D007 P014 | T.V. y Poder Político

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D007 P014 | T.V. y Poder Político

Todos estamos de acuerdo en que la T.V. es un instrumento poderosisimo de orientacion política. En realidad es un instrumento de po­der, o de aspiración al poder. Ademas de ser un buen negocio para quienes tienen experien­cia en su administración y cuentan con el res­paldo financiero para resistir las pruebas eco­nómicas a que se someten. Las programadoras. Sin embargo, cada licitacion se abre y se cierra sin que intervenga la opinion nacional o se ha­ga al menos algún tipo de consulta sobre las aspiraciones de los televidentes. Es razonable esperar que ahora si se valorice el tema y se procuren las circunstancias para que en la programación de 1977 y 1978 se aproveche la experiencia acumulada en licitaciones an­teriores. Seria un acierto del gobierno obrar en esa forma.

Para el Estado la T.V. es una empresa ren­table porque sus balances financieros son sa­tisfactorios. Nunca se ha pensado en la renta­bilidad social de la T.V. ni se ha comprendido que la Television es y debe ser un factor clave en el perfeccionamiento de nuestro sistema democratico. Salta a la vista que le correspon­de garantizar la expresión de las diversas co­rrientes de pensamiento y el respeto de los de­rechos políticos fundamentales. Ademas cons­tituye la clave para que el país reflexione sis­tematicamente sobre los problemas de la in­formación, desde el punto de vista científico y político.

Lo que observamos los televidentes desde hace varios años es simplemente una compe­tencia ideológica electoral mas o menos dis­frazada. No se ha considerado que la T.V. hace parte de la cultura y la refleja. En ella tenemos un espejo diario donde apreciamos lo que somos y lo que no somos. La depen­dencia colombiana del mercado mundial de la cultura de masa. La mercantilización de toda nuestra sociedad. La multiplicación de las cuñas comerciales y su repetición inmisericorde por meses y meses, sin imaginación alguna y lo que es peor, la indiferencia frente a una so­ciedad que ha cambiado peligrosamente algu­nas de sus principales brujulas morales y donde el dinero sigue imponiendose como único valor y única categoría fundamental, con ma­fias y sin ellas. En un pais donde la distribu­ción del ingreso presenta distorsiones tan se­rias, la T.V. alimenta todos los dias la frustra­ción colectiva y opera concebida para las mi­norias que tienen determinado poder de compra.

Mayo 27 – Junio 2 1976.

La objetividad

Los técnicos de las comunicaciones pueden hacer de la mentira una verdad y precisamente por ello el pluralismo informativo es la única garantia eficaz que tiene la sociedad para pre­servar la objetividad en la información a través de la prensa y la radio. Pero, ¿que sucede en la televisión, donde ese pluralismo es mas difícil de asegurar y quien dirige un noticiero o un programa de opinion, puede adquirir ventajas informativas a través de un instrumento esta­tal según lo que diga, lo que no diga y la manera como lo diga?

Se nos dira —y esta es la idea que predomi­na en el gobierno— que el pluralismo informa­tivo en la T.V. se asegura mediante la paridad politica en la distribución de los noticieros y una cierta milimetría en la reparticion de los mismos entre los diversos grupos de los dos partidos tradicionales. Este criterio no es ni bueno ni malo en si mismo, pero, si se mira detalladamente su aplicacion real, dificilmen­te resulta equitativo. En primer lugar los hora­rios son muy diferentes y no es igual un noti­ciero a las 8 p.m., las 9 y media o a las 12 de la noche, ni es equivalente un noticiero en la primera o en la segunda cadena. En segundo lugar, tampoco se procede equitativamente —desde el punto de vista de la pluralidad de información, concomitante con la pluralidad ideológica— cuando se encomienda un noticie­ro no a un programador profesional o independiente o a periodistas profesionales que presenten trayectoria irreprochable en la materia, sino a un programador intimamente vinculado a una campaña politica, hasta tal punto que no simplemente simpatiza con ella sino que tiene vínculos tan profundos como los que posee, por ejemplo, la empresa de television Thoy, la cual es propiedad del hijo y el yerno del senor Designado Julio Cesar Turbay Ayala. Si a ello se agrega que el Ministro de Comunicaciones, doctor Fernando Gaviria, no oculta su adhesion al Designado, tampoco se requiere demasiada imaginación para cormprender que esta en curso un plan para mani-pular la opinion pública, con el fin de procurar el consenso en torno a la candidatura presidencial del Designado, plan que resulta peligroso y censurable cuando pretende utilizar instrumentos del Estado como son las dos cadenas de televisión. En tercer lugar son precarias por decir lo menos las normas de Inravision en la materia, porque no preven la posibilidad de la venta partial o total de una programadora adjudicataria de un noticiero, de modo que sus nuevos propietarios quebranten el presunto equilibrio de la paridad y la milimetria, aplicadas originalmente, según las circuntancias existentes en el momento de la adjudicación de la licitacion, pero no seis meses o un año mas tarde. En cuarto lugar, las disposiciones de Inravision sobre objetividad veracidad e imparcialidad de los noticieros no son otra cosa que Buenos consejos; no se ha previsto —como lo recomendaba el Presidente López al Congreso Nacional en carta reciente a propósito de la tecnica juridica en el Parlamento— que la violación de la norma implique una sanción, pues Inravisión carece de medios idóneos para establecer cuando el noticiero ha dejado de ser objetivo, veraz e imparcial. La naturaleza periodistica del noticiero impide el control previo, por una parte, y por la otra, no existe en nuestra television un sistema para garantizar esas condiciones en los programas de noticias, pues la cen-sura de Inravisión la ejerce un funcionario de segundo o tercer orden y su proceder es siempre subjetivo y por lo tanto arbitrario. No es un punto fácil este de la objetividad, la cual, inclusive con enunciaciones taxativas y casuis-ticas, resulta dificilmente mensurable y calificable en televisión.

El problema de la utilizatión politica de la T.V. representa uno de los puntos claves en el futuro de la democracia colombiana porque constituye un paso obligado en el proceso de crecimiento politico, social y democratico del pais. La apoliticidad de la T.V. es imposible si esperamos que ella cumpla funciones informativas. Lo razonable, entonces, es afrontar francamente la cuestión de manera que se impida todo intento de condicionamiento de la opinion publica a traves de la T.V. para lo cual es preciso un régimen de incompatibilidades en los noticieros destinado a garantizar el carácter profesional de los mismos y a impedir la instrumentalización de la T.V., por parte de cualquier grupo politico. Es preciso que en lo programas de opinión todos los sectores representados en el Parlamento puedan comunicarse con el pais, como un derecho propio de tales sectores y no como concesión de las diversas programadoras. El acuerdo 06 es demasiado simplista cuando señala que siempre que “se traten temas de controversia relativos a la problematica national se incluira la participación de un contradictor”.

Septiembre 10-17, 1976.

Como un botín

Las últimas determinaciones del gobierno colombiano en materia televisiva no solo justifican la necesidad del debate sino que han multiplicado las razones para hacerlo. En los noticieros se ha proclamado una peligrosa teoria. Cada espacio informativo pertenece a un grupo politico vinculado a la coalition de gobierno, con lo cual se ignora a los demás sectores y se atropella el derecho de la inmensa mayoria, no identificada con ningún grupo, de recibir información libre y objetiva. En vez de avanzar hacia un periodismo profesional que se ocupe del registro imparcial de los hechos sin comentario alguno, el gobierno ha impuesto una formula discriminatoria que favorece tan solo a los grupos politicos que le son incondicionales. Los noticieros han sido repartidos como un botín mas en contra de todo profesionalismo periodístico. Y si lo anterior no bastara, se montó la farsa de la supresión del noticiero oficial para resucitarlo a través de un noticiero oficialista a cargo de dos periodistas igualmente obsecuentes al régimen y a quienes asi se les pagan los servicios prestados a lo largo de la campaña electoral. En los programas de opinion, la licitación demostró la voluntad del gobierno de ejercer represalias contra todo aquel que no favoreció en forma sumisa los intereses del candidato triunfante.

Julio 18-24 1979

Reglas de juego

Hemos señalado la necesidad de crear unas reglas de juego tambien en este caso sobre el use de la T.V. desde el punto de vista politico. Lo hemos hecho porque el acuerdo 06 de Inravisión no examina suficientemente la materia y porque saltan a la vista las intenciones de algunos grupos politicos de convertir a la T.V. en botin electoral. No pensamos unicamente en el caso de Thoy. Es un hecho público que solo las incompatibilidades señaladas por la Contraloria impidieron que la “Fundación de las dos Colombias”, integrada por altos funcionarios del Gobierno, hubiera seguido adelante en la licitacion. Estamos seguros que tal Fundación procedió a espaldas del Presidente Lopez, pero el solo intento que hicieron sus directivos, ya es un indicio significativo y preocupante. Tambien es ostensible que los diversos grupos conservadores no solo tienen noticiero propio sino que controlan la mayoria de los programas de opinion. La batalla de intrigas esta llegando a tales extremos que no seria insólito que las palancas para obtener ganancias en la licitación ya se coticen, sabemos de algunos intentos en ese sentido y de su manifiesto origen politico. Ademas del aspecto politico hay otros que tienen importancia y no aparecen debidamente considerados en el mismo pliego de la licitaciOn. Si bien Inravisión se ha cuidado por defender su dinero mediante fianzas bancarias y de compañias de seguros, no procuró garantias similares en cuanto a los contenidos y la calidad de la programación, la cual, a los pocos meses de la adjudicación resultara irreconocible como ha sucedido siempre. Tampoco se ha hecho el mas minimo esfuerzo por limitar el abuso en las cuñas comerciales, las cuales, según dice la misma licitación pueden repetirse hasta 320 veces en las dos cadenas de T.V. En lugar de prohibir todo exceso en los limites de tiempo de los comerciales, Inravisión ha fijado modestas multas que obviamente a las programadoras les resulta rentable pagar a cambio de una o dos tunas mas, cuyo precio triplica la cuantia de la “tarifa” prevista por la licitación.

En este caso Inravision tampoco ha tenido criterio diferente al lucro, sin consideración alguna de los derechos de los televidentes, quienes deben someterse inmisericordemente a la abrumadora propaganda televisiva. Lo demas sobre nuestra televisión lo hemos señalado varias veces pero no sobra reiterarlo: la dependencia colombiana del mercado mundial de la cultura de masa; la bogotanización de la T.V.; los pobres resultados en cuanto a formación de libretistas y tecnicos; la deprimente multiplicación de telenovelas; la ausencia de un verdadero estatuto de T.V.; etc… Abundan pues los temas para un verdadero debate nacional encaminado a defender la television de cuantos pretenden manipularla por razones politicas y comerciales. Veremos si por fin habrá en Colombia el valor necesario para emprender ese enjuiciamiento. Sabemos que la consigna ahora es tomarse la T.V., pero ese asalto no puede ocurrir, porque estaria en contradicción con la neutralidad ofrecida por el Gobierno en materia de candidaturas presidenciales.

Septiembre 10-17 1976.

Incompatibilidades

Las incompatibilidades en la propiedad de los canales, tal como las propone el Gobierno, son interesantes pero incompletas. Es correcto evitar Ios monopolios, pero, la medida debe ir mas lejos. Lo adecuado es fijar incompatibilidades en la propiedad de los medios de comunicacion de manera que el dueño de un periodico no pueda serlo de un canal de T.V., ni el propietario de una emisora tenga intereses en television. Al mismo tiempo las incompatibilidades entre empresas de publicidad y cualquiera de los medios de comunicación también deben ser definidas por la ley. Esto defiende la libre competencia entre los medios e impide peligrosas concentraciones de poder económico y político.

Uno de los vacíos importantes del proyecto de ley que el gobierno propone hoy al país es el del plazo de las presuntas concesiones. En la radio en Colombia se supone que las frecuencias se otorgan también a manera de concesiones. Sin embargo, el sistema opera como si se tratara de la propiedad privada y definitiva de las emisoras. El proyecto sobre libertad de canales abre un camino similar. No precisa nada y las concesiones pueden ser por ocho, diez o quien sabe cuantos años, si bien esta demostrado que la rentabilidad de cualquier inversion de esta clase quedaria asegurada en solo dos arios. Es bueno recordarles a los admiradores de la libre empresa y del sistema economico y politico de los Estados Unidos que allá las concesiones son temporales y cada tres arios se produce o la prorroga o el termino de la misma. Todo hace pensar que el proyecto del Gobierno crearía privilegios irritantes a favor de quienes logren estas concesiones.

Septiembre 14-20 1977.

El juicio a la televisión

Se ha iniciado un juicio sobre la televisión colombiana y quien esto escribe ha sido invitado a participar en reconocimiento al interés que NUEVA FRONTERA le ha dispensado a este tema de indudable trascendencia en la democracia moderna. Aun cuando me ha correspondido el papel de fiscal soy el primero en reconocer que es muy buen indicio sobre la vitalidad de un medio de comunicación su voluntad de disposición para autoexaminarse. Este debate era indispensable y asi lo habiamos recomendado desde hace mas de un alio, antes inclusive de la discutida y discutible licitación del ario pasado. Se avecinan determinaciones fundamentales que pueden ser acertadas o catastróficas. El progreso tecnológico desborda cualquier supuesto de la mas exhuberante fantasia. La importancia cultural, social, economica y politica de la television crece todos los dias. Los intereses creados son muy heterogeneos y sus implicaciones tal vez no las conoce ni las comprende claramente el pais. Existe un consenso nacional sobre la necesidad de apoyar otra clase de televisión y de conseguir un compromiso mas definido y eficaz entre este medio de comunicación y las responsabilidades culturales del Estado asi como los demas asuntos importantes en el desarrollo nacional. Las alternativas son multiples. Algunas pueden empeorar la situación, otras en cambio pueden ofrecer op-ciones muy interesantes. Ya habrá tiempo de explicarlas. Por ahora es oportuno señalar la conveniencia de este diagnostico sobre la television colombiana y la búsqueda libre y honesta de nuevos caminos para modernizarla. No hay formulas universales para la television que puedan recetarse en forma indiscriminada. Cada comunidad tiene sus propias reglas para establecer que clase de television le conviene. Nos aproximamos a ese debate —por cierto que con un gallardo contradictor, el ex-Ministro Miguel Escobar Mendez— con sincera honestidad intelectual. Dispuestos a presentar nuestros argumentos con fe en nuestras convicciones, pero, obviamente listos a escuchar los que expongan quienes tengan otros puntos de vista. Lo importante es contribuir a que la sociedad colombiana entera se haga consciente de lo que significa la television en el mundo moderno. Se trata de muchas cosas a la vez, pero sobre todo de un tema que no podrá ser ignorado en la politica del presente y del futuro. Lo que sobre el se decida debe conocerlo y consentirlo el pueblo.

Agosto 24-30 1977.

Principal culpable

Tirios y Troyanos estan de acuerdo en reconocer el papel de la television como primera posibilidad recreativa de la clase media y una cierta porción de las clases obreras y campesinas. Cada noche ven television entre cuatro y cinco millones de colombianos y en las horas de mayor sintonía, por la transmisión de eventos especiales, la audiencia televisiva llega al doble de tales cifras. Los sicólogos han verificado que los niños prefieren la television a cualquiera otra actividad. Entre los adolescentes se ha descubierto, en diversas tesis de grado, la tendencia a identificarse con los programas de violencia. Es ya un lugar comun señalar que la T.V. ha sido subutilizada en sus posibilidades culturales. La propia T.V. educativa no ha sido debidamente evaluada y la Universidad a distancia apenas empieza a dar sus primeros pasos. En estos días, con motivo de los 25 años de la inauguración de la T.V. se ha sindicado a este medio de comunicación como uno de los responsables de las virtudes  y defectos de la nueva sociedad colombiana. La T.V. ha modificado innumerables valores de nuestras subculturas regionales sin promover otros asimilables por nuestro pueblo. Tenemos otras jerarquías éticas, sin saber a que horas, y la televisóon las ha difundido arbitra-riamente. La sociedad se ha desintegrado entre nosotros del mismo modo que les ha sucedido a otras naciones donde se acumulan los indicios que comprometen a la T.V. como el culpable principal de ese proceso colectivo. Ni la Iglesia se dio cuenta de lo que sucedia y solo ahora, a través de cierta programadora inspirada por las convicciones del Opus Dei, tenemos un intento muy discutible y hasta contraproducente de promover valores tradicionales que muchas veces le resultan obsoletos a la audiencia juvenil.

Julio 18-24, 1979

La tarea del critico de television

Considero, sin embargo, que el instrumento logico de la prensa escrita para cumplir una función social oportuna, permanente, eficaz y responsable ante la realidad de la TV, es la critica televisiva mediante columnas fijas elaboradas por especialistas. Entre nosotros existe cierta información diaria sobre TV y en diversas columnas algunos cronistas juzgan con dos o tres adjetivos los programas; sin embargo, no puede decirse que haya una verdadera critica televisiva, la cual, por otra parte no es facil de hacer. En primer lugar, porque la transmisión de TV no se repite. Normalmente el critico televisivo no puede aconsejar o desaconsejar la transmisión porque en el momento en que se refiere a ella ya no hay manera de volverla a ver. A lo sumo cuando se trata de una telenovela, por ejemplo, esta en condiciones de ejercer una verdadera orientacion que logre consecuencias concretas. La critica entre nosotros no logra aumentar ni reducir en forma visible y comprobable la sintonia de un programa, como si ocurriria si tuviera tal autoridad entre los televidentes, de modo que ellos confiaran en su criterio y se guiaran realmente por sus opiniones.

Para completar las dificultades de la critica, es claro, ademas, que los temas objeto de la misma son muy numerosos, dada la cantidad de programas; alga mas de un centenar a la semana, por cada canal. Al critico no le queda mas alternativa que escoger un programa o un conjunto de programas con determinados elementos de afinidad para poderlos analizar debidamente. La misma diversidad de programas le impone una preparación sui generis, igual o superior a la de los criticos tradicionales de música, pintura, literatura o cine. Para ser critico de TV se requiere preparación en diversas ciencias, entre otras, sociologia, literatura, sicologia y antes visuales, ademas de una formación seria en cuestiones generales e inclusive una estructura politica.

El critico de televisión es —o debe ser— un periodista moderno que trabaja en un escenario informativo especial. Su papel implica, entre otras cosas claves, defender la libertad de información, pues necesariamente debe tener en cuenta ese objetivo cuando analiza las características de una transmisión televisiva o cuando señala la influencia de los factores políticos de la misma o cuando subraya o denuncia los elementos puramente comerciales y mercantiles de un programa o un servicio televisivo.

Otra circunstancia especial del critico televisivo es el hecho de que los televidentes que leen sus comentarios juzgan la objetividad y validez de sus afirmaciones con mayor facilidad de la que tiene el lector de un critico de arte, literatura o cine. Esto le impone reglas de juego mas severas a su labor y le fija condiciones mas serias a la defensa de su credibilidad.

En la tarea de crearle conciencia al país sobre la importancia de la TV y sobre todo sus funciones politicas y culturales, para que no sea sorprendida la buena fe de las gentes y para que este instrumento estatal sirva realmente las necesidades del bien común, es importante valorizar y darle apoyo al critico de TV, hasta el presente subestima-do por unos criterios sociales anacrónicos que lo colocan por debajo de los demás críticos de ante y lo confunden arbitrariamente con el cronista de la farandula y el espectáculo.

El critico de TV debe ser un representan-te de los televidentes. En la practica un ideólogo , una persona que interpreta la realidad de la TV porque tiene una noción de la realidad social. A la vez, el critico es un colaborador necesario para los programadores, en cuanto que ayuda a explicar los objetivos de los programas y su merito tecnico o artístico.

Julio 1-6, 1976.