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Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

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Desde 1980, en su Documento No. 1, el Nuevo Liberalismo manifestó su preocupación por los numerosos factores que amenazaban en forma grave los recursos naturales y el medio ambiente en nuestro país y en unos cuantos párrafos resumía sus criterios al respecto. Hoy, al dedicar el Documento No. 10 al tema de la Ecología, reproducimos dichos párrafos cuya actualidad es evidente e incluimos los estudios y trabajos presentados en diversos foros por los integrantes del Grupo Ecológico del Nuevo Liberalismo, fundado y dirigido por Germán García Durán, presidente del IV Congreso Nacional de Ecología, y expresidente de la Sociedad Colombiana de Ecología. En igual forma aparecen en este Documento el pensamiento de Luis Carlos Galán, candidato a la Presidencia de la República, sobre “Las políticas ecológicas para la nueva Colombia” y las propuestas del Nuevo Liberalismo incluidas en su plataforma política para 1986.

Los siguientes apartes sobre “La Ecología” fueron publicados como se dijo antes, desde 1980:

El Nuevo Liberalismo considera imperativo desarrollar una política de recuperación y protección de las aguas y cuencas, cuyos pilares deben ser la reforestación masiva, el tratamiento de aguas negras y residuos industriales de las ciudades principales, el control de actividades con potencial contaminante y el estímulo a la investigación y medición del problema. Entre las fuentes de agua más afectadas figuran el río Bogotá, la bahía de Cartagena, el río Medellín, el río Cauca, el río Magdalena, la Laguna de Tota y multitud de ríos y quebradas ubicadas a lo largo y ancho del país.

Es esencial poner en práctica políticas de protección de bosques nativos, reforestación con especies adecuadas, explotación racional de bosques y control de incendios y actividades extractivas. Se deben reforestar las laderas y valles andinos e impedir el deterioro de la Orinoquia, la Amazonia, el Medio y Bajo Magdalena y la Costa Pacífica. Colombia es uno de los países más atrasados en investigación forestal. Mientras Brasil en los últimos 15 años sembró 4.3 millories de hectáreas maderables y Chile completó 700.000 hectáreas en la última década, Colombia apenas lleva 65.000 hectáreas de plantaciones nuevas con menos de 20.000 en el último año y en contraste seguimos destruyendo aceleradamente el bosque natural y descuidamos los suelos por las malas prácticas agrícolas, la erosión, el sobrepastoreo, la contaminación y el uso inadecuado de los mismos.

El aire de nuestras grandes ciudades y centros industriales ha sufrido creciente deterioro por la proliferación de vehículos automotores e industrias y las quemas de basuras y combustibles. Esta contaminación afecta la salud, además de que perjudica la agricultura y causa múltiples daños. Es preciso poner en marcha un programa efectivo de control de la contaminación del aire, estimular la producción de vehículos con motores de mejor combustión, remover gases nocivos y partículas de los efluentes gaseosos e industriales, controlar la quema de basuras y estimular la investigación y medición de los factores contaminantes.

Colombia sigue sin aprovechar la pesca como uno de sus principales recursos alimenticios. La pesca afectada por el uso de dinamita, la contaminación, la destrucción de ejemplares jóvenes y ornamentales y, tal como se dijo en otro capítulo, por la actividad incontrolada de embarcaciones de bandera extranjera en nuestras ricas extensiones marinas. El Nuevo Liberalismo apoyará las políticas pesqueras que busquen la explotación de estanques piscícolas a nivel municipal, educación de nuestros pescadores para un mejor aprovechamiento de la pesca artesanal, control de la contaminación de ríos, lagos, y bahías, protección de estuarios, racionalización de las pesca marina y afirmación de la soberanía colombiana para la explotación de sus recursos pesqueros marítimos.

Los procesos de colonización, urbanización e industrialización, la caza deportiva y de subsistencia, la apertura de vías, la exportación de animales como mascotas o con fines clínicos y la exportación de pieles, han contribuido a crear una inmensa presión sobre la fauna silvestre, algunas de cuyas especies se encuentran al borde de la extinción. Nuestra fauna silvestre es de las más variadas del mundo y merece conservarse para mantener el equilibrio de los ecosistemas naturales, aspecto que está relacionado con la productividad del medio. La política efectiva de protección a la fauna silvestre implica establecer zoocriaderos para la producción de ejemplares vivos y pieles para exportación, controlar la caza y mejorar la red nacional de parques naturales como garantía de la flora y la fauna que merece toda la atención estatal.

Colombia posee dos importantes códigos legales para el manejo y control del medio ambiente: el Código Nacional de Recursos Naturales y el Código Sanitario Nacional. Sin embargo, sus disposiciones son violadas a diario, sin que la autoridad competente se atreva a aplicar las sanciones correspondientes. Además, está pendiente la reglamentación de muchas de las citadas normas. El Nuevo Liberalismo impulsará dentro de su política ecológica la reglamentación de tales normas y su estricta aplicación para asegurar la efectividad de de estos códigos.

El grado de ignorancia sobre la realidad ecológica constituye uno de los principales obstáculos de cualquier programa para la defensa del medio ambiente. La ignorancia se presenta desde los estratos más modestos de la población hasta los más altos círculos del Gobierno. Por culpa de esta ignorancia se han deteriorado importantes recursos naturales y se han tomado decisiones desarrollistas que no contemplan la conservación del medio. El Nuevo Liberalismo, dentro de sus programas de información y educación política ha influido y promoverá siempre campañas de educación ambiental a todos los niveles y en todos los sectores.

El manejo del medio ambiente presenta problemas institucionales fáciles de apreciar, por ejemplo, en el caso del río Bogotá, donde los solos estudios sobre la descontaminación han implicado poner de acuerdo a varias entidades nacionales y distritales, tarea que sólo se logra al cabo de varios años de discusión. Todo indica que la solución de los principales problemas ecológicos nacionales tienen dificultades similares, por lo tanto, es necesario diseñar mecanismos institucionales específicos para resolver los problemas del medio ambiente con diligencia y eficacia.