D007 P020 | T.V y Poder Económico

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D007 P020 | T.V y Poder Económico

Cabe preguntarse: ¿Cómo se puede sostener la television? Hasta el presente la única fuente de recursos económicos ha sido la publicidad comercial. Las programadoras la buscan para pagar a Inravisión el alquiler de los espacios, cubrir sus gastos y obtener buenas utilidades. Por eso nuestra television transmite diariamente, en total, cerca de cinco horas y media de publicidad, tiempo que resulta del número de curias (entre 410 y 440) mas aquellos espacios que exhiben el nombre del patrocinador durante todo el programa, como sucede, por ejemplo, con los noticieros. Esas proporciones no se registran en ningún otro país del mundo ni siquiera en los Estados Unidos. Los reglamentos de la propaganda televisiva son inutiles pues aceptan la posibilidad de su violación y disponen que en esos casos habrá multas siempre inferiores al valor de las cuñas respectivas.

Las programadoras —y lo han dicho algunos de sus voceros en la misma T.V.— afirman que el origen exclusivamente publicitario de sus ingresos es una prueba de que el televidente no aporta suma alguna ni el Estado tampoco. Dan a entender, entonces, que ni la opinión de los televidentes, ni la del Estado pueden ser decisivas, lo cual implica desconocer que el televidente —como consumidor— es quien paga en Ultima instancia el costo de la publicidad. Todos los productos que se anuncian en la televisión tienen un costo que necesariamente se le traslada al consumidor y hay artículos (jabones y similares, por ejemplo) en los cuales la publicidad representa hasta el 15 o el 20 por ciento del precio final. Luego si es el televidente quien paga el servicio televisivo y las agencias de publicidad, como las empresas anunciadoras, en el fondo son intermediarios entre Inravisión, las programadoras y los televidentes.

Septiembre 28 – Octubre 4/77.

Papel de intermediarios

A la influencia de la T.V. en la mayor o menor pulcritud de los debates políticos, se agregan ahora sus relaciones con los grandes poderes económicos. Fuera de ser un negocio privilegiado (que antes usufructuaban 34 programadoras y ahora 51), la television entre nosotros tiende a convertirse en otro escenario de la batalla de los conglomerados por controlar todas las actividades económicas del país. Detrás de una buena parte de las programadoras —en la Ultima licitación se hablaba, por ejemplo, de los “paquetes” de los principales grupos financieros— están los propietarios reales de las empresas televisivas sin los cuales o no hay el respaldo indispensable para ciertos periodos de “vacas flacas” o, lo que es igual o peor, no habrá pauta publicitaria suficiente. Las tímidas normas sobre propaganda no van a modificar esta televisión que ya casi solo sirve para vender jabones, gaseosas, Upacs, aspirinas y dentífricos. Ni afectaran, en lo mas mínimo, la penetración de inversionistas extranjeros en nuestro mundo publicitario, como los que señalaba Elizabeth F. de Cardona en su articulo del suplemento de NUEVA FRONTERA sobre los 25 años de la T.V. en Colombia. Decenas de aspirantes en la licitación y un buen número de los favorecidos, cumplieron el simple papel de intermediarios entre los grupos económicos e Inravisión. Todo ello se ha facilitado por la ausencia de reglamentaciones serias y respetables para tener la condición de programador; ahora mas difíciles de establecer en la medida en que se demostró que la T.V., es otra porción del botin clientelista vinculado a los intereses y favores electorales.

Julio 18-24 1979.