D017 P05 | A los lectores

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D017 P05 | A los lectores

Buena parte de las frustraciones del país de los últimos años obedecen a la detención y desubicación del proceso industrial desde 1975. Colombia, que encontró en la industrialización un vigoroso neutralizador de los efectos negativos del proceso de violencia y urbanización desenfrenados en la década de 1950, echa de menos una industria vigorosa que en la época actual genere crecimiento económico y empleo en la coyuntura más grave de la historia nacional reciente. Tasas de desempleo en magnitudes del 14 y 15% van siendo de características casi pre-revolucionarias.

Un régimen político que no es capaz de asegurar empleo a márgenes ton altos de la población activa, incluso en coyunturas relativamente desligadas del sector externo, va generando una desconfianza irremediable que favorece amargas y radicales actitudes de desesperanza social

Sería aleccionador estudiar con detenimiento la responsabilidad que le cabe a las políticas anti-industriales y “Friedmanidmas” que rigieron a partir de 1975 las orientaciones económicas en Colombia, características de la actual crisis nacional. La incapacidad de los teóricos de los partidos para generar y experimentar un nuevo modelo de desarrollo nacional ha contribuido a congelar las expectativas nacionales sobre un sector minero en deterioro constante en los precios internacionales, con baja generación de empleo, y límitada capacidad de solución para los problemas del sector externo. Tanto la industria como la agricultura fueron marginadas en las políticas del Estado en los últimos años, ante la hipertrofia del sector minero y las inversiones sobredimensionadas en el sector energético. Poco se ha obtenido con ofrecer abundante energía a usuarios inexistentes en el sector productivo o a consumidores domésticos con ingresos marginados que no pueden pagar los altos costos del servicio. Ausencia de políticas globales y desequilibrios en la inversión pública fueron características de este proceso, del cual nadie quiere aparecer responsable, pero que al menos en una parte sustancial recibió cuenta de cobro electoral el partido conservador, en las últimas elecciones.

 

SUBDESARROLLO INDUSTRIAL EN UN PAIS SUBDESARROLLADO

La bajísima participación del sector industrial en el PIB de Colombia, no se compadece con las dimensiones ni las posibilidades reales de nuestra economía. 

El país ha crecido mientras el sector industrial se ha mantenido congelado, lo cual presenta hoy perspectivas ciertamente dinámicas para vivir un renacer de la actividad manufacturera con el propósito de alcanzar al actual retraso. Deben investigarse sectores industriales que hace diez años se desechaban por razones de escasa demanda interna y que hoy se han convertido en rentables. Asimismo, las nuevas tecnologías cuyo impacto se examina en este Documento por parte de Félix Moreno, pueden implicar nuevas oportunidades para la inversión en el sector, debido a la creación de nuevas demandas producidas por cambios tecnológicos y culturales, o la desaparición de ventajas comparativas estructurales en sectores tradicionales.

 

DESARROLLO INDUSTRIAL Y NUEVAS OPORTUNIDADES DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

Como ejemplo, en estas posibilidades, puede citarse el caso de la industria básica siderúrgica. La ausencia de una política industrial por una parte, así como la obtención de la autosuficiencia petrolera por la otra, han llevado a las importaciones siderúrgicas a la categoría y dudoso honor de ser el rubro más grande de las importaciones colombianas. La escasa producción siderúrgica nacional limita la expansión de la industria transformadora, abastece apenas la mitad de la demanda y deja amplios sectores, como el correspondiente a la lámina en frío, sin abastecimiento de materia prima nacional. El Estado no examina la industria siderúrgica desde hace diez años y no es consciente del cambio en las condiciones internacionales.

 

CAMBIOS EN LA PERSPECTIVA SIDERURGICA MUNDIAL

El ciclo de bajos precios siderúrgicos a nivel mundial, puede estar cerca a su terminación. El incremento en la oferta de tos países productores, terminó hace rato y entre las nuevas tecnologías y la obsolescencia de los equipos se han venido clausurando numerosas plantas que no pudieron sobrevivir al presente ciclo.

El Estado debe estudiar con detenimiento las perspectivas mundiales para definir una política siderúrgica y eventualmente determinar nuevos desarrollos que, al ser decididos y cumplidos dentro del ciclo de precios internacionales bajos, se aprovecharía indudablemente un prolongado periodo de precios altos. Debe tenerse en cuenta que en términos siderúrgicos, diez años apenas son un plazo razonable para la puesta en marcha de un proyecto.

El Estado no puede seguir mirando a la industria básica dentro de la total indiferencia e inacción que lo caracteriza en la última década. Debe estudiar la formación del cartel que está agrupando a las siderúrgicas semi-integradas con miras a orientarlas a la mejor utilización de su dinámica para un plan siderúrgico con objetivos de largo plazo, inspirado en las mejores conveniencias nacionales.

Un adecuado desarrollo siderúrgico no solo estaría en capacidad de aprovechar el próximo ciclo de altos precios sino que, como lo más importante, podría tener un efecto multiplicador en la industria transformadora de alta dinámica que cubriría incluso comportamientos ambiciosos en el sector de los bienes de capital. Por lo anterior, es que se califica con justicia, a la industria básica como una industria estratégica, generalmente descuidada en Colombia.

Existen por lo tanto, oportunidades naturales para revivir un proceso de industrialización apoyado en eficientes sustituciones de importaciones Pero es claro que las mejores posibilidades se centran en el aprovechamiento del mercado mundial.

 

EL ESTADO Y LA INVERSIÓN INDUSTRIAL

Un régimen liberal con ideología y aspiraciones programáticas liberales como es el actual, no puede reducir la problemática del desarrollo industrial a la candorosa e incondicional apertura al capital internacional que propugnó tanto la administración Betancur, como el candidato del mismo partido conservador en la última campaña electoral.

Nuestro Estado liberal debe ser un Estado fuerte, actuante, negociador, impulsor y orientador de la inversión extranjera.

No es el Estado gendarme el que logra atraer la inversión, sino el Estado inteligente, consciente de su responsabilidad de director y garante.

El Estado colombiano tiene que actuar para modificar el marco general que atañe al inversionista. Hay que transformar profundamente las estructuras contables y laborales así como sus filosofías. Hay que moderar o reorientar la voracidad fiscal en función de metas selectivas. Hay que desalentar al capital especulativo y utilizar las tasas de interés en ayuda a la producción, pero también corno incentivo al uso de recursos propios El Estado debe ser fuerte para convencer en el proceso de inversión y de repatriación de capitales y debe ser democrático para irrigar socialmente los beneficios y garantizar normas justas y estables. El Estado debe ser actuante para revivir el proceso de ampliación de mercados, explícito en los procesos de integración regional. El Estado debe ser orientador para favorecer las asociaciones de la inversión extranjera con los empresarios colombianos El Estado debe ser firme en la modernización de las estructuras colombianas. El Estado debe ser drástico en la reducción del burocratismo y del campo de la tramitología.

 

INDUSTRIA HACIA LA EXPORTACION

Numerosos analistas coinciden en señalar las excepcionales posibilidades que ofrece la demanda internacional para un adecuado desarrollo industrial. El Informe Chennery insiste muy especialmente en este tema vinculándolo a una verdadera solución al desempleo.

Naturalmente que, sin pretender caer en el simplismo de transferir pura y simplemente la experiencia de países como Korea, Taiwan, Hong-Kong, sí es evidente que sus procesos poseen elementos de gran interés para Colombia. Nuestras ventajas comparativas incluso pueden dar resultados superiores, si se combinan con importantes reformas sociales y culturales, con la creación de una mentalidad de productividad cambiándola con la adopción de tecnologías de vanguardia y una sabia planeación.

Las características artesanales en la fabricación de muchos bienes de capital indican a éste como un sector que, con cooperación y participación internacionales, puede permitirte a Colombia la ampliación de su presencia en los mercados internacionales. Asimismo, productos industriales con utilización intensiva de energía, están en el futuro exportador de Colombia, con perspectivas que han sido reforzadas con el gran fracaso de la energía atómica en Chernobyl.

Bastan las anteriores reflexiones, para señalar la conveniencia de elaborar un programa de apoyo selectivo, a producciones industriales de exportación determinando técnicamentete una gama de productos manufacturados para cuya producción el Estado cree condiciones especiales, tanto para la recepción de capital y tecnología como de apoyo a su comercialización. El país ya tiene algunas experiencias para afinar y desarrollar, que son las extraídas de los primeros planes generales de exportación. Pero ante todo, el Estado debe ser capaz de sostener la coherencia de un esfuerzo nacional hacia los mercados internacionales, sin admitir interrupciones generadas en consideraciones políticas subalternas como ha ocurrido en oportunidades anteriores, particularmente frente al manejo de la tasa de cambio.

 

AREAS DE COMERCIO PREFERENCIAL Y DE INTEGRACION ECONOMICA

Pese a la coyuntura adversa de los altos niveles de endeudamiento externo, debe tenerse en cuenta que la cooperación con los países latinoamericanos es otra ventaja comparatica potencial para exportaciones de manufacturas En la medida en la cual vayan cediendo las tensiones de balanza de pagos de los países vecinos, puede revivirse el proceso de integración con la ampliación de mercados apta, especialmente, para obtener economías de escala en producciones manufactureras.

 

COMPRAS DEL ESTADO E INVERSIONES PUBLICAS

En la misma proporción en la cual el Estado realiza grandes inversiones, puede convertirse en impulsor del proceso industrial. Esta capacidad ha sido muy mal aprovechada en Colombia, donde las empresas gubernamentales se han distinguido por su preferencia importadora, el desdén para la producción nacional, y el incumplimiento de las normas que protegen a ésta.

Si por ejemplo, el Estado hubiese coordinado sus multimillonarias inversiones en el sector energético, no sólo con producciones actuales colombianas sino con perspectivas manufactureras, cs indudable que, tendríamos ya una producción exportadora de elementos tales como turbinas para hidroeléctricas y muchos otros elementos que habrían fortalecido nuestro desarrollo. Pero, lastimosamente las gigantescas inversiones del Estado se han hecho en forma autónoma, sin convertirlas en impulsoras ni de procesos manufactureros, ni de modificaciones en la formación universitaria para adecuarla a la futura demanda de empleo que esas inversiones van a generar.

 

UNA POLITICA INDUSTRIAL

Tanto las circunstancias descritas, como los ejemplos de industrialización reciente en el sureste asiático y en países como Brasil, indican la conveniencia para Colombia, de revivir un proceso de industrialización que se encuentra estancado hace una década. Para esto, hay que cambiar muchas cosas en el propósito general de modernizar el país, sin olvidar que el campo y la actividad agraria deben ser impulsados en forma simultánea por el Estado para lograr un país armónico e integrado en sus principales sectores.

El presente Documento recoge el pensamiento y las orientaciones generales sobre el tema industrial, del director del Nuevo Liberalismo, Luis Carlos Galán, y de otros miembros expertos en este importante tema.