D026 P007 | Análisis y Proyección: Internacionalización Económica de Colombia

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D026 P007 | Análisis y Proyección: Internacionalización Económica de Colombia

Por Luis Carlos Galán

Durante los últimos años en varias ocasiones he propuesto ante diferentes auditorios una palabra clave para interpretar los últimos cuarenta años de la vida nacional y otra para entender los próximos cuarenta. La primera es la palabra valorización y la la palabra internacionalización. En torno de aquella giraron los grandes procesos colectivos de los colombianos después de la segunda guerra mundial y por influencia de la internacionalización están cambiando y se transformarán los principales factores del porvenir de Colombia.

La urbanización generó una revolución social. Por ella se formaron las clases medias de las grandes ciudades; se transformaron los sistemas de producción; se diversificó la economía; el Estado cambió sus dimensiones, crecieron sus responsabilidades y recursos; se democratizaron múltiples realidades políticas, sociales y económicas; la mujer tuvo acceso a todos los niveles educativos e ingresó en forma masiva al mercado laboral; así mismo, la familia tuvo cambios estructurales y con ella todos los demás elementos de organización social.

La internacionalización es una nueva etapa de las aceleradas transformaciones que debe vivir el país. Sus consecuencias son y serán muy profundas en todos los aspectos de la vida de nuestra nación. Al multiplicar los contactos de los colombianos con el resto del mundo, se producirán nuevos y mayores cambios estructurales. Poco o nada será igual en el Estado, en la sociedad y en la política. Evolucionará la conciencia colectiva y se modificarán las actitudes, las necesidades y las perspectivas de nuestro pueblo.

La internacionalización no es asunto que interese tan solo a las políticas, los políticos, los empresarios, los economistas, los comunicadores, a los diplomáticos. En esta clase de procesos en los cuales se generan cambios estructurales todos los sectores quedan involucrados y cada uno tiene que hacer su propio diagnóstico sin perder de vista la visión general pero identificando sus factores y elementos específicos. La internacionalización política supone nuevas instituciones y ajuste de las antiguas; la economía implica sustantivas innovaciones tecnológicas, cambios en el panorama del comercio y en los conceptos monetarios; en cuanto a la internacionalización de la sociedad basta observar el impacto de los medios de comunicación y del turismo para apreciar los cambios de valores y las nuevas mentalidades que han aparecido tan solo los últimos años.

Este documento está orientado fundamentalmente hacia el análisis y la proyección del proceso de internacionalización económica de Colombia, en especial el desarrollo del comercio exterior.

Como planteamiento general, parece haber en el país un amplio consenso sobre la necesidad de desarrollar el sector externo de la economía al reconocerse el impacto que tal propósito traería para la colectividad, no sólo en la generación de empleo y de divisas, los logros más evidentes, sino en otros campos como el aprovechamiento de recursos internos no utilizables sólo por el mercado doméstico, el impulso al desarrollo tecnológico, la inserción del país en el contexto internacional de una manera positiva.

No obstante, si en tal concepto global de desarrollo del comercio exterior hay cierta claridad, no sucede lo mismo al definir el proceso que debe desencadenarse en el país para lograrlo.

Con demasiada frecuencia al examinar los elementos que deberían conjugarse en la puesta en marcha de una agresiva política de estímulo al comercio exterior, se hace énfasis en las instituciones que diseñan y ejecutan esa política directamente o en los instrumentos que la estimulan (o la inhiben). Si bien estos elementos son parte integral de cualquier esfuerzo por encauzar el comercio exterior, el punto de partida inexorablemente tiene que ser la búsqueda de nuevos derroteros en las áreas productivas del país.

Sin un modelo claro, consistente y de mediano plazo sobre el rumbo del desarrollo del sector agrícola al industrial y del energético al de servicios de nuestro país, no hay forma posible de que las instituciones ni los instrumentos del comercio exterior puedan ejercer su función en terreno abonado para lograr inducir nuestra exportable de modo que penetremos los mercados del mundo.

Este rumbo claro y necesario para el sector productivo y el de servicios no es otra cosa que la creación de un entorno estable, y específico que, como resultado de políticas selectivas en estos campos y de reglas de juego explícitas hagan fructífera la acción del país para materializar el concepto del desarrollo del sector externo en procesos productivos coherentes con la gestión económica global.

Estamos acostumbrados a describir las posibilidades de nuestro país a partir del concepto clásico de las ventajas comparativas. Por ello destacamos el hecho de que Colombia tiene costas en dos océanos; posee abundancia de tierras fértiles; goza dé diversidad de climas; tiene generosa dotación de recursos naturales y energéticos y, por supuesto, un enorme potencial humano.

No obstante, estamos menos acostumbrados a reconocer que tales casi todas ellas gaciosamente donadas por la providencia, pueden estar más que neutralizadas por la presencia de enormes “desventajas comparativas”, todas éstas, consecuencia de la acción del hombre. Nuestras desventajas van desde las más generales y dramáticas como una dirigencia del país carente de visión de largo plazo y unas políticas económicas en ocasiones erráticas e inadecuadas hasta desventajas específicas como la inexistencia de una adecuada red de transporte interno, fallas en la dotación y operación de puestos de transporte marítimo y aéreo, la concentración de tierras y en general recursos productivos en usos que no coinciden con el interés general, la ausencia de políticas de desarrollo tecnológico, el excesivo proteccionismo en ciertos campos, la proliferación de normas y trabas incongruentes e inútiles, deficiente infraestructura institucional, la baja productividad de la mano de obra y muchas más.

El concepto antiguo, claro y absoluto de “ventaja comparativa” tiene en el mundo moderno, interconectado y dinámico, muchos condicionantes y cortapisas que lo relativizan. No basta con que un país tenga una completa dotación inicial, es preciso saberla encauzar de hecho. Numerosos países que no han contado con tal dotación han sabido organizarse para vencer sus desventajas comparativas naturales y en ellos la acción del hombre ha logrado más que compensar la desventaja inicial.

Está en manos nuestras aprovechar nuestras ventajas, superando las desventajas que nosotros mismos nos hemos creado y hemos ido acumulando en el tiempo.

Este documento pretende comenzar a dar la respuesta del Nuevo Liberalismo a muchos de los temas planteados.

Por ello, con la óptica de promover el desarrollo del sector externo, el documento contiene planteamientos específicos en las siguientes áreas:

A. Política productiva del país
— Sector Industrial
— Sector Agrícola
— Café
— Sector Energético
— Sector Servicios
— Tecnología

B. Instrumentos de promoción
— Organización institucional
— Transporte
— Escenarios geográficos más propicios para la orientación de la oferta exportable.
— Tasa de cambio
— Comercializadoras
— Zonas Francas

Sin perjuicio de que muchos de los temas planteados aparezcan de manera reiterada en los artículos de este documento, quiero resaltar algunas guías que deben orientar la organización de la economía, no solamente para aumentar nuestro comercio exterior, lo cual no es un fin en sí mismo sino un instrumento para estimular la producción en todos los frentes y como objetivo principal aumentar el bienestar de todos los colombianos.

 

PAPEL DEL ESTADO

Desde hace varios años, cuando se inició el debate respectivo, he planteado que no es válido el dilema entre un Estado más grande o más pequeño sino que es preciso revisar las funciones propias del mismo eliminando duplicaciones, evitando la gestión directa en campos no prioritarios, corrigiendo su acción entorpecedora en muchos casos pero fortaleciendo y equilibrando su presencia en todo el territorio nacional y cumpliendo su misión principal cual es lograr que en una sociedad desigual e injusta se avance hacia la igualdad de posibilidades para todos los colombianos.

En el caso concreto que nos ocupa —la orientación de la producción en un mediano plazo— el país tiene que superar la limitación que le impone, en la conducción de toda la economía, un plan de desarrollo concebido apenas con perspectiva de cuatro años de vigencia y en ciertos sectores plantear objetivos de mediano plazo que resultan de un amplio consenso político y que por lo tanto pueden ser respetados hasta que se logren las metas escogidas.

 

ELIMINAR FALSAS DICOTOMÍAS

El país tiene que eliminar en la concepción que tiene de la orientación de su desarrollo la polarización que se ha producido en los siguientes campos, entre otros:

—Sector agrícola Vs.Sector Industrial
—Sector Rural Vs. Sector Urbano
—Mercado Doméstico Vs. Mercado externo

Son todas estas falsas dicotomías. En todos los casos, lejos de existir una confrontación que si se deja progresar afecta negativamente ambos lados, se da una complementación, en la medida en que se escoja un objetivo global.

El sector agrícola debe producir más, de manera más eficiente y con mejor remuneración al trabajo para abastecer al sector industrial y urbano de modo más continuo y con menores costos, lo cual a su vez ensancha el mercado para los productos del sector agrícola. De esta manera se produce desarrollo en los dos sectores y no en uno a costa del otro.

Adicionalmente, al sector rural, como consecuencia de su atraso económico frente al sector industrial y merced a una mayor presencia del Estado, debe ofrecer a quienes se quedan en él para explotarlo eficientemente, adecuadas y atractivas garantías.

Un ensanche y consolidación del mercado interno como el descrito, estimulado por los beneficios que traería al país el desarrollo del sector externo producirá un progreso global que se reflejará en mayor producción, incremento del potencial de oferta exportable y mejores ingresos para la economía.

Finalmente, los colombianos debemos reconocer que la vinculación a los mercados externos tendrá más sentido y mayor posibilidad de éxito si aprendemos a aprovechamos de las ventajas de disponer de dos costas que nos acercan al resto del mundo. Así la producción, particularmente aquella destinada prioritariamente a la exportación, debe localizarse en las costas. Por ello el Nuevo Liberalismo apoyará la gestión del Estado y del sector privado que sea necesaria para propiciar este tipo de desarrollo regional que además de mejorar las posibilidades de desarrollo del sector externo, en particular beneficiará vastos sectores del país hoy mal atendidos por el Estado. Lo propio debe plantearse para estimular la producción en áreas fronterizas que se destine a atender los mercados de los países vecinos.