas sesiones anteriormente hablé sobre esto mismo, y dije que en el año de 1982 no existían restricciones suficientes y que se habían perdido seis (6) meses. El Senador Gerlein me replicó, y públicamente me rectificó, dijo que sí se habían hecho tales restricciones en las exportaciones en el año 82. Como yo no soy un hombre polémico ni mucho menos, me esperé hasta el día de hoy para dar el dato, sólo para dar el dato. En el año de 1981 Colombia importó 6.093 millones de dólares y en el año 82, 6.094 millones de dólares, es decir un millón más. Un millón no tiene ninguna importancia en cifras de esta magnitud. Lo que quiero expresar es que en mi opinión y me ratifico en lo que dije, las restricciones con las cuales estoy de acuerdo debieron haber sido mucho más estrictas, y no lo fueron. En el año 83 las importaciones ascendieron a 5.030 millones de dólares, o sea fueron 17.5 por ciento menos que en el año 82. Ese si es un recorte importante, ojalá hubiera sido mayor.

Senador Gerlein. Yo lo que he hecho es mirar las cifras, citarlas de una manera fría en lo que corresponde a ese año y aceptar, como lo hice en ese momento, corno lo hago ahora, que la reducción fue importante más tarde, en el año 83, y como lo es ahora, en el 84.

Y ya que hablamos del año 84, me parece muy importante manifestar mi inmensa preocupación por la situación del INCOMEX, señores Ministros. El INCOMEX está funcionando con un presupuesto mensual de 250 millones de dólares; y está recibiendo cerca de 30 mil licencias de importación al mes. Por eso los industriales, los comerciantes, dicen en todos sus congresos que el INCOMEX está ahogado literalmente de registros de importación, que van hasta el techo; porque además, hay registros, y no uno, sino parece que muchísimos con cinco (5) y seis (6) meses de antigüedad que no han sido tramitados. Veo por lo tanto con gran inquietud el manejo administrativo de la institución. Me parece que se le debe dar un vuelco de sistematización total para que los registros sean aprobados o negados a gran velocidad; eliminando los intermediarios al máximo; que por un sistema de computación en las pantallas todos los días se sepa: tantos registros de Libre —ya casi no hay libres pero no importa—, hay que informar; tantos de Previa, tantos de prohibida. ¿Cómo se tramitaron los de libre? Y ya un último punto en esto del INCOMEX. Se está considerando, o por lo menos eso he leído, la posibilidad de autorizar licencias no reembolsables. Licencias no reembolsables que podrían ser para traer materias primas o bienes de capital, o cualquier cosa. Personalmente encuentro inquietante la idea. No digo de manera absoluta que esté en contra; quizá no le he visto todavía los muchos ángulos que puede tener. Es cierto que sería un alivio ante una balanza estrangulada como la que tenernos. Es cierto que se podía buscar hacerlo por la vía selectiva de las materias primas o de bienes de capital, o bienes intermedios. Es evidente que se podría seleccionar el importador para tratar de cortar cualquier mal manejo. Yo creo que todo esto se podría hacer. Lo miro con preocupación simplemente porque eso tenía una amnistía cambiaria, y esa amnistía cambiaria eventualmente podría servir para lavar recursos discutibles, capitales non santos.

 

Integración y Grupo Andino

Quisiera dedicar otros minutos a lo que piensa el Gobierno frente a la integración y al Grupo Andino, y frente a la inversión extranjera y la Decisión 24.

Creo que no es necesario en esta noche, ni mucho menos, hacer una defensa más de la Integración Latinoamericana o del Grupo Andino. La he hecho millones de veces, los Ministros la han hecho, a su turno muchos de los colegas aquí presentes también la han hecho. Podríamos suponer que sobre el tema de la integración, de la necesidad, de la bondad de la integración debería haber suficiente ilustración.

Pero si me salto esas referencias lo haga también con la esperanza de escuchar a los Ministros sobre esta materia. Pero ya mirando desde el punto de vista práctico lo que ha sucedido con el Grupo Andino, tendríamos que aceptar que en los últimos años no avanza o avanza muy poco. Que ha proliferado en todos los países signatarios el incumplimiento, múltiples incumplimientos al orden jurídico del Acuerdo. Hasta tal punto que ya es difícil saber de las exportaciones de Colombia, o de Venezuela, o de Perú cuáles se hacen por el Programa General de Liberación, porque hay tantos infraccionarios y tantas restricciones que ya no se sabe.

Pienso, aceptando y siendo conciente de las dificultades que ha atravesado la integración por estos años, que es preciso encontrar fórmulas de solución a los problemas. Que no podemos aceptar que hay voluntad política para integrarnos pero que hay una supravoluntad económica o real que impide que se cumpla la política. Porque los Cancilleres, los Ministros de Desarrollo, los señores de la Comisión, de la Junta del Acuerdo de Cartagena y los Presidentes de los países miembros se reúnen y expiden una declaración que puede ser la número 100 donde el apoyo es más decidido que el apoyo anterior, pero en la realidad estamos trabajando en dos mundos que no parecieran tener conexión el uno con el otro; estamos de acuerdo políticamente, vamos a avanzar el proceso de la integración, pero hay restricciones aquí, hay restricciones allá. Son tantos los incumplimientos corno ya lo había dicho, tantas las dificultades, que es apenas explicable que el sector empresarial sea hoy ampliamente escéptico de la integración.

Entonces el gran reto, señores Ministros, es buscar una manera de remover las dificultades y los incumplimientos que se presentan a diario; por ejemplo, si no se puede avanzar más en el Panorama de Liberación, que es quizá lo que mejor se ha cumplido de lo que está reservado para la Programación Industrial hagamos un nuevo Programa de Liberación que arranque de aquí a otros quince (15) años. ¿Por qué no entonces, si la Programación Industrial ha fracasado no inventarnos otra porque definitivamente no parece haberla y hacemos otro Programa de Liberación?

Quisiera, igualmente, dejar esta reflexión: después de muchos años de esfuerzo crearnos el Tribunal Andino de Justicia, de muchos años pues por desgracia, a pesar de que la idea y el proyecto de tratado existieron hace tiempo no fue posible llevarlo a cabo. Pero cuál no sería la sorpresa al saber que desde el mes de enero está instalado el Tribunal Andino de Justicia en Quito y que no existe una sola demanda, de ninguno de los países del Grupo. ¿Por qué?, porque como todos son pecadores ninguno se atreve a presentarla, ya que sería la guerra total, el acabose. Nadie puede tirar la primera piedra. Bueno, pongamos de acuerdo: Hasta aquí hubo incumplimientos, démonos un plazo de seis (6) meses y de ahí en adelante la orden perentoria de que cada país presentará las demandas que sean necesarias. Porque no podrá haber seriedad ni integración si ese instrumento, que era nuestra máxima instancia, se queda en el papel.

 

Inversión extranjera y decisión 24

Deseo hacer unas referencias a la inversión extranjera y a la decisión 24. Confieso que es con gran tristeza, con profundo dolor nacionalista, que me refiero a la decisión 24, a la más famosa de todas las decisiones del Grupo Andino y de la única que podríamos decir que allá, en lo alto de la torre, todavía ondea como bandera, y digo que es con gran tristeza que lo hago porque es precisamente el Gobierno Colombiano el que quiere subir a la torre y bajar la bandera para entregársela a los contrincantes de todos estos años.

Para darle una victoria póstuma al Consejo de las Américas que desde 1970 inició esa guerra y la perdió. Y después de haberla perdido el ejecutivo de Colombia toma la iniciativa de dársela y circula este documento por todos los países con una propuesta que recoge la decisión 24 y todas las decisiones posteriores que la reformaron y adicionaron, y donde están consignadas, como iniciativa del Gobierno las últimas reformas. Porque se le han hecho infinidad de reformas, la más profunda cuando Chile dijo que la única manera de permanecer en el Grupo Andino era si los demás países modificaban esa Decisión. Y fue aquí, en Boyacá donde se entregó el 70 por ciento de lo que eran los principios. Quedó el 30 por ciento. Y Chile se fue y no sirvió para nada hacer los cambios.

Ahora bien, ¿por qué es tan importante la Decisión 24? La Decisión 24 estableció un hecho histórico y político en el mundo pues por primera vez un grupo de países en desarrollo fijaba un código de conducta para la inversión extranjera y para las empresas multinacionales, que siempre se habían paseado por la tierra como Pedro por su casa. Nosotros no inventamos las reglas. No señores, las estudiamos con expertos del mundo entero, desarrollados y en desarrollo, siguiendo los lineamientos de la Declaración de Bogotá, de los Presidentes de América. Estábamos seguros de la importancia de la Inversión Extranjera o del financiamiento externo, pero no como se había venido haciendo hasta ese momento, prácticamente sin ninguna posibilidad para el capital nacional, sistemas que impedían toda transferencia de tecnología, sistemas que llevaban al pago de regalías absurdas. Es decir, que si nosotros creábamos un mercado ampliado, que si nosotros habíamos tenido la capacidad política de agrupar un número de países, de ahí en adelante el desarrollo de esos países debería ser principalmente para los nacionales y no para los extranjeros. Por eso, en esta Decisión, se establecía claramente la categoría de la empresa nacional que tenía todos los beneficios, la categoría de empresa mixta que tenía beneficios menores pero de todas maneras importantes, y la categoría de empresa extranjera que tenía que someterse a determinadas condiciones si quería disfrutar el mercado ampliado. Y las nuevas empresas que se asociaron con el capital nacional, porque la experiencia que habíamos tenido con las extranjeras, exclusivamente extranjeras, no había sido buena. Ni en Colombia, ni en toda América Latina, y éste no es un discurso de última hora, ni que yo esté conmovido porque vayan a matar a uno de mis hijos. Lo que afirmo es lo mismo que afirman los expertos de América Latina.

Ahora volvamos a la Decisión 24, que repito es la última bandera que queda en la torre. Lamentablemente pocas cosas tiene ya, y una de ellas es el artículo 30 que, en este proyecto de reforma figura como artículo 28, y dice: “Las empresas extranjeras establecidas o que se establezcan en el territorio de cualquier país miembro podrán obligarse”, cambio absolutamente sustancial. La norma dice: se obligarán. Y aquí, podrán obligarse, será potestativo “podrán obligarse en representación de sus inversionistas a poner en venta para ser adquirido por inversionistas nacionales, en forma gradual y progresiva, de acuerdo con lo previsto en el artículo 29, el porcentaje de sus acciones, participaciones o derechos que sean necesarios para que dichas empresas se transformen en empresas mixtas en un plazo que no podrá exceder de quince (15) años en Colombia, Perú y Venezuela”. Y más adelante, el mismo artículo: “Los países miembros podrán, a solicitud de empresas extranjeras que hayan suscrito Convenios de Transformación, proceder a la resolución de los mismos; con lo cual quedarán extinguidas las obligaciones derivadas de ellos, y los productos de la empresa respectiva dejarán de gozar de las ventajas del programa de liberación”, etc., etc. Y sigue: “Los plazos contenidos en el siguiente artículo en todo este artículo 28 que habla de quince (15) años, podrán ser ampliados por los países miembros aún para Convenios en ejecución hasta en un 50 por ciento”. O sea, que si se firma un contrato de transformación a quince (15) años puede llegar a veintidós (22) años; no se va a convertir nunca.

Y dentro de este mismo proyecto me refiero al artículo 13, de la Decisión 24, que establece que las reinversiones de utilidades tienen un límite del 7 por ciento; no se puede reinvertir automáticamente más del 7 por ciento sin autorización expresa. Pues bien, ese artículo 13 dice: “Los Gobiernos de los países miembros podrán admitir la reinversión de las utilidades percibidas por las empresas extranjeras sin necesidad de autorización particular hasta un monto que no exceda anualmente del 7 por ciento del capital de la empresa respectiva”. Y más adelante: “sin embargo, cada país miembro podrá fijar porcentajes superiores a los establecidos en este artículo, y comunicará a la Comisión las disposiciones o determinaciones que se tomen al respecto. Para efecto del derecho de reinversión, las empresas extranjeras con Convenio de Transformación se asimilarán a empresas mixtas que están abiertas, que no tienen límite”. Entonces, ¿qué quiere decir esto? Que manteniendo simbólicamente el inciso lo. del artículo de que tiene un límite del 7 por ciento, más adelante se dice: pero cada país puede hacer lo que le parezca; deja de reinvertir lo que quiera.

En el artículo 47 de esta misma propuesta se cede otro punto que siempre consideramos capital. Jamás aceptamos que cuando hubiere diferencias entre los inversionistas nacionales y los inversionistas extranje-ros las dirimieran en tribunales extranjeros. No, única y exclusivamente en los tribunales nacionales. Era algo de pura y absoluta soberanía que no podíamos ceder. Que en New York, en Hamburgo o en París, tomaran determinaciones para resolver las discrepancias que teníamos aquí.

El artículo 47 de la propuesta dice: “en ningún instrumento relacionado con inversiones o transferencia de tecnología se admitirán cláusulas que sustraigan los posibles conflictos o controversias de la jurisdicción y competencia nacionales del país receptor o que permitan la subrogación por los Estados de los derechos y acciones de sus nacionales inversionistas”. Muy claro hasta ahí, pero se le agregó una frase complicada: “no obstante, los Países Miembros podrán aceptar cláusulas compromisorias con el fin de someter a la decisión de árbitros las controversias que se susciten”. Ya aquí se rompió el principio, porque con esta disposición el socio extranjero va a exigir que esas cláusulas compromisorias permitan que la decisión se tome en un país extranjero o que los árbitros vengan de un país extranjero. Era un principio de soberanía que estaría cayendo también.

Se dice que la Decisión 24 fue una Decisión que tuvo redacción antipática, que lo que decía no era tan malo, sino que lo decía de un modo un poco chocante. Esa fue una de las críticas que se le hicieron en su momento. Pero la verdad es que con ella eliminamos casos tan aberrantes como aquel que teníamos en Colombia de pagar regalías por la venta de arequipe; 9 por ciento se pagaba. Y qué sorpresa después de este ejemplo, tristemente célebre, ver que el Gobierno aprobó en el año 81 la constitución de una sociedad para producir hamburguesas en Colombia. Una inversión extranjera con los señores de Mac Donald. Esa aprobación tenía una distribución de 51 y 49 por ciento en su capital, pero el socio nacional que tenía el 51 por ciento le cedía acciones preferenciales al socio extranjero. De una vez rompía la sociedad mixta que se había previsto. Por razones puramente personales no pudieron cristalizar esta sociedad pero Mac Donald, que quiere vendernos aquí sus hamburguesas, siguió insistiendo y en el año 84, en este año, se le aprobó de nuevo 51 y 49 por ciento. Pero con 15 por ciento de acciones privilegiadas. El señor Director Nacional de Planeación, ante unas denuncias que hubo sobre la materia, congeló la autorización, la congeló señores Ministros pero eso no es suficiente. Debe reversarse totalmente, porque es increíble que a estas alturas todavía un país como Colombia vaya a aceptar que le puede reportar algo que los Señores de Mac Donald vengan a hacer hamburguesas en Colombia.

No sabemos si esas hamburguesas serán de carne distinta, o con pimienta diferente, o que el tomate que le ponen tendrá un espesor de 4 mm en vez de 3, o será con cebolla roja en vez de cebolla blanca. Pagar regalías o pagar utilidades por unas hamburguesas es un crimen. Mañana, si se establece este precedente, habrá que pagarlas por las pizzas pues nos dirán que fueron inventadas en Nueva York y que no son iguales a las colombianas. Y por los pollos que nos van a traer también porque los que tenernos aquí, Kokoriko, o Cali Mío, y los demás no van a ser tan buenos. Por Dios, ¿cómo es posible que si por primera vez lo aprobaron y no funcionó por segunda vez lo hayan hecho? Eso no merecía un minuto de estudio pues es obvio que no nos interesa. Es absolutamente inaceptable.

Para terminar dos o tres minutos más. Repito que me produce un gran dolor saber que es Colombia quien promueve el cambio de la Decisión 24. Pero además de dolor me produce un gran desconcierto, y esto sí no lo entiendo; enterarme que Colombia expidió un día después del de Inocentes el Decreto 3548 de 1938. Decreto que pone en vigencia las solicitudes que hace en el documento que les acabo de referir. Es evidente que esto es ilegal e inaceptable. Porque las decisiones del Acuerdo de Cartagena pueden cambiarlas unilateralmente, porque entonces no habría integración si cada país resuelve hacer lo que le parece después de haberse comprometido a hacer otra cosa. Este Decreto digo, expedido tal vez para que nadie se diera cuenta el 29 de diciembre motivó posteriormente una carta de la Junta del Acuerdo de Cartagena, reconviniendo, no sé cómo sea el término pero es el sentido, reconviniendo a Colombia por haberlo expedido.

En muy pocas ocasiones la Junta llega hasta ese punto de enviar una carta amonestando a un país. Sobre este Decreto, lo hizo, porque claro, era un Decreto a todas luces ilegal. Entonces Colombia, lo que quiere ahora mediante esta proposición de reforma de la Decisión 24 es legalizar el pecado que ya cometió.

La inversión extranjera, como hablamos de que es mejor tener socios y no acreedores, merece un comentario final. La inversión extranjera en Colombia ha sido relativamente modesta durante toda su historia. Desde Colón hasta el proyecto de CARBOCOL, que es el único que vale la pena. Desde Colón hasta aquí no hubo nunca inversión extranjera. O mejor dicho, lo que hubo nunca fue importante. No iba a resolver ni los problemas de balanza de pagos, ni nos iba a dar el desarrollo que tanto anhelábamos.

Simplemente para ilustrar, en el año de 1983, el que acaba de pasar, tuvimos 109 millones de dólares. En el 82, 139 millones, en el 81, 165 y en el 80, si le descontamos a CARBOCOL, 134 millones; y si tomamos de ahí para atrás, las cifras son menores. Repito, aquí nunca hubo verdadera inversión extranjera. Fue algo marginal.

No estamos inventando absolutamente nada. Los Estados Unidos que son los más grandes inversionistas, y lo pongo como ejemplo, el 75 por ciento de sus inversiones las hace en países ya desarrollados y el 25 por ciento que hace en países en desarrollo, lo realiza en México, Brasil, Corea, Taiwan, Singapur. El resto prácticamente no vale la pena. ¿Por qué lo hace así? Porque las compañías Transnacionales siguen un patrón más o menos similar, porque no es que allá posean una legislación mucho más amplia, o que no tengan éstas estupideces de la Decisión 24, no, ni que ocho cuartos, lo que existe es un mercado lo que importa es un mercado y que además ese mercado ofrezca seguridades políticas. Porque el cuento de que es que hay mano de obra barata y por eso van a llover las inversiones está revaluado en el mundo entero. La recesión que vive Colombia y la recesión que vive el Grupo Andino, no atraerá más inversiones así el Gobierno destruya la Decisión 24. Sólo cuando el mercado sea interesante y las regulaciones sean permanentes y estables así sean más fuertes si se quiere, ellos vendrán. Las perspectivas que ahora ofrecernos no son buenas y con sólo cambiar la Decisión 24 no va a venir esa inversión. No ha sucedido en el pasado no ocurrirá en el futuro y el ejemplo de Chile que recordó el doctor Fernando Sanz es perfectamente dramático. Se retiró porque no le gustaba nuestra legislación y 10años después tiene menos inversión extranjera que nosotros y el doble de la deuda externa. Luego aquello de qué es mejor socios que acreedores suena bien pero hay que ir al fondo. Los antecedentes históricos mundiales no prueban que esa afirmación sea válida. Ni en América Latina, ni en Asia, ni en Europa. Por lo tanto respetuosamente insisto en que no promuevan ese cambio porque la Decisión 24 tiene un valor no sólo económico sino político, representa como ya lo había dicho, la bandera más alta que un grupo de países en desarrollo haya logrado levantar hasta la fecha. Que el gobierno del Presidente Belisario Betancur anime una modificación como ésta es imposible de entender.