D005 P031 | Elección Popular de Alcaldes

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D005 P031 | Elección Popular de Alcaldes

El tema de la elección popular de alcaldes ha sido discutido en el Congreso Colombiano desde que este existe y el liberalismo lo adopta ya como parte de su programa político desde comienzos del siglo. El general Rafael Uribe Uribe trata el tema en varias ocasiones, en el llamado “Plan de Marzo” en 1908 y en la misma plataforma del partido para 1912 y 1913, expresa claramente su acuerdo con la elección popular de alcaldes. A mediados de del siglo, Jorge Eliécer Gaitán defiende la iniciativa y logra en 1947 que en el punto XXIV de la “plataforma ideológica del partido liberal” se consigne: “El liberalismo es partidario de que los Alcaldes de las capitales y de las ciudades que tengan determinados presupuestos y población, sean elegidos popularmente”

La reforma más reciente data de septiembre de 1980 cuando los senadores conservadores Alvaro Gómez Hurtado, Emilio Isaza y Darío Marín presentan al congreso el Proyecto de Acto Legislativo No. 7 para la elección popular de alcaldes y éste después de su discusión en varias legislaturas es archivado a finales de 1983. Vale la pena anotar también que en la Convención de Medellín en 1981 el partido liberal reiteró su opinión favorable a la propuesta.

 

El tema hoy

El gobierno del Presidente Betancur presenta a consideración del Congreso, durante la última legislatura en asusto de 1984, por intermedio de su ministro de Gobierno Jaime Castro, el proyecto de Acto Legislativo No. 34 por el cual se reforma la Constitución política. Este proyecto original del gobierno incluye además de la elección popular de alcaldes temas como los relacionados con el estatuto básido de provincias en el nivel departamental, la creación de círculos electorales para la elección de Diputados y Concejales, los referendums municipales, la creación de nuevas circunscripciones territoriales y el aumento del número de representantes en los territorios nacionales. Propone además una innovación de fundamental importancia para la independencia de nuestro sistema electoral, la de llevar la Corte Electoral a la Constitución Nacional.

El ponente del proyecto H.R. Orlando Velásquez introduce algunas variaciones importantes, al proponer el plebiscito nacional para reformar la Constitución, permitir la revocatoria del mandato por parte de los electores y señalar que la soberanía nacional reside en el pueblo y no en la Nación como figura en nuestra carta. Estas propuestas son negadas durante el transcurso del debate por la comisión.

Se agrega en cambio al original, el proyecto de acto legislativo que por iniciativa de parlamentarios de diversos sectores políticos del Congreso cursaba en la Cámara y se refería a la separación de las circunscripciones electorales de Bogotá y Cundinamarca. Durante su segundo debate en la plenaria de la Cámara son negados los artículos que no se refieren a la elección popular de alcaldes y el que establece la Constitucionalidad de la Corte Electoral.

 

En el Senado

Durante su trámite por el Senado de la República el proyecto sufre nuevos cambios. Se elimina el referendum nacional y la Convocatoria de Cabildos Abiertos por parte de los Concejos Municipales, se niegan las funciones de los alcaldes y la facultad de los concejos para designar alcaldes en caso de ausencia de los elegidos; el período de 4 años para el alcalde de Bogotá y la expresión “mandatario del pueblo” son también rechazados en el proyecto. Finalmente, el 16 de diciembre la plenaria del Senado de la República aprueba el proyecto con los cambios señalados y éste completa así su primera vuelta reglamentaria.

 

El Nuevo Liberalismo

El Nuevo Liberalismo interviene de manera activa en estas discusiones; las constancias firmadas por todos sus parlamentarios, las cuales se publican en este Documento, señalan las razones de su apoyo a la elección Popular de Alcaldes e indican específicamente las medidas y leyes que a su juicio son necesarias para que esta elección se traduzca en una verdadera descentralización administrativa y presupuestal. Insiste tal como lo ha venido haciendo el movimiento desde su fundación, a través luego del Documento Número Uno, en el Congreso de Manizales y en otros diálogos sobre el tema, la necesidad de profundos cambios en el sistema de transferencia de recursos fiscales a los municipios, la implementación de una verdadera carrera administrativa y la adecuación de los servicios públicos, y señala la importancia de independizar nuestra rama electoral e institucionalizar los partidos políticos.

Por medio de sus constancias el Nuevo Liberalismo advierte que sin el desarrollo de estos y otros temas relacionados con la vida municipal no será posible que la elección popular de alcaldes logre sus objetivos y en cambio subsista el riesgo de una agonía aún más penosa de nuestros municipios.

 

Constancia del Nuevo Liberalismo Plenaria de la Cámara

de Representantes 8 de noviembre de 1984

El Nuevo Liberalismo consecuente con las decisiones adoptadas en repetidas oportunidades y en especial con las conclusiones del Foro Nacional sobre la democracia regional, realizado en septiembre del año pasado en la ciudad de Manizales, apoya la elección popular de alcaldes.

Consideramos que esta reforma en el ordenamiento constitucional contribuirá al avance de las instituciones colombianas. Sin embargo, estimamos que la parte esencial de este proceso de construcción de nuestra democracia se encuentra en el régimen complementario que asegure la recuperación de las entidades territoriales básicas —los municipios—, sometidos hoy al abandono de la acción gubernamental, víctimas de fórmulas muy elaboradas de clientelismo, ejemplos patéticos de la crisis institucional que en todos los órdenes afronta nuestro país.

Por lo tanto llamamos la atención a nuestro colegas parlamentarios y al país en general sobre el compromiso que debe adquirirse en este escenario para analizar a profundidad y aprobar las medidas que puedan garantizar no sólo la aplicabilidad, sino el sentido mismo de la elección popular de alcaldes. Se hace necesario tramitar, entre otras, normas sobre la transferencia real de recursos a los entes municipales, sobre la atribución de funciones a los Gobernadores, compatibles con el régimen sobre carrera administrativa, servicios públicos, en fin, sobre los múltiples aspectos que tienen que ver con la vida de nuestros municipios.

Algunos de estos temas hacen parte de la agenda a consideración de la actual legislatura. Se precisa insistir en la agilización del trámite, como quiera que debe el País experimentar estas reformas antes de enfrentarse a la elección popular de alcaldes, para que esta pueda ser realmente operante.

Al pronunciarnos en favor de la iniciativa, queremos expresar nuestra firme determinación de impulsar tales normas fundamentales, que aspiramos puedan aprobarse oportunamente en las sesiones de este año.

En la legislatura de 1985, participaremos dentro de los mismos lineamientos en la discusión de la segunda vuelta de este Acto Legislativo y actuaremos en concordancia con el estado en que se encuentre el régimen complementario a que nos hemos referido.

Alberto Villamizar, Gabriel Rosas V., Ernesto Rojas Morales, Ernesto Manzanera J., Rafael Cortés, Julio Bahamón, Alfonso Valdivieso, Emilio Aljure, Víctor Reyes N., Rafael Amador, José Blackburn, Silvio Mejía D., Simón Bossa López.

 

Constancia del Nuevo Liberalismo Plenaria de la Cámara de Representantes 20 de noviembre de 1984

  1. Desde su fundación el movimiento ha venido luchando por el mejoramiento real de la participación de todos los ciudadanos en las decisiones políticas, procurando la eliminación de las imperfecciones del sistema electoral colombiano de modo que se abran reales oportunidades a quienes los sistemas tradicionales no han facilitado su expresión. El espíritu de cambio y de renovación que nos anima y la profunda convicción de poder alcanzar tales mesas por la vía democrática, nos ha llevado a la determinación de apoyar con nuestro voto todas las reformas legales y constitucionales que tengan tales propósitos.
  2. Votaremos afirmativamente la elección popular de Alcaldes, considerando que ella pueda constituirse en una saludable oportunidad de participación directa del ciudadano en la selección de sus mandatarios y en uno de los eslabones de la importante cadena de transformaciones que es necesario introducir en la vida municipal para darles a los colombianos el bienestar social y la paz política, por desgracia, aún no logrados.
  3. Consideramos que la elección popular de Alcaldes debe ser rodeada de todas las garantías constitucionales y legales para que sea un auténtica expresión de la voluntad popular y no un instrumento de dominación ejercido sobre parcelas del territorio patrio. La presencia de grupos armados compitiendo electoralmente con las asociaciones cívicas y políticas locales, desvirtuaría la nueva institución que se consagra en este Acto legislativo. Así mismo, la confirmación de prácticas políticas ya señaladas como inconvenientes en cuanto a las formas de financiación de las campañas electorales y el condicionamiento de los electores, tendrán consecuencias contrarias a la democracia, especialmente en las circunscripciones donde por el reducido número de electores, la presión indebida sobre un grupo de ellos altera totalmente los resultados.
  4. Para que el proceso de elección popular de Alcaldes se cumpla con el máximo de garantías de libre expresión democrática, el Nuevo Liberalismo se propone insistir, durante la discusión que se cumpla en el próximo período de sesiones, en la adopción de medidas como el requisito de residencia de los electores en el respectivo municipio y la mayoría absoluta de los votos, para declarar elegido al Alcalde.

De igual manera insistimos en la conveniencia de adecuar las atribuciones de los Gobernadores y de los Concejos municipales a la nueva forma de administración municipal, y en la pronta aplicación de la carrera administrativa en el ámbito municipal, así como en la adopción de un régimen efectivo de transferencia de recursos a los fiscos municipales y de ordenamiento y financiación de los servicios públicos municipales.

  1. La modernización del sistema electoral, tan necesario para erradicar costumbres políticas nocivas, se inicia consagrando la plena autonomía de la rama electoral. La insuficiencia de recursos jurídicos, técnicos y financieros ha generado una intromisión poco conveniente del ejecutivo en la reglamentación del proceso electoral, en la organización administrativa de los comicios y en la comunicación de los resultados. Por tales razones, destacamos como conveniente el contenido del artículo 13 del proyecto de Acto legislativo, respecto a la Corte Electoral, al señalarla constitucionalmente como suprema autoridad de la organización electoral.

De la misma manera propiciaremos el estudio de mecanismos que permitan apelar al pueblo, para que sobre una materia específica se introduzcan modificaciones constitucionales.

El inmovilismo en nuestro ordenamiento básico, originado en la rigidez de algunos sectores políticos representados en el Congreso, órgano constituyente por definición, no puede convertirse en un freno a la modernización de las instituciones. Por lo tanto, después del debate que ha de surtirse en las Cámaras debe existir la opción, ejercida por el mismo Congreso, de apelar al constituyente primario.

El Nuevo Liberalismo desea manifestar su interés en la adopción de tales normas y ti el desarrollo de los acuerdos entre partidos lo aconseja, invita a votar afirmativamente estas propuestas contenidas en el proyecto de Acto Legislativo en votación.

 

Bogotá, noviembre 20 de 1984.

 

 

Constancia del Nuevo Liberalismo

Plenaria del Senado diciembre 1984

La elección popular de alcaldes es un tema de especial importancia para el Nuevo Liberalismo porque prácticamente desde su nacimiento como corriente política lo ha considerado esencial para el desarrollo de la democracia colombiana y la distribución del poder de modo que esté sometido a mayores controles populares. En el año de 1983 nuestra organización política celebró en la ciudad de Manizales un Congreso relacionado con los aspectos fundamentales de la vida municipal con participación de delegados de todas las regiones del país. Una de las conclusiones principales de ese Congreso fue la de apoyar la elección de los alcaldes como instrumento necesario para que la autoridad sea responsable ante los gobernados y se multipliquen los caminos de participación popular. Estas tesis las compartimos todos los Senadores y Representantes del Nuevo Liberalismo y han surgido en los prolongados e intensos debates que el movimiento ha hecho sobre el régimen territorial de Colombia y el proceso de democratización.

Dicha elección, naturalmente no se entiende como algo aislado, ignorando los otros problemas de la vida municipal que desde muchos años quiso resolver el constituyente sin que la ley haya redistribuido las competencias y los recursos entre los diversos niveles del régimen territorial. Al examinar el tema de la elección de alcaldes todos los Congresistas del Nuevo Liberalismo hemos considerado indispensable, también el establecimiento de un régimen complementario que asegure el buen discurrir de esas comunidades. Tal régimen debe incluir disposiciones y medidas de carácter político, financiero y administrativo ya señaladas por los miembros del Nuevo Liberalismo en la Cámara de Representantes.

Entre las primeras creemos que se destaca la de que los alcaldes no pueden ser elegidos por minorías que no representen la auténtica voluntad popular.

Consideramos, por lo tanto, que tal elección debe conseguirse por la Mayoría absoluta de los sufragantes.

El domicilio de los electores es también esencial para la vigencia auténtica de la elección popular de alcaldes es preciso exigirles un tiempo mínimo de residencia en el respectivo municipio para garantizar que no se presenten indebidas manipulaciones en la toma de decisiones trascendentales para la respectiva comunidad.

Las elecciones mismas, al igual que el ejercicio de la actividad partidista, deben estar rodeadas de todas las garantías legales y constitucionales. Es obvio, entonces, que no puedan existir agrupaciones o partidos que operen con las armas para intimidar o imponer por este medio su voluntad contra lo que predican o proponen los partidos absolutamente civiles. Igualmente consideramos que la libertad política de los electores debe ser defendida frente a los distintos sistemas de condicionamiento y manipulación que afecten el sistema electoral como siempre lo ha denunciado el Nuevo Liberalismo. Es el caso de las amenazas a los electores con la pérdida de sus empleos si no votan por determinadas personas o listas. Es este un uso indebido y censurable de las necesidades de quienes ocupen un puesto en la burocracia. Siempre hemos sostenido que mientras no exista una verdadera carrera administrativa, estará amenazada la auténtica libertad del pueblo para escoger a sus gobernantes.

Contra tal estado de cosas hay que luchar y lucha-remos sin descanso alguno en la búsqueda del perfeccionamiento de elecciones verdaderamente libres y competitivas tanto para los alcaldes como para las corporaciones públicas y el Presidente de la República.

Pensamos igualmente que las funciones de los Gobernadores, los alcaldes y los concejales deben adecuarse al hecho de que será el pueblo quien otorgue su mandato a los alcaldes, el nuevo régimen tendrá que ser, en consecuencia, perfectamente compatible entre sí para asegurar el adecuado funcionamiento de las instituciones.

Por otra parte, insistimos en que los municipios colombianos languidecen hoy principalmente por la falta de recursos, las transferencias que se hacen del Presupuesto Nacional a través del situado fiscal y como cesión del impuesto a las ventas no son, en manera alguna, suficientes. Las iniciativas legales que se han emprendido para remediar esta situación como las defendidas por el Nuevo Liberalismo sobre redistribución del impuesto a las ventas todavía no han contado con el adecuado respaldo político. Mientras no se corrija esta realidad estará incompleta la tarea de rescatar el municipio colombiano de su dramática decadencia.

Como puede deducirse de las anteriores consideraciones la elección popular de alcaldes no es para el Nuevo Liberalismo una decisión aislada de los múltiples factores de la vida municipal, ni un tema que pueda afrontarse con espíritu dogmático. Somos conscientes, por lo tanto, que mientras no se dé ese régimen complementario, aquí someramente esbozado, cualquier avance en la democracia local será insuficiente. Tal ha sido el convencimiento de los miembros del movimiento durante las múltiples e intensas deliberaciones sostenidas sobre el particular por razones respetables, algunos de nuestros compañeros coinciden que las medidas o disposiciones citadas deberían adoptarse antes o simultáneamente con el Acto Legislativo de la elección de los alcaldes. Como no son esas las circunstancias del momento y los proyectos respectivos no han prosperado en esta legislatura deciden ellos votar negativamente la iniciativa que hoy discutimos. Nos referimos a los honorables Senadores Marino Rengifo, Germán Botero de los Ríos y Ernesto Suárez Rueda. La mayoría de los miembros del movimiento creemos necesario impulsar ya el proyecto de Acto Legislativo para crear nuevos hechos políticos que determinen y obliguen en el corto plazo a la reforma del régimen territorial y que signifiquen delegación de responsabilidades en el pueblo para el avance de la cultura política de la nación.

Por tales motivos, votaremos afirmativamente el proyecto del Acto Legislativo al igual que se hizo, por unanimidad, en la Cámara de Representantes.

 

Bogotá, diciembre de 1984.

Luis Carlos Galán Sarmiento, Marino Rengifo S., Emilio Urrea Delgado, Jorge Valencia Jaramillo, Germán Botero de los Ríos, Fernando Sanz Manrique, Ernesto Suárez Ruda, Prudencio Tolosa, Arizmendi Mora Perdomo.