D036 P068 | Geopolítica de la Energía Fósil

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D036 P068 | Geopolítica de la Energía Fósil

Por Carlos de Greiff Moreno

 

Las perspectivas de la geopolítica en materia de energía fósil y, en particular, de petróleo y carbón apuntan hacia el inaplazable e imperativo fortalecimiento tecnológico, operativo y financiero de Ecopetrol y Carbocol.

Para justificar la presteza en la toma de las pertinentes decisiones y en la definición de objetivos, políticas y estrategias, se perfilan ya los siguientes factores: La disminución de la producción de petróleo y gas natural en los Estados Unidos; la profunda crisis de energía que afronta la Unión Soviética; los programas de modernización de la República Popular China; el aumento de la demanda mundial de combustibles líquidos; y el evidente agotamiento del petróleo.

A efecto de analizar cada uno de los factores conviene mirar en detalle lo tocante con los dos últimos, los cuales constituyen urdimbre y trama del telón de fondo del escenario en que se desarrolla toda esta problemática.

EL PROBLEMA DE LOS COMBUSTIBLES LÍQUIDOS

El petróleo y el carbón se rigen por diferentes relaciones de oferta y demanda, sirven mercados distintos y definen estructuras de precios que responden a diferentes patrones de competencia y que, por ende, no guardan relación directa aparente entre sí.

A pesar de tan distintos patrones de comercialización, el petróleo y el carbón son fuentes profundas y esencialmente complementarias, como que son las dos únicas fuentes comerciales conocidas de combustibles líquidos; el carbón es, además, también fuente de componentes gaseosos y la única fuente comercial de combustibles sólidos (la leña no se contabiliza dentro de los balances de energía comercial primaria, aun cuando su consumo es significativo).

El problema de abastecimiento de energía de hoy es, primordialmente, el de los suministros de combustibles líquidos, de los cuales el mundo moderno es fenomenalmente dependiente. En 1987 , la demanda mundial de petróleo, hoy en día fuente de la totalidad de los combustibles líquidos que consume la Humanidad, promedió 62.4 millones de barriles por día (MBD). Si a esto se agrega que la demanda mundial de gas natural en ese mismo año acusó un promedio diario de 5.1 miles de millones de metros cúbicos, equivalentes a 32 millones de barriles de petróleo por día, se tiene que la demanda total agregada de combustibles líquidos y gaseosos ascendió al equivalente de 94.4 millones de barriles de petróleo por día. Con base en un estimativo que sitúa la demanda mundial agregada de energía primaria (petróleo, gas natural, carbón, hidroelectricidad y nuclear), en el equivalente de 140 millones de barriles de petróleo por día, resulta que la demanda servida por combustibles líquidos y gaseosos equivaldría a las dos terceras partes de la demanda total.

Es decir, si el petróleo y el gas natural llegaran a agotarse, el carbón constituiría la única fuente disponible de combustibles líquidos y gaseosos; y debería suplir esos dos tercios de la demanda que actualmente cubren el petróleo y el gas. Si a esto se agrega que el carbón atiende aproximadamente en forma directa 18% de la demanda agregada de energía primaria, resultaría que el carbón tendría que cubrir el 84% de los requerimientos totales de energía de la humanidad. Esta perspectiva es de vital importancia para Colombia.

RESERVAS, PRODUCCIÓN Y DEMANDA DE PETROLEO

Y es que los hidrocarburos se agotan. En 1970 las reservas mundiales de petróleo ascendían a 583 miles de millones de barriles (KMB); en 1980, a 618 KMB; en 1986, a 666 KMB. En 1987 se registra un incremento inusitado, de 179 KMB, a 845 KMB. El aumento entre 1970 (583 KMB) y 1986 (666 KMB) es de 83 KMB ó de 14.2% sobre la cifra de 1970; es un crecimiento gradual, sostenido y sin fluctuaciones, de algo menos del 1% anual. Es una realidad que contrasta abiertamente y parece incompatible con el fenomenal esfuerzo exploratorio que se dio a partir de 1971 cuando ocurrieron los primeros episodios del enfrentamiento entre la OPEP, los países consumidores y las compañías privadas petroleras; y luego espoleado por la “crisis” de 1973 y la Revolución Islámica de 1979.

Así, durante los 15 años transcurridos entre 1971 y 1986 se desplegó el mayor esfuerzo exploratorio de todos los tiempos, para localizar recursos de petróleo por fuera de los países de la OPEP. Las inversiones realizadas en exploración durante esos 15 años desbordaron por amplio margen el total de las inversiones comprometidas en exploración durante los 112 años transcurridos a partir del descubrimiento del primer pozo comercial de petróleo, en Titusville, en 1859, y el año (1971) en que se inició la acción intrépida de la OPEP.

Fue un esfuerzo exploratorio que reveló nuevos campos en el Mar del Norte, México y Golfo de México, Alaska, Indonesia, Brasil, Mar de la China, Colombia y algunos otros lugares. La producción agregada que se desarrolló en estos nuevos campos equivale, grosso modo, al sobrante de capacidad de producción que ha registrado la OPEP en los últimos años (de alrededor de 15 MBD). Sin embargo, este esfuerzo sólo logró mantener el nivel de reservas, a pesar de aumentos precarios en los consumos y la Producción. Esta, en el período 1970-1986, sólo creció entre 43.5 MBD y 56.2 MBD; lo cual resulta en un crecimiento geométrico anual de sólo 1.16%, el cual se dio gradualmente, sin fluctuaciones mayores.

Por tanto, el aumento de reservas que se registra entre 1986 y 1987 (de 666 KMB a 845 KMB) es insólito y amerita abrir un compás de espera. La misma fuente (OELDORADO ’87 , ESSO AG.) advierte que las cifras de 1987 son susceptibles de revisión. El aumento de 179 KMB se registra fundamentalmente en los datos pertinentes a los Emiratos Arabes, de 30.4 KMB a 90.5 KMB, un salto de 200%; a Irak, de 44.2 KMB a 87.8 KMB, un aumento de 111%; y a Irán, de 46.3 KM a 87.8 KMB, un incremento de 89%.

El saldo de reservas de los Emiratos Arabes parece responder al descubrimiento de un campo grande en el Golfo Pérsico. Sin embargo, los aumentos que se anotan para Irak e Irán, ameritan confirmación. La información proveniente de estos países pueden responder a razones políticas; o a la necesidad de establecer eventualmente colaterales para las gestiones de financiamiento externo con miras a la reconstrucción de post-guerra. O puede obedecer a estrategias conducentes a lograr ventajas dentro de las rondas de negociaciones internas de la OPEP.

Todos estos aumentos de reservas son desmesurados, se dan súbitamente, sin precedentes y no se compaginan con los modestos logrados durante 15 años en países y lugares por fuera de los ámbitos de la OPEP y en donde el esfuerzo exploratorio fue mayúsculo.

Pero aún si estas cifras fueran ciertas, en poco afectarían la tendencia que se viene dando desde los años 70, ni demeritarían la validez y conclusiones de este análisis.

En resumen, en lo que concierne a la situación mundial del petróleo, la relación reservas/ producción* ha disminuido durante el período en cuestión, de 36.75 en 1970, a 32.43 en 1986. Por otra parte, la participación del petróleo en el cubrimiento de la demanda total de energía primaria, ha declinado de un nivel pico de 55% en 1973 a sólo 44% en 1987. Síntomas estos inequívocos e inocultables de agotamiento. Pero hay aún más.

* Indica el número de años durante los cuales se podría producir a niveles dados de producción (denominador) y reservas (numerador), hasta agotar estas últimas.

 

RESERVAS, SUMINISTRO Y DEMANDA DE GAS NATURAL

Las reservas de gas natural acusan un significativo crecimiento durante los últimos años. Así, entre 1982 y 1987 se registra un aumento de casi 20% al pasar del equivalente de 545 KMB al de 651 KMB.

Es cierto que el gas natural es un combustible limpio y de fácil manejo, lo cual ha constituido incentivo especial para buscar reservas adicionales recuperables. Sin embargo, el aumento en reservas también refleja el agotamiento de campos de petróleo en los cuales se daba el crudo asociado con gas natural. Cuando se agotan las reservas de petróleo en estos campos, éstos pasan automáticamente a clasificarse y trabajarse como campos de gas y a engrosar las reservas y los volúmenes de producción de éste. Así, un aumento notorio de reservas de gas natural puede reflejar la declinación y el agotamiento de campos y reservas de petróleo.

En tal virtud, el análisis de reservas y producción debe verificarse en conjunto para el petróleo y el gas natural. Las reservas agregadas de petróleo y de gas natural totalizaron el equivalente de 1.184 KMB en 1982 y de 1.317 KMB en 1986; los pertinentes y correspondientes volúmenes de producción registraron 29.6 KMB y 32.1 KMB, respectivamente. Así, las relaciones reservas/producción para cada uno de esos años resultan en cifras casi iguales; 40, para 1982; y 41, para 1986.

El hecho de que esta relación permanezca estable en años de intensa exploración contribuye a afincar inquietudes respecto del agotamiento de los hidrocarburos. Porque no fue sino a partir de mediados de 1986 que declinó el esfuerzo exploratorio como consecuencia del deterioro de los precios del petróleo, por efecto del sobrante de capacidad de producción de la OPEP y de las dificultades que se presentaron en el seno de esa organización para acordar y hacer cumplir las cuotas de producción.

Y es precisamente este sobrante, evidentemente coyuntural y transitorio, el que refleja una falsa bonanza en materia de suministros y crea falsas expectativas sobre el futuro de los hidrocarburos. Aquí cabe mirar el panorama en detalle.

USA: CRECIENTES IMPORTACIONES

En USA, la producción de petróleo aumentó ligeramente, de un promedio de 8.9 MBD en 1975 a 9.4 MBD en 1985; durante este lapso se registró una leve disminución en el consumo, de 14.6 MBD. La diferencia se compensó, obviamente, con importaciones las cuales, en 1985, ascendieron a 4.5 MBD. Pero, a partir de entonces, las tendencias se han invertido: la producción declinó hasta 8.8 MBD en 1987 mientras el consumo creció hasta promediar 14.6 MBD; consecuentemente, las importaciones crecieron y llegaron a 5.8 MBD, lo cual refleja un crecimiento geométrico anual del 14%.

A partir de 1970 las reservas de USA han registrado una disminución sostenida: En ese año ascendían a 36.8 KMB; en 1975 eran ya de 30.8 KMB; y en 1987 registran sólo 23.8 KMB. La tasa de declinación resulta en 3.67% anual.
Estas son tendencias que comienzan a trazar los perfiles de un escenario alarmante y que no pueden traducirse sino en aumento acentuado de las importaciones.

URSS: SITUACIÓN CRÍTICA

La situación de la Unión Soviética es también preocupante. La producción aumentó notablemente en los años ’70 cuando pasó de 6.8 MBD a 11.6 MBD. Pero en los años ’80, escasamente se ha sostenido con significativos esfuerzos, con base en costosos programas de recuperación secundaria, terciaria, y aún nuclear. Así, ha logrado mantenerse entre 11.5 MBD y 12.0 MBD. Entre tanto, el consumo, que también creció significativamente en el decenio de los años ’70 de 5.1 MBD a 8.5 MBD, se ha estabilizado y en los años ’80 ha aumentado muy precariamente a sólo 8.6 MBD.

Todo ha constituido un fenomenal esfuerzo por conservar un nivel adecuado de reservas; éstas declinaron de 76 KMB en 1970, hasta 60.4 KMB en 1980 y a 56.5 KMB en 1987. La pérdida durante los años ’70 fue nuevamente acentuada. Durante los años ’80 ha sido menor como que refleja las restricciones en producción y consumo. Todo se traduce en un descenso notable de la relación reservas/producción, la cual entre 1970 y 1987 ha disminuido de 30.81 a 1290.

Dado que las reservas recuperables de petróleo y gas natural que le restan a la URSS están localizadas en la región de Yakutsk, en Siberia Oriental, a 7.500 kilómetros del centro de producción y distribución de combustibles líquidos de Tyumen, en Siberia Occidental, la situación que reflejan las tendencias anotadas podría resultar en un escenario punto menos que catastrófico. Porque estas reservas de Yakutsk son, hoy por hoy, insacables por razones técnicas, financieras y políticas. Además, su desarrollo y flujo en volúmenes significativos a los centros de consumo demoraría no menos de 15 años. Entre tanto, la reactivación económica que persigue la Perestroika podría presionar la demanda hasta el punto de obligar a la URSS a recurrir a la importación de crecientes volúmenes de petróleo y/o derivados.

RPC: MAS PETROLEO PARA LAS MODERNIZACIONES

La República Popular China (RPC) también anda mal. A pesar de un prolongado y sostenido esfuerzo exploratorio no ha logrado localizar nuevas reservas, desde principios de los años ’70, cuando inició producción. Esta se ha desarrollado gradualmente hasta alcanzar en 1987 un muy modesto nivel de 2.55 MBD. El consumo en la RPC, drásticamente reducido y restringido por fuerza de las circunstancias, es dramáticamente precario: en 1987 fue de sólo 2.11 MBD. LA RPC exporta menos de medio millón de barriles por día a Japón.

Su relación reservas/producción ha declinado de 35.58 en 1975 a sólo 18.92 en 1987. Sus reservas han disminuido de un nivel inicial de 192 KMB en 1970 a 17.6 KMB en 1987.

El orden de magnitud de las cifras que muestra la RPC es manifiestamente precario para un país de 1,200 millones de habitantes, comprometido en un ambicioso plan de desarrollo económico. Por imperativo de sus planes de crecimiento, la RPC deberá también recurrir a la importación de petróleo y/o de sus derivados líquidos.

GAS NATURAL EN USA, URSS Y RPC

En cuanto a gas natural, las circunstancias de estos tres países en poco o nada cambian las tendencias.

Las reservas y la producción de gas natural de la RPC son exiguas. Las reservas apenas equivalen a 5.5 KMB de petróleo y a 381 mil barriles por día (KMB) la producción.

En 1987, USA contaba con reservas equivalentes a 33.5 KMB de petróleo y una producción diaria equivalente a 7.9 MBD de petróleo. Tanto las reservas como la producción declinan. La correspondiente relación es de sólo 11.64.

La URSS cuenta con reservas muy significativas de gas natural. En 1987 equivalían a 260 KMB de petróleo. En ese mismo año produjo el equivalente de 12.5 MBD de petróleo. Sin embargo debe exportar una producción muy significativa de este volumen a Europa Occidental (Alemania Occidental, Francia e Italia).

El gas natural es la fuente más importante de ingresos de divisas de la URSS. Anteriormente, el gas que exportaba y vendía a precios internacionales lo reemplazaba con gas comprado en Irán, a precios de quema. Pero desde la Revolución Islámica, la cual le vetó los suministros iranios, la URSS no tiene manera de reemplazar este gas. Por lo tanto, se encuentra ante el imperativo de utilizar su propio gas pava compensar su escasez de energía fósil y reducir en parte sus importaciones de crudo.

OPEP: SOBRANTE QUE SE EVAPORA

En resumen, si la demanda mundial de petróleo crece en los próximos años a una tasa que refleje el aumento de 1.67 anual registrado en el decenio de los años ’80, copará en 10 años el sobrante de capacidad de producción de la OPEP. Sin embargo, esto podrá ocurrir en menos de un lustro, si se tienen en cuenta la declinación de la producción de petróleo y los imperativos de una mayor demanda para responder a la reactivación de las economías de la URSS (motivo Perestroika); de Europa (por la plena vigencia del Mercado Común Europeo a partir de 1992); de USA (por la ya emprendida reindustrialización); de la RPC (por efecto de las Cuatro Modernizaciones del Sr. Deng Tziao Ping); y de las de los países en desarrollo (ex-Tercer Mundo), por el efecto de locomotora sobre sus economías derivado del crecimiento de las del Nuevo Mundo Multipolar.

La presión de estos presentes y futuros grandes consumidores (USA, URSS, MCE, RPC) sobre la capacidad sobrante de la OPEP, la evaporarán en un dos por tres y, en la medida en que se reduzca este sobrante, los precios del petróleo se afirmarán y crecerán ya indefinidamente.

Por otra parte, conviene recordar que la mayor parte de tal sobrante se encuentra en las vecindades del Golfo Pérsico. Esta es una región inestable, cuyas perspectivas políticas no son halagadoras y se ven agravadas por los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en Armenia y Azerbaiján (URSS) y en Beirut (Líbano); por el resurgimiento del separatismo en las Repúblicas Soviéticas próximas al Medio Oriente (Georgia y Armenia); y por la amenaza que se cierne sobre toda la región, si el fundamentalismo islámico iranio, contagia al futuro gobierno de Afghanistán y entre iranios y afghanos se ocupan de desestabilizar los 55 millones de musulmanes (en su mayoría chiítas) que constituyen la población de las Repúblicas Soviéticas de allende el Mar Caspio.

Islam vs. los Soviets; un enfrentamiento en el cual los soviéticos perdieron ya la primera batalla, en Afghanistán, y en el cual se pondrá en juego el futuro de la humanidad.

CARBÓN: SOLUCIÓN A LA VISTA

Estos posibles y más que probables escenarios geopolíticos desatarían renovados esfuerzos por buscar y localizar reservas adicionales de petróleo en áreas distintas del Medio Oriente y del Golfo Pérsico. Concurrentemente, en la medida en que continúe declinando la participación del petróleo en el cubrimiento de la demanda de energía y se haga cada día más precario el suministro de combustibles líquidos, el carbón deberá aumentar su aporte y contribuir con volúmenes crecientes de líquidos sintéticos (derivados del carbón). Todo ocurrirá dentro de estructuras de precios firmes y en alza.

No sobra enfatizar que ya existen tecnologías comercialmente probadas para la licuefacción del carbón, cuyos rendimientos sobrepasan, en algunos casos, los cinco barriles de líquidos sintéticos por tonelada de carbón. Según recientes estimativos, los líquidos sintéticos podrán competir en los mercados internacionales con los derivados del petróleo cuando éste se acerque al umbral de US$25.OO por barril. Y esto podrá ocurrir en cualquier momento, dentro de los próximos dos o tres años. También se dan ya prácticas probadas para la gasificación comercial del carbón.

Además, se ha progresado ampliamente en el desarrollo de las llamadas mezclas de carbón/líquido de segunda generación y de las tecnologías de carbones ultradepurados (Ultra Clean Coal Tecnologies), las cuales ofrecen la oportunidad de comenzar a abrir mercados para los combustibles sintéticos en plazos relativamente cortos y dentro de requerimientos de inversión al alcance de muchos productores.

COLOMBIA: PROGRAMA PARA UN CRECIENTE EXPORTADOR

Por tanto, las circunstancias, tendencias y perspectivas atrás descritas y analizadas permiten anticipar un futuro halagüeño para Colombia. Para aprovechar las coyunturas y oportunidades que podrían presentarse a partir de los primeros años del próximo decenio, convendría:

1 —Reforzar las estructuras financieras, operativas y administrativas de Ecopetrol y Carbocol;

2 —Destinar recursos crecientes a la exploración, tanto en lo que concierne a petróleo y a gas natural como a carbón;

3 —Adelantar, a la mayor brevedad, estudios de caracterización de carbones, con miras a determinar los rendimientos líquido/sólido y las relaciones beneficio/costo de las mismas;

4.—Aumentar los estudios básicos, los anteproyectos y las evaluaciones de factibilidad de las inversiones necesarias para la gasificación y licuefacción de carbones colombianos y para el transporte de gases a los centros de consumo del país y de líquidos a puertos de embarque, para servir los mercados de las cuencas del Atlántico y del Pacífico;

5 —Preparar y activar equipos interdisciplinarios y polivalentes de analistas y negociadores de alta competencia para atender las tareas relacionadas con la negociación de futuros contratos y acuerdos en lo tocante con la exploración, producción, transporte, conversión y comercialización de recursos y derivados de energía fósil (petróleo, gas natural, carbón y sintéticos); para lograr condiciones satisfactorias para las partes y optimizar la participación y el beneficio de las empresas y entidades colombianas, públicas y privadas, en tales proyectos;

6.—Entretanto, se deben tener en cuenta los eventuales beneficios de la gasificación y licuefacción de carbones en la negociación y perfeccionamiento de futuros contratos pava la exploración y desarrollo de recursos carboníferos en el país.