D007 P028 | Carta a la Ministra de Comunicaciones Nohemi Sanin

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D007 P028 | Carta a la Ministra de Comunicaciones Nohemi Sanin

Carta del doctor Luis Carlos Galán Sarmiento a la Ministra de Comunicaciones Noemi Sanin, el 11 de septiembre de 1984, en la cual fija la posiciOn del Nuevo Liberalismo ante el proyecto de ley sobre reforma de la televisión.

Apreciada senora Ministra:

El propósito del Gobierno Nacional de preparar un proyecto de ley sobre la television me mueve a presentar la posición del Nuevo Liberalismo en relación con esta materia a la luz de los criterios que nuestro sector político ha defendido desde su fundación y teniendo en cuenta las aceleradas transformaciones tecnologicas que cambian permanentemente las posibilidades políticos y las perspectivas sociales de la television.

Balance de una carta

El 10 de mayo de 1983 dirigí una carta al Ministro de Comunicaciones Bernardo Ramírez en la cual expresaba en nombre del Nuevo Liberalismo una serie de inquietudes frente a la licitación que se avecinaba y reiteraba nuestro pensamiento acerca de la urgencia de un nuevo estatuto que incluyera aspectos tan importantes como la creación de una entidad rectora estatal al mismo tiempo independiente del gobierno; se puntualizaban allí las inhabilidades e incompatibilidades enfatizadas por el Nuevo Liberalismo en varios foros, así como las pautas para implementar nuevas técnicas de televisión, la politica sobre satélite y la propuesta de crear los canales cultural y regionales, entre otros tópicos.

El Gobierno acogió algunas de las iniciativas incluidas en dicho documento, referentes a la licitación de 1983, entre ellas el incremento de la programación nacional —que desafortunadamente fue una realidad solo en la etapa inicial—, y la limitación de enlatados provenientes de un solo país con aumento de producciones latinoamericanas. Sin embargo puntos tan fundamentales como la despolitización de las cadenas, programadoras o espacios no fueron atendidos por el gobierno y antes por el contrario se distribuyeron los programas de opinión y los noticieros, no solo entre los partidos y ciertas corrientes de los mismos, sino entre sus jefes o allegados sin reglamentación alguna. Solo el Nuevo Liberalismo ex-puso su desacuerdo con este sistema y prefirió, como lo ha hecho desde su fundación, mantenerse al margen de una antidemocratica repartición de premios politicos, para defender asi el derecho de los colombianos a la imparcialidad de la información que se les proporciona a traves de la T.V. Otro factor que tampoco se tuvo en cuenta fue la necesidad —expresada en mi carta al Ministro— de cumplir y ampliar las incompatibilidades e inhabilidades para ser propietario de programadoras o hacer use de la televisión, de personas vinculadas a la radio, agencias de publicidad y a di-versos medios de comunicación.

La televisión y los satelites

Durante el ultimo año diversas novedades tecnológicas advertidas desde el Documento “Nuevo Liberalismo para una Colombia Nueva” publicado en 1981 y durante el debate que adelantó en la Comisión Sexta de la Cámara el Representante Rafael Amador se han propagado en tal forma que ya resulta urgente preparar al pais para lo que se avecina. En Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y probablemente en otras ciudades han sido instaladas por centenares de particulares antenas capaces de captar directamente seriales desde los satelites. El costo de tales antenas es cada día menor y en escasos tres o cinco arios serán utilizadas en forma general en el territorio. Por esta realidad y por otras similares debemos entender que asistimos al final de una época de la televisión en Colombia y que si bien todavía son necesarias algunas reformas institucionales en nuestra televisión, la perspectiva debe
ir mucho mas adelante para que el Estado no sea sorprendido por hechos que estarían fuera de su control.

Instituciones para la transición

Para esta época de transición el Nuevo Liberalismo ha propuesto la conformación de un organismo público atípico presidido por un Consejo Directivo con representación del Ministerio de Comunicaciones y del Ministerio de Educación, de los partidos políticos, la Universidad, los trabajadores del medio, la Academia de Historia, la Iglesia, los artistas, periodistas, trabajadores, televidentes, consumidores, las programadoras de televisión. Los miembros de este Consejo Directivo deberían elegir una junta técnica ejecutiva compuesta por personas que demuestren en su hoja de vida capacidad y experiencia tecnica en materia de televisión. Dicha junta estaría encargada de ejecutar las politicos sobre adjudicación de programas y nombramiento del director del Instituto.

La creación de un ente de esta naturaleza tendría que hacerse forzosamente mediante reforma constitucional pues seria un establecimiento público sui generis fiscalizado por la Contraloría y la Procuraduría y su director no seria nombrado por el Presidente de la República sino por la junta tecnica que regiría la televisión.

Mientras se tramita el acto legislativo, a través de una ley marco seria factible lograr un estatuto de televisión que interprete la filosofía que proponemos sobre autonomía de la televisión, inhabilidades, control de monopolios, creación de canales locales, regionales y desarrollo de la tercera cadena.

Canales regionales y culturales

Tal como lo expuse en mi carta al Ministro Ramírez y lo señalé algunos párrafo, atrás, el Nuevo Liberalismo apoya la creación de canales regionales, inicialmente en las ciudades de Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga con el propósito de lograr una televisión verdaderamente nacional que constituya un factor de integración entre las diferentes regiones del pais y sea una barrera inteligente al proceso de colonización que generaría el acceso directo a los satelites. Considero sin embargo indispensable el control de dichos canales en todos sus aspectos por parte de Inravisión, si se aprueban en forma inmediata y luego por el Ente rector de la TV que hemos propuesto.

En este orden de ideas en el movimiento politico que dirijo se ye con gran preocupación el proceso de los últimos meses a través del cual, con el visto bueno de Inravisión, se ha venido desmontando la progamación nacional para dar paso a los intereses comerciales de algunas programadoras y anunciantes, los cuales someten a los televidentes al espectáculo deprimente de enlatados sin ninguna calidad, en varios casos opuestos decididamente a los objetivos que deben regir la televisión.

La privatización no es el camino

Las grandes programadoras han renovado sus criticas al sistema que rige la television colombiana, lo han señalado una vez mas como un híbrido incapaz de mejorar la calidad de la televisión y de propender por su desarrollo económico. Con estos argumentos según se apreció en la Comisión Sexta del Senado piden la privatización del medio a través de canales particulares.

El Nuevo Liberalismo ha estudiado en forma cuidadosa este tema y considera que en la medida en que el Estado ha entregado la programación a los particulares la calidad de la televisión se ha deteriorado y los objetivos esenciales del medio -recreación, cultura e información— se han dejado de lado para dar paso en primer termino a los criterios arbitrarios de fácil comercialización, implantación de valores culturales ajenos y estimulantes del consumismo.

Vale la pena anotar también que los altísimos costos de comercialización, tradicionales en nuestra TV, han impedido que la mediana industria y el comercio regionales tengan acceso publicitario a la televisión y como consecuencia esta ha quedado en poder de las multinacionales y las grandes empresas financieras.

Como es apenas obvio, el objetivo de un canal particular es convertirse en un vehículo de venta cuya programación esta diseñada para cumplir esa meta lo cual no favorece a un país como Colombia, donde las prioridades culturales y educativas y la falta de una conciencia sobre nuestra identidad cultural son factores protuberantes.

Los canales privados no pueden garantizar el pluralismo y por el contrario lo limitan; necesitarían además considerables inversiones para su implementación y dada la crisis actual, estas no podrían ser asumidas por las progamadoras las cuales tendrían que recurrir a la apertura de la inversión extranjera en perjuicio de la soberania nacional en un sector estratégico.

 

El Estado debe controlar la televisión

El Estado debe recuperar su condición de programador de este medio en el cumplimiento de los objetivos para los cuales fue creado, y para ello cuenta con el talento y la capacidad existentes y hasta hoy al servicio en gran parte de los intereses comerciales que se mencionaron atrás. Es importante destacar que si hoy se tacha a Inravisión de incapaz para asumir esta responsabilidad es precisamente por haberla delegado en las entidades particulares. El Ente cuya creación propone el Nuevo Liberalismo garantizará como programador unto, coherencia, variedad y calidad en la programación tanto nacional como en las regionales. Estas se conformarían con espacios nacionales y programas extranjeros debidamente seleccionados. A su cargo quedaría la negociación de dichos enlatados cuyo costo actual ha alcanzado precios exorbitantes para Colombia frente a aquellos obtenidos por otros paises que ad-quieren, como compradores únicos, la producción completa. Este sistema economizaría, como minimo, 500 millones de pesos al ario en divisas para el país.

Progamación Nacional

La programacion nacional se haria mediante contratación con los productores actuales y futuros que llenen los requisitos de inscripción. Las programadoras deben convertirse en productoras de television. Esto no lo pueden hacer quienes son tan solo empresas intermediarias de enlatados pero si estan en capacidad de lograrlo aquellas programadoras que en forma seria y profesional se han organizado para cumplir una labor creadora en nuestra television. Seria injusto calificar de manera general e indiscriminada a todas las empresas que han licitado en la television colombiana. Dentro de la idea que propongo los precios de producción de programas serian concertados entre el Ente y las productoras de manera que el productor tenga razonables margenes de utilidad. Esta modalidad de contratación eliminaria para los productores actuales los costos de arrendamientos para transmisión de los programas y el riesgo de una comercialización caótica y fluctuante como la actual. La comercialización por parte del Estado racionalizaría el mercado y establecería tarifas reales con descuentos unificados. Se buscarían formas de participación para la pequeña y la mediana industria y el comercio nacionales.

 

El derecho de información

A la luz de todos estos comentarios es evidente que el articulo 42 de la Constitución debe ser reformado para incluir las nuevas dimensiones del mundo de la comunicación social. Por eso el Nuevo Liberalismo presentara en los próximos días un Acto Legislativo, reformatorio del Articulo 42 de la Constitución Nacional, para consagrar el derecho de toda persona a expresar y difundir libremente sus pensamientos, ideas y opiniones en forma directa o a través de cualquier medio de comunicación y de informarse sin impedimentos ni discriminaciones.

Igualmente se dispone en el Acto Legislativo que la Ley reglamentara la prestación del servicio publico de radio y televisión de manera que se garantice el acceso de todos los partidos políticos incluyendo la oposición y se amplia la prohibición a los medios de comunicación de recibir subvención de otros países o personas extranjeras. Con esta iniciativa se quiere poner a tono nuestra Constitución con los nuevos tiempos y con los desarrollos legislativos de otros países europeos y latinoamericanos que han avanzado en la concepción democratica de las instituciones.

Hoy se incorporan dentro de la palabra prensa otros medios de comunicación como la radio y la television, desarrollos tecnológicos que no podía prever nuestra Constitución de 1886, circunscrita en esa época a los medios impresos. Además, unicamente se garantiza la libertad de las personas que poseen los medios y la de los receptores del mensaje. En consecuencia es precaria la norma vigente porque no ha incorporado los avances de las telecomunicaciones ni interpreta la necesidad de nuestra sociedad de defender adecuadamente los derechos en estos campos. El Representante a la Cámara Rafael Amador del Nuevo Liberalismo es el responsable del proyecto de Acto Legislativo y en su iniciativa ha tenido en cuenta las tesis que sobre la misma materia propuso el Senador Enrique Pardo Parra pace tres afios en acto legislativo similar.

Respecto al proyecto de ley presentado por el gobierno sobre acceso a los documentos oficiales, llamado de “Derecho a la Información”, el Nuevo Liberalismo considera que merece un análisis especifico por referirse a un tema de fundamental importancia para la vigencia del derecho social y la democracia. Por lo tanto a través de su Comisión de Derecho a la Información el Nuevo Liberalismo hará las observaciones del caso orientadas siempre a defender los instrumentos institucionales que procuren la transparencia de la administración y los mas idóneos elementos de juicio en manos de los ciudadanos.

Como usted puede ver señora Ministra, los temas de la televisión y del derecho a la información han silo preocupaciones constantes del Nuevo Liberalismo por considerar que ambos son instrumentos fundamentales para la preservación de la democracia, de las libertades individuales y del desarrollo mental de los colombianos. Por esa misma razón el Nuevo Liberalismo tiene como uno de su objetivos esenciales a corto plazo contribuir a la plena vigencia del derecho a la información y al cumplimiento de los propósitos, en este sentido, de la televisión colombiana.

De la señora Ministra, atentamente,
LUIS CARLOS GALÁN