D037 P005 | A los lectores

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

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Al aceptar la amable invitación que me han hecho los directivos de los “Documentos Nuevo Liberalismo” para escribir unas palabras introductorias de estos dos números que recogen las intervenciones más importantes de Luis Carlos Galán desde 1985, se cristaliza un deseo que es a la vez compromiso: contribuir a la permanencia de su memoria.

En los discursos, pronunciados en distintas fechas y circunstancias, se consignan —como en los de sus primeras campañas— la preocupación de Luis Carlos Galán por Colombia y simultáneamente su optimismo frente al futuro, así como su decisión inquebrantable de continuar siempre adelante en sus propósitos, sin detenerse a pensar en obstáculo alguno.

Todos y cada uno de esos discursos fueron meditados, escritos y leídos con tanta dedicación, con tanto sentimiento, como si se tratara, en cada ocasión, del primero y el último. Era necesario, y así lo creyó siempre, tener en cuenta la posteridad y por esta razón, aun cuando muchos de ellos giraban alrededor de los acontecimientos del momento debían, en su concepto, ir siempre más allá de la coyuntura y buscar el ámbito infinito de la historia.

Nunca llegó a tomar la palabra totalmente satisfecho del trabajo realizado. Y al terminar pensaba, invariablemente, que habría podido ser mejor. Su mayor recompensa consistía en lograr la sintonía, la compenetración del auditorio con su discurso. Y sólo entonces consideraba que éste había tenido éxito.

Con frecuencia se presentaba la polémica, que en ocasiones compartían los amigos, sobre la conveniencia de leer o improvisar. No pocas veces prefirió sacrificar la reacción emotiva del público, que generalmente obtenía con la inspiración de la plaza abierta a su deseo de precisión, exactitud y profundidad. Pero luego, en lo que él llamaba la “tertulia” que seguía a los actos políticos mostraba cómo crecía su repertorio de anécdotas desde los primeros tiempos de la vida política hasta las gigantescas manifestaciones en el Parque Santander de Bucaramanga, la Plaza de Bolívar de Bogotá, el Parque de Berrío de Medellín, la Plaza de los Coches en Cartagena, y así sucesivamente. Recordaba cada día con más frecuencia el caso del campesino de Landázuri que antes de ser liberal y antes de ser colombiano “era un ser humano”, la manifestación legendaria ya de “las siete personas en Puerto Berrío”, el relato del dirigente de La Gloria que escondió los afiches debajo de su cama porque los galanistas se los entregaron sin saber que era el jefe del oficialismo liberal y también el recuerdo de los “gamines” bogotanos que empacaron los primeros 28.000 votos con los cuales fueron elegidos cuatro concejales de la capital y se selló el nacimiento del Nuevo Liberalismo.

El testimonio de todo ello está también en los discursos de Luis Carlos Galán. Y hay mucho más en las grabaciones de radio, en sus entrevistas de televisión, en sus artículos y reportajes de prensa El compromiso consiste precisamente en preservar todo este legado que puede ser enriquecido aún más con el aporte de miles de seguidores de todo el país, que tienen su versión de los acontecimientos, su visión propia del personaje.

Por eso hemos emprendido la tarea de recolectar, seleccionar y sistematizar este material en un gran archivo que llevará el nombre de Luis Carlos Galán, el cual deberá muy pronto adquirir vida propia y ponerse a disposición del mayor número de personas aquí y en otros lugares del mundo.

Pienso que esta es una tarea de todos y por lo tanto no dudo en invitar a los lectores a que participen en ella. Y a que contribuyan con su propia experiencia a verificar el recorrido de todos estos años de lucha, dolor y sacrificio. Las nuevas generaciones tendrán en sus manos una herencia de enorme valor y seguramente sabrán aprovecharla para el bien de la patria y para el suyo propio. Ese fue, al menos, la razón de la vida, la obra y la muerte de Luis Carlos Galán.

Gloria Pachón de Galán
París, enero 19 de 1990