D007 P051 | La reglamentación de la Ley 42

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D007 P051 | La reglamentación de la Ley 42

Carta enviada por el Senador Luis Carlos Galán a la Ministra de Comunicaciones Nohemi Sanin el 28 de mayo de 1985 con motivo de la designación del comité para reglamentar la ley 42 y la ampliación de la tercera cadena. de Televisión.

Bogotá, mayo 28 de 1985
Señora Nohemi Sanin Ministra de Comunicaciones E. S. D.

Senora ministra:

Ante el anuncio de la próxima reglamentación de la ley 42 por medio de la cual se reestructura la televisión colombiana y con motivo de la ampliación de la tercera cadena a todo el pais, me permito expresarle algunas inquietudes y observaciones que corresponden al interés que el Nuevo Liberalismo ha demostrado desde su fundación por la orientacion y el manejo tanto tecnico como democratico de ese medio tan fundamental para garantizar el derecho a la información.

La ley 42 que acogió algunos de los planteamientos hechos por el Nuevo Liberalismo constituye un avance importante para el desarrollo y la democratización de este medio, pero todavía es vaga sobre aspectos de indudable trascendencia como la televisión educativa, las nuevas tecnologías, regionalizacion y otros asuntos que deberán profundizarse en la reglamentación.

Televisión educativa y regional

Tanto la ampliación de la cadena tres como la apertura de canales regionales previstas por la nueva ley resultan —como lo hemos dicho en numerosas ocasiones— indispensables para lograr los fines de la television: información, cultura, recreación y el dialogo entre las distintas regiones del pais. Sin embargo y no obstante ser ya una política del Gobierno Nacional el estimulo a la creacion de canales regionales, hasta el momento no existen programas que permitan establecer un crecimiento armónico del número de canales que finalmente deberán operar en el pais.

Por otro lado tampoco hay una planeación tecnica que contemple los requerimientos de los canales regionales, en cuanto se refiere a características de equipo, planes de frecuencia, cubrimiento, etc., y por lo tanto, en algunas regiones Inravisión se vera en la necesidad de cambiar frecuencias y equipos para evitar interferencias, lo cual representara un costo adicional no previsto.

No se encuentra totalmente definida la forma como se financiaran dichos canales y es obvio que en estas condiciones corren el riesgo de convertirse canales privados.

Otro hecho que preocupa y constituye un peligro para la adecuada reglamentación de algunas de las innovaciones que impone la ley 42 es la duplicación en esfuerzos y costos advertida ya pues aun cuando la Cadena Tres contempla canales regionales para el Valle, la Costa Atlántica y Bucaramanga, en esas regiones se esta promoviendo simultaneamente la idea de un canal propio, independiente de Inravisión. Por esta razón es indispensable que el gobierno establezca claramente las prioridades que tiene la Cadena Tres para evitar tales duplicaciones e inconvenientes de orden técnico en el desarrollo de los proyectos.

La planeación y control de los canales regionales deberan ser adelantados por Inravisión previa la creacion en este Instituto de la División o Subdirección correspondiente para dicha labor.

Hemos considerado desde hace largo tiempo, y asi lo hemos expresado en los documentos que sobre el tema hemos aprobado en juntas de parlamentarios del Nuevo Liberalismo y en cartas al gobierno nacional, la conveniencia de crear los canales regionales como instrumento insuperable para la divulgación de los valores nacionales; sin embargo, seguimos considerando que estos deben formar parte integral de la red de televisión de Inravisión Cadena Tres y no funcionar como unidades aisladas las cuales desvirtuarian totalmente el principio de integración nacionalista y de dialogo entre las regiones que es al fin y al cabo el primer propósito de dichos canales. Con el fin de llenar en forma adecuada sus funciones estos canales deberan tener la suficiente flexibilidad para conectarse o desconectarse de la red nacional, de acuerdo con los horarios de programaciOn que se establezcan.

Según la ley 42 el Gobierno Nacional de-terminara la programación de los canales educativos y culturales pero, ante todo, debera establecerse el organismo del cual dependerán estos canales. En igual forma se debe determinen la financiación, la integracion y unidad de la programación, el estimulo a la producción de materiales audiovisuales educativos y en general todo aquello que tenga que ver con la transmisión de educación y cultura a nuestros conciudadanos.

Nuevas tecnologías

Colombia no puede quedarse atras en el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologias que ofrezcan a sus ciudadanos alternativas de progamación dentro de los objetivos generales de nuestra television que.son los de contribuir a la cultura, esparcimiento e información de la mayoria de la población. En una sociedad como la nuestra que debe hacer grandes esfuerzos para lograr su desarrollo, estas nuevas tecnologias juegan un importante papel dentro de este propósito.

Con el nombre de “television por suscripción” se han agrupado en el Decreto 666, unos sistemas de transmisión —por ondas radio eléctricas o por cable— cuyos beneficios quedan en manos exclusivamente de las clases de elevados ingresos. La suscripción es un me-todo de comercialización de estas tecnologias que el pais necesita para su progreso y bienestar y que deben estar al alcance de la mayoria de la población. Dentro de este criterio es precise buscar una financiación diferente median-te aportes estatales a las entidades que prestan estos servicios, tarifas distintas para los estratos sociales o con el auspicio de las Cajas de Compensación Familiar y la empresa privada.

Otro aspecto importante es el impulso a tecnicos y artistas en la producción nacional y el cuidado de la integración y capacitación de la comunidad, a través precisamente, de la adecuada utilización de las nuevas tecnologías de television. Algunas ciudades de los Estados Unidos exigen a los concesionarios de estos canales, destinar uno o varios al servicio publico con espacios de televisión educativa, instrucción cívica y sobre todo amplio acceso, para que cualquier persona pueda adelantar el programa que desee. Es importante anotar que en este caso no se trata tanto de juzgar la calidad de los programas, sino de incrementar el grado de participación de la comunidad en tales sistemas de transmisión. Esta televisión participativa, contribuye a la integración social, al desarrollo cívico, a la recreativo y cultura de la comunidad, que se identifica y se expresa por estos canales.

Las entidades programadoras podran ser estatales, privadas o mixtas; de preferencia fundaciones dedicadas a la educación, la cultura y las artes, universidades etc.

Para garantizar que a estos nuevos canales tenga acceso el mayor número de colombianos, deberán dictarse normas y evitar así que los monopolios financieros o de comunicación se apoderen de estos servicios. De igual manera, en las cadenas comerciales deberán controlarse los monopolios y el ingreso de capitales extranjeros a las programadoras.

 

El cubrimiento nacional

El sentido prioritario de la aplicación de nuevas tecnologías consiste sin lugar a dudas en los beneficios culturales, de integración y soberanía que aporten al pais. Por esta razón hoy esta, sobre el tapete un tema crucial como es el cubrimiento de todo el territorio colombiano por parte de la red nacional de television. Dificultades tecnicas y económicas asi como factores políticos se han unido para que hasta el momento existan regiones de la patria aisladas en esta materia.

Esta necesidad y este derecho se destacan en particular en zonas fronterizas o cuyas Características geográficas requieren tratamiento especial como son los casos de San Andrés y Leticia. Alli la defensa de los valores nacionalistas se vuelve tema prioritario y la television es un instrumento inigualable para preservarlos.

Hasta el momento el pais ha acudido a diferentes medios —arrendamiento de transpondedores a Intelsat por ejemplo- pero ahora esta ante la necesidad de adoptar el mejor sistema el mas económico— que asegure lo mas pronto posible la integración nacional a traves de la television. Es por ello que cualquier decisión al respecto –la utilizacion del satelite propio, la participación en asociaciones para compartir costos, etc.,— debe analizarse a fondo y pesar sus consecuencias futuras de distinto orden, tal como lo expresó el Nuevo Liberalismo en su Documento No. 1.

Igualdad de oportunidades

Quiero referirme tambien a dos casos especificos debatidos en los ultimos meses que representan de manera muy grafica los problemas que afronta en estos momentos la television colombiana y la alejan de lo que impone la ley 42 recientemente aprobada. Son representativos dichos casos porque tocan puntos neuralgicos que afectan gravemente la libertad politica, la economia, la cultura y el nacionalismo propios de una television moderna y democrática.

Hablo de la imparcialidad de los noticieros de television y la importación de telenovelas. Cuando se avecina la campaña electoral de 1986, es muy importante que el gobierno garantice la igualdad de oportunidades para los diversos sectores politicos. El criterio de adjudicar los principales noticieros de television a empresas directamente vinculadas con dirigentes nacionales —inclusive familiares de los mismos o antiguos asesores publicitarios—comenzó en 1976, adquirió proporciones escandalosas en la administración anterior y fue mantenido inexplicablemente por el actual gobierno a pesar de los odiosos privilegios que origina.

Ahora, si bien existe mayor profesionalismo en el desempeño de los noticieros, no faltan las manipulaciones para exagerar o minimizar determinados hechos políticos lo cual puede agravarse a medida que avance el proceso electoral de 1986. Se requiere, por lo tanto, un sistema de verificación que garantice la igualdad de oportunidades y la objetividad en los noticieros. Ese regimen de imparcialidad lo solicitamos para todos los noticieros y programas de television porque de otro modo las elecciones no serán verdaderamente libres y competitivas como corresponde a una democracia autentica. Se necesita no solo tiempo igual para todos sino un sistema de garantias para verificar los reclamos por tergiversaciones o privilegios informativos.

En cuanto a las telenovelas considero que constituyen entre otras cosas, parte del lenguaje de la televisión. Presiones originadas en dificultades económicas, ejercidas por las programadoras que atravesaban una situacion critica, llevaron al gobierno a aceptar la importación de producciones de baja calidad cuya transmisión ademas de causar un perjuicio intelectual a la teleaudiencia, afectaron gravemente el trabajo nacional en este campo —de mejor calidad casi en todos los casos— y tampoco solucionaron el problema económico integral de la television. Es indudable, como conclusion, que Inravision debe exigir a los programadores mayor calidad en las telenovelas nacionales y extranjeras que se transmitan, ceñirse a los objetivos de nuestra televisión y no ceder a las presiones de distinta índole, pero particularmente a los resultados de encuestas manejadas por los anunciadores cuyos intereses no siempre coinciden con los de la comunidad.

Al transmitirle señora ministra estas inquietudes relacionadas con la reglamentación de la ley 42 a cargo de un comite sin duda idóneo, y a la ampliación de la tercera cadena, no he pretendido cosa distinta a reiterarle a usted y al Gobierno Nacional nuestra permanente preocupación porque la televisión se convierta en verdadero instrumento de progreso para todos los colombianos.

Reciba mi mas atento saludo,

Luis Carlos Galán

Bogotá, Mayo 21 de 1985