D026 P016 | Estrategias Geográficas para el Comercio Internacional

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D026 P016 | Estrategias Geográficas para el Comercio Internacional

Nohora Rey de Marulanda

 

I. ANTECEDENTES

Los resultados de la balanza comercial de Colombia en las últimas dos décadas confirman que las llamadas “exportaciones menores” no han sido realmente un motor decisivo o un elemento de arrastre de la economía sino que han tenido un carácter más bien residual e intermitente. En general, la experiencia ha sido que, cuando hay bonanza cafetera, hay superávit en la balanza comercial; de lo contrario suele presentarse un déficit, así el conocido cuadro de dependencia del café en la generación de divisas para el país.

Una forma de interpretar tales resultados es la de que, si no hubo en el período una mayor preponderancia de exportaciones diferentes del café en la generación de divisas es porque, en el país estructuralmente no lo requirió para cumplir los objetivos que se señaló o, por lo menos, no lo requirió por períodos lo suficientemente largos como para que la política económica (tanto como sectorial) tuviera una orientación continuada y selectiva hacia el estímulo y consolidación de las exportaciones.

El planteamiento anterior no quiere implicar que no hubo en el período de promoción de exportación. Las hubo, con mayor o menor énfasis, como también se destinaron a tal propósito importantes sumas fiscales. Lo que no ha existido de manera continua es una armonización de los objetivos macroeconómicos con los sectoriales en relación con las exportaciones diferentes al café. Así, por ejemplo, en varios períodos se han presentado conflictos en el manejo de la política económica entre objetivos globales (por ejemplo, precios internos) y sectoriales (competitividad de las exportaciones) en relación con variables claves como la tasa de cambio en las cuales los objetivos, sectoriales se han visto sacrificados por considerarse prioritarios los globales. No de otra forma se explica la gigantesca sobrevaluación del peso frente al dólar en que vivió el país entre finales de la década pasada hasta 1985, claramente perjudicial para el desarrollo de las exportaciones menores, ya que, si bien una de cambio adecuada no es suficiente para fomentar las exportaciones, una tasa inadecuada ciertamente inhibe su crecimiento.

Hoy en día la economía colombiana presenta dos situaciones estructurales que hacen preveer que la promoción de exportaciones adquiera y mantenga preponderancia sobre otros objetivos de la política económica, por lo menos por una década: la deuda externa y el elevado nivel de desempleo. Con relación a la primera, el país, para asumir sus compromisos requerirá corrientemente un nivel de divisas mucho mayor al que estaba acostumbrado, y, a no ser que se optara por bajar el nivel de sus importaciones, lo cual privaría a la economía del abastecimiento necesario de materias primas, bienes intermedios y bienes de capital que demanda su actividad tendrá que generarlas. La única forma (sana) de lograr tal propósito es aumentando el volumen de exportaciones. Si el país no quiere seguir con la vulnerabilidad que le implica depender del producto tradicional: café, o de uno nuevo: hidrocarburos, (petróleo y carbón), lo cual traería consecuencias muy negativas para el tipo de desarrollo económico, debe seguir desarrollando y ampliando su base exportable a otros productos, preferiblemente aquellos que tengan un alto valor agregado incorporado a ellos.

Por las anteriores consideraciones se puede pensar que, durante un período largo puede (y debe) haber prioridad y continuidad en las orientaciones macroeconómicas y sectoriales en favor de promocionar exportaciones, elemento de la mayor importancia en el logro de un despegue significativo del sector. De hecho, en los últimos años el país viene observando una vigorosa tendencia de crecimiento de las exportaciones menores: (sin café, petróleo y carbón) 1985: 13%; 1986: 12% y primer semestre de 1987: 17%. Sin embargo, ese crecimiento sólo ha significado que, en términos reales, el valor de las exportaciones recupere sus niveles de finales de los 70 y comienzos de los 80, antes de que comenzara el proceso de desmantelamiento de la base exportable asociado con los primeros años de esta década. De ahora en adelante hay que sostener ese crecimiento si se quiere que la actividad exportadora juegue el papel anotado.

Vale la pena añadir algunas consideraciones sobre lo que debe significar un decisivo apoyo a las exportaciones en Colombia. En primer lugar, tal apoyo no tiene por qué interpretarse como un vuelco pendular hacia una economía orientada exclusivamente hacia esa actividad. Las economías basadas únicamente en la exportación también tienen un muy alto grado de vulnerabilidad y Colombia, dada su dotación de recursos naturales y el tamaño de su mercado interno, tiene allí también un campo muy grande de crecimiento y desarrollo. Por otra parte, es claro que la atención del mercado interno, cuando se tiene como objetivo llegar al externo constituye una etapa lógica del proceso, como lo han demostrado países hoy muy centrados en la actividad exportadora, los cuales, en las fases iniciales de tal proceso se apoyaron en las ventas domésticas. No tiene pues por qué presentarse una dicotomía entre el mercado interno y el externo. En países como Colombia existe la alternativa de llegar a la complementación de dichas actividades pero para ello se requiere armonización y continuidad de la política económica en los términos anotados.

Ahora bien, una parte fundamental de la estrategia exportadora es conocer bien y diferenciar los potenciales de mercado externo y aprovechar las ventajas que se le pueden abrir al país, según el destino de sus productos de exportación. Desafortunadamente esta actitud no ha sido suficientemente desarrollada en el país y se observa al mercado externo como relativamente homogéneo y no con los matices y particularidades que, de hecho tiene. Por ello, bien vale la pena explorar cuál ha sido en el pasado el resultado de la balanza comercial colombiana por áreas geográficas.

 

II. BALANZA COMERCIAL POR ÁREAS GEOGRÁFICAS INTERNACIONALES

En principio se deben distinguir siete áreas geográficas distintas para el comercio exterior colombiano exterior colombiano según su importancia en el comercio del país.

 

1. Estados Unidos de Norteamérica (y Puerto Rico)

En forma individual es este país el socio comercial más importante de Colombia, tanto como proveedor de nuestras exportaciones como mercado de destino de nuestras exportaciones. Actualmente ese mercado representa alrededor del 30% de las exportaciones totales (incluyendo café) y el 45% de las exportaciones diferentes al café. Las relaciones comerciales con los Estados Unidos se han caracterizado por dos factores: por un lado, tenemos con ese país un enorme déficit crónico en nuestra balanza comercial, al punto que en los últimos 17 años sólo en dos oportunidades (1973 y 1986) hemos tenido un superávit en la balanza, en ambas ocasiones muy asociado con los precios de café. Por otro, y particularmente en los últimos años, el mercado norteamericano para nuestras exportaciones ha sido muy dinámico y creciente, sobre todo para las manufacturas, no únicamente para el café.

Estos hechos, el déficit crónico de ese país con Colombia y la reciente apertura de ese mercado para nuestras exportaciones manufacturadas, deben marcar las relaciones comerciales de los dos países hacia el futuro próximo. El primero, para mejorar nuestra capacidad de negociación con ellos, apoyados en la urgencia de buscar una mayor equidad en las relaciones, y el segundo, pues distingue notoriamente la relación comercial colombiana con Estados Unidos de la que existe con otros países industrializados, sobre todo los del Mercado Común Europeo y Japón, a los
cuales Colombia prácticamente no exporta manufacturas. En efecto, hacia esos países la inmensa mayoría de nuestras exportaciones son de café, algunas veces acompañadas por hidrocarburos u otros productos primarios (banano). Hacia el futuro, el impulso a las exportaciones de manufacturas a los Estados Unidos debe ser un elemento estratégico, más aún si se tiene en cuenta que para las exportaciones de manufacturas hacia ese país rigen las normas del Gatt, las cuales eliminan discriminación específica por país, las que desafortunadamente sí ocurren en otros contextos como ALADI e inclusive el Grupo Andino, pues en ellos nunca ha regido la Clasula de Nación más Favorecida.

Por otro lado, para Colombia acålalmente el mercado norteamericano no sólo es dinámico sino probablemente el más abierto entre todos, a pesar de la existencia innegable de restricciones no arancelarias para ciertos productos, como son las flores y las confecciones, por el Acnerdo Multifibras. No obstante, en ese mercado parece ser que, mientras el producto exportado no haya alcanzado proporciones importantes de abastecimiento (y por lo tanto no sea muy “visible”), tiene buenas perspectivas de crecimiento, si tiene la calidad y el precio exportable. Este hecho debe tenerse en cuenta, dado el incipiente lugar que todavía ocupan la mayoría de nuestras exportaciones a ese mercado, y a las que se les abre entonces un potencial atractivo. De otra parte, en la estrategia exportadora hacia ese país no deben perderse de vista las enormes diferencias geográficas, culturales y étnicas que son parte del mismo y que por ende segmentan los mercados de destino haciendo no sólo posible, sino necesario ajustar las políticas de mercadeo de nuestros productos a esas diferencias.

 

2. La Comunidad Económica Europea (CEE)

A diferencia de lo que ocurre con los Estados Unidos, en los últimos 17 años sólo hemos tenido una balanza comercial deficitaria con la CEE en tres años (1971, 1972 y 1974), asociada cada vez con caídas en los precios del café. En efecto, tomada globalmente, la CEE representa el mayor mercado de destino de Colombia: 39% de sus exportaciones totales. A esa cifra, no obstante, deben agregársele dos calificativos: el primero, que cuando se consideran las exportaciones diferentes del café, el mercado de la CEE recibe el 17%* de las exportaciones evidenciando que sus principales compras son de ese producto. De otra parte, al interior de la CEE las relaciones comerciales de Colombia con los países son bien diferentes: con Alemania, que es el principal comprador de café efectivamente Colombia mantiene un superávit comercial persistente. Parecido sucede, aunque en menor grado, con Bélgica y Holanda. Ocurre muy distinto con Francia, con quien el déficit comercial es elevado y persistente como también lo es, aunque intermitentemente, con Italia, Gran Bretaña y España.

Evidentemente el ser en su conjunto la CEE tan importante comprador de nuestro café tiene una importancia significativa para las relaciones comerciales de los países. No obstante, no debe perderse de vista que mientras en las últimas décadas nuestra dependencia de la CEE como zona proveedora de nuestras importaciones ha crecido, de parte de esa región, como ya se mencionó, la relación se basa prioritariamente y persistentemente en su voluntad de adquirir café, con una participación muy marginal de exportaciones manufacturadas colombianas, situación que no da señales de estar cambiando. Por otra parte, muchos países de la Comunidad tienen relaciones comerciales muy estrechas y preferenciales con sus ex-colonias, situación que es difícil de combatir comercialmente.

Contrastar los resultados comerciales con las dos zonas mencionadas (Estados Unidos y la CEE) es interesante pues, a primera vista podría pensarse que ya que Colombia ha mostrado a través del tiempo una balanza positiva con la CEE y no con los Estados Unidos, ese hecho estaría implicando unas mejores perspectivas comerciales con la comunidad. No obstante, un análisis dinámico muestra que ello no es forzosamente cierto y que, hacia el futuro, el desarrollo de las exportaciones menores parece mucho más despejado hacia el mercado.

* En esta proporción pesan sobre todas las exportaciones de banano y fuell Oil.


3. Grupo Andino (GRAN)

Es clarísimo que la importancia del Grupo Andino para Colombia trasciende los límites puramente comerciales, ya que ha tenido y tiene un significado geopolítico de mucho mayor alcance. En buena medida esta asociación nació, tanto por el descontento de Colombia y otros países medianos y pequeños con la concentración de beneficios que la ALALC estaba otorgando en favor de los países de mayor desarrollo relativo (Argentina, México y Brasil, conocidos como el grupo Abramex), como también por el convencimiento político de que una subregión unida comercialmente traería beneficios para todos los socios y fortaleza frente a terceros. Desafortunadamente, en términos estrictamente comerciales, los resultados no han sido muy brillantes. Para Colombia, a partir de 1980 la balanza comercial con sus socios del GRAN ha sido negativa.

Actualmente las exportaciones al GRAN representan el 5.5% de las exportaciones totales del país, pro porción que se eleva al 13.370 si se consideran las exportaciones colombianas distintas de café. De hecho, hacia el GRAN el país no exporta café: el grueso de sus exportaciones a la subregión está representado por manufacturas, lo cual eleva la importancia de dicho mercado de destino. Podría decirse que el GRAN fue la primera experiencia importante de exportaciones manufacturadas del país y que allí los empresarios colombianos adquirieron práctica de este campo, mucho antes de que este tipo de bienes comenzaran a penetrar el mercado norteamericano. Hacia el futuro, el mercado andino sigue siendo muy importante para las manufacturas colombianas, y, en la medida en que pueda reactivarse el comercio subregional, seguirá constituyendo un pilar muy importante de la acción comercial del país.

4. ALADI

Desde 1970 la balanza comercial de Colombia con la ALADI ha sido crecientemente negativa para el país, lo cual revela una situación desoladora del comercio con los vecinos latinoamericanos, a pesar de intensos esfuerzos de negociación multilateral y bilateral entre Colombia y sus socios de ALADI. Además, este estado de cosas se presentaba ya para el país desde 1960, cuando se creó la ALALC. Como ya se mencionó, la insatisfacción con los resultados de esa Asociación fue un factor importante para que parte de sus miembros hicieran una diferente, el Grupo Andino. Actualmente la ALADI, sólo representa el 2% de las exportaciones totales de Colombia, proporción que se eleva a escasos 3% cuando se consideran las exportaciones diferentes del café. Como puede observarse, el volumen de exportaciones colombianas a la zona es verdaderamente marginal, aun cuando no es así el monto de las importaciones que hacemos de ella. En efecto, el 11% del total de las importaciones colombianas actuales provienen de los países de la ALADI, revelándose una vez más una muy desigual relación comercial entre nuestro país y esa zona. Hacia el futuro será necesario a toda costa buscar corregir dicha situación porque si bien es cierto que en términos dinámicos no es aconsejable pensar en términos de un comercio permanentemente equilibrado, tampoco es aceptable una relación desigual permanente.

5. Centroamérica y el Caribe

El comercio colombiano con Centroamérica y el Caribe es todavía relativamente modesto, aun cuando en términos de exportaciones más importantes que el que existe con ALADI, zona que tiene los 3 países más grandes de Latinoamérica. El 3.2% de las exportaciones totales colombianas va hacia Centroamérica y el Caribe, proporción que se eleva al 7.6% si se considera dentro de las exportaciones diferentes del café. Desde hace algún tiempo a través de negociaciones diplomáticas y acuerdos parciales el país viene cando decididamente un incremento del comercio con la zona con positivos resultados. Además del significado político de tal acción, en términos estrictamente comerciales es importante ya que, en razón de la estructura productiva colombiana frente a la existente en muchos de los países de esta área, es posible buscar una complementación que favorecería nuestras exportaciones manufacturadas a dichos países.

6. Japón (y otros países del Asia)

La balanza comercial con Japón (y Asia) frente al potencial de esa zona no sólo es de un nivel relativamente bajo sino desafortunadamente desfavorable en forma permanente para Colombia Actualmente las exportaciones colombianas al Japón representan el 5% del total, y el 2% cuando se consideran aquellas diferentes al café. Es bien sabido que buscar incrementar las exportaciones a los países asiáticos es tarea muy difícil por las enormes restricciones (no arancelarias) que tales países imponen, y que han sido uno de los factores para que ellos en general tengan superávit comercial con todos los países del mundo. No obstante, el incremento de las relaciones comerciales de Colombia con el Pacífico es, hacia el futuro, una tarea de enorme importancia. Hasta el momento desafortunadamente tales relaciones han sido muy marginales. Quizás hacia el futuro pueda buscarse este objetivo no solamente a través del aumento de las exportaciones sino a través de otros mecanismos como las inversiones conjuntas, la transferencia de tecnología, etc.

7. Los Países Socialstas

El comercio con los países socialistas representa el 6% del comercio colombiano, proporción también bastante baja dada la magnitud de dicho mercado. Con muchos de los países de este bloque la balanza comercial es positiva para Colombia. Las relaciones comerciales con esos países son de naturaleza estrictamente bilateral en donde Colombia intercambia café principalmente y en cierta medida banano por ciertas materias pero principalmente por bienes de capital. El comercio ha estado pues muy influenciado por las compras de café, y ha sido muy difícil introducir en esos mercados manufacturas colombianas. Hacia el futuro sería importante insistir en ampliar la base de productos exportables para abrirle mercados a ciertas manufacturas colombianas.

 

III. ASPECTOS GEOGRÁFICOS NACIONALES

En la promoción de su comercio exterior el país no sólo debe aprender a manejar más selectivamente las diferencias geográficas. Es también necesario que internamente en el país se aprecien las ventajas comparativas regionales. Siendo Colombia una Nación privilegiada con 1.600 kms. de costa en el Caribe y 1.300 kms en el Pacífico, es lógico que hacia el futuro tales regiones —las costas— adquieran una gran importancia como receptoras de industrias destinadas a exportar. Si además, muchas fuentes de energía también se ubican en las costas, esa perspectiva se aumenta. Tales consideraciones deben estar presentes en las decisiones sobre dotación de infraestructura, capacitación de mano de obra y en general en la elaboración de planes indicativos que busquen potenciar los elementos ventajosos del país.

IV. CONSIDERACIONES FINALES

Del recuento anterior se aprecia fácilmente una complejidad de factores que intervienen en el comercio de un país con los demás, y la enorme importancia de que la política de Comercio Exterior que el país desarrolle tenga en cuenta, no sólo las particularidades geográficas, sino el potencial de los distintos mercados.

Colombia no ha hecho hasta el presente énfasis en las exportaciones diferentes del café como elementos de su desarrollo industrial y agrícola Se le avecina una época con preponderancia de la presencia de hidrocarburos en el valor total de las exportaciones. Ese hecho, que forzosamente debe verse como positivo no debe alterar la percepción de la importancia que tiene para el país diversificar la base de sus exportaciones. Sería una error garrafal en la orientación de la economía abandonar el impulso que en este momento tienen las exportaciones, por confiar en las divisas de los hidrocarburos. En el presente y hacia el futuro próximo, el objetivo de estimular las llamadas exportaciones menores debe ser prioritario. Para ello, no sólo se requiere una política comercial agresiva sino también documentada, donde se aprovechen al máximo las particularidades de los mercados internacionales que son, en el fondo, segmentados. Tal es el reto que tiene el país.