D007 P010 | ¿T.V. Nacional o Privada?

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D007 P010 | ¿T.V. Nacional o Privada?

Empecemos por recordar que la televisión es de todos los colombianos y debe seguirlo siendo, porque fue el Estado quien la introdujo al país; porque también fue el Estado quien adquirió los equipos desde 1954; porque ha sido el Estado quien ha constituido la red más completa de América Latina; porque no existe otro medio más económico de esparcimiento; porque el dominio del Estado en la T.V. es una condición para ofrecer a todos la posibilidad de acceso a la T.V.; porque la T.V. es el primer instrumento de comunicación colectiva; porque concurre a la formación cultural del país; porque difunde programas que inciden sobre la opinión pública y por lo tanto no debe ser instrumento de ninguna facción y en fin porque en la administración de la T.V. —para sintetizar los argumentos— es indispensable que se interprete y defienda el bien común.

La televisión tiene en la radio un buen antecedente que debe considerarse para no repetir los mismos errores. Según parece, en Colombia ya operan cerca de 400 emisoras, cifra que indica muy bien la anarquía y la desintegración en que se halla la radio, aun cuando las cadenas han cumplido una interesante y acertada labor de coordinación y complementación para bien de los servicios informativos. En todo caso, no puede ser el mismo el camino que le espere a la televisión. Y es menester insistir en ello porque no faltan los interesados en un tercer canal comercial. Si se piensa en la fórmula jurídica que más le conviene al país, entre el monopolio estatal y la libertad de canales, lo más aconsejable —no lo ideal— es proseguir el perfeccionamiento del sistema mixto que hemos elegido, aun cuando lo que existe carece de las ventajas de la T.V. estatal y presenta todos los defectos de la televisión privada. Al Estado, entre nosotros, solo le ha interesado que Inravisión produzca utilidades económicas —es poco lo que se piensa en su rentabilidad cultural y social—y no le ocasione dolores de cabeza políticos e informativos. Por su parte a los particulares no les afana en lo mas mínimo la superación de los problemas de calidad. Nadie dice nada e Inravisión solo opina cuando el usuario se atrasa en el pago de sus obligaciones. El país parece dispuesto a soportar la T.V. que le impongan, porque no tiene manera de comparar. Este es el panorama que hemos tenido durante los últimos 20 años y el que urge cambiar radicalmente.

Septiembre 10-17 1976.

 

Preguntas pertinentes

El segundo aspecto es la privatización de la T.V. colombiana. Hasta cierto punto es preciso reconocer que la propuesta del gobierno resulta mucho mas sincera que el sistema actual. En la practica, nuestra T.V. ya funciona mas con parámetros privados que públicos. Por eso, la perspectiva de privatizar la televisión no implica un halago para el televidente pues lo que se nos ofrece en parte ya lo conocemos y soportamos. La programacion no mejoraria. Al contrario. Empeoraria. Seguramente habria mas telenovelas, mas enlatados y los programas vivos serian inferiores. Si los recursos para la producción de programas nacionales hoy parecen insuficientes, la situacion seria mas menesterosa en el caso de la producción de programas locales. Por ese camino no habria ninguna esperanza para sal-var el papel de nuestra T.V. en la conformación de la identidad national. Habria mayor influencia de la programación extranjera, la cual no es objetable por simple espiritu chauvinista sino por la dosis exagerada que tendria y por la dependencia cultural, económica, sicológica y mental que engendra.

¿Qué ocurriría con las cuñas comerciales? Obviamente se multiplicarían y ya no habria lugar a 420 o 430 diarias —como sucede hoy—sino a proporciones todavía mas escandalosas. De todo lo anterior resulta referencia elocuente lo que ha sucedido con la radio. Conduciríamos a la T.V. a situaciones similares y arruinaríamos cualquier posibilidad de convertirla en factor de superación cultural de la Nación.

Se dice que estos argumentos nacen unicamente del interés de defender un medio de comunicación: la prensa escrita. Yo no lo creo así. Tal debate entre los medios ya esta superado. Cada uno tiene sus propias caracteristicas y distintas funciones. No se puede prescindir de ninguno y asi lo enseña la experiencia de todos los paises del mundo. Es cierto que el desarrollo de un medio ha determinado adaptaciones en los demás, pero no existe uno capaz de excluir al otro o los otros. Son autónomos y en cierta forma complementarios. Se alega que “para todos debe existir la misma libertad”: Esto es un sofisma pues no todos tienen el mismo impacto. Basta pensar que nunca se podría comparar el efecto de todas las revistas pornográficas con el que tendría cualquier programa de esa índole en la televisión. Se reclama entonces “por las proporciones de la publicidad en el medio escrito en comparación con las del medio televisivo”. Tampoco vale el paralelo. En el caso del segundo medio el televidente no tiene alternativa frente al mensaje publicitario, mientras que en la prensa escrita cuenta con la posibilidad de ignorarlo. Ademas, a nadie se le ocurriría transmitir tres o cuatro horas de avisos limitados por televisión, lo que prueba la diferente naturaleza y funciones de los dos medios.

Septiembre 14-20 1977.

Canales locales

La creación de .canales locales puede tener efectos económicos que todavía no han sido estudiados. Si se pretende sostener una programación local durante seis, siete, ocho o un número ilimitado de horas diarias es muy dificil que el mercado industrial y comercial de las 20 o 30 regiones donde según el proyecto pueden funcionar canales privados, tenga una actividad económica capaz de proporcionar, en forma equilibrada, los recursos necesarios. Salvo Bogotá, Medellin, Cali y tal vez Barranquilla —ciudades que controlan el 90 por ciento del mercado nacional— es practicamente imposible esperar que en las demás regiones haya canales privados costeables. Las licitaciones para ciertas zonas del país quedarían desiertas y a la Nora de la verdad los canales locales solo funcionarian en pocas ciudades, lo cual redimensiona la apariencia amplia y descentralista del proyecto gubernamental. Inclusive en las ciudades citadas la publicidad no sera suficiente para atender los costos de una programación en colores y en vivo, de modo que todo indica que tales canales se dedicarían a la transmisión de enlatados y la tal creación de empleo y oportunidades no pasara de ser un simple embeleco.

Como también es un embeleco decir que la propiedad de los canales que podrá tener a tres en el pais. A varios de los aspirantes a tales canales les Basta esta cifra, con ella podran controlar Bogotá, Medellin y Cali. Lo demás no les interesa, de modo que tal cantidad no solo no es un limite verdadero sino que corresponde exactamente a lo que con-viene a sus intereses para crear verdaderos monopolios salvando las apariencias.

Es mucho mas razonable el sistema que permite un proceso evolutivo en el surgimiento de las televisiones regionales, gracias a la creacion de las subsedes aptas para operar tambien durante determinadas horas al dia en alguno de los canales nacionales. Los costos de operación seran menores. Igualmente el total de horas de transmisión. Por consiguiente en este caso si existirá la posibilidad de extenderse a zonas distintas de las tres o cuatro grandes ciudades del pais.

¿Podrá lograr el Gobierno algún control en la programación de los canales locales privados? Todo indica que no. La experiencia con la radio ha sido precaria y casi siempre a posteriori. En el caso de la programación actual de los dos canales nacionales se sabe muy bien que Inravisión permanece impotente ante los hechos cumplidos que le crean los intereses comerciales de las programadoras y el Consejo de Programación fue reducido a funciones de simple asesoria. La formula de las subsedes, en cambio, puede representar un campo experimental interesante para que Inravisión recupere la iniciativa como entidad programadora, capaz también de producir para el mercado externo.

Resulta Paradójica la situación que vivimos. Después de 23 años de actividad nuestro sistema de televisión —de propiedad estatal—ha logrado crear la red de televisión mas ex-tensa de América Latina, sin embargo, de la noche a la mañana el gobierno, con su proyecto, hecho con habilidad pero sin calcular sus efectos contraproducentes, resolvió ignorar esta valiosa infraestructura para entregarle la televisión a los intereses privados en vez de defender su carácter de bien público y asegurarle a la nación que la T.V. puede ser entre nosotros, autentico instrumento de identificación cultural y superación intelectual de los colombianos, además de servir como garantía de un sano esparcimiento y de una información objetiva, moderna y completa acerca de Colombia y del mundo contemporáneo.

Septiembre 29 – Octubre 4 – 1977.