D037 P038 | Colombia: Por una Democracia Plena

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D037 P038 | Colombia: Por una Democracia Plena

INTERVENCION DEL DOCTOR LUIS CARLOS GALAN EN LA ESCUELA DE CAPACITACION POLITICA

Bogotá, septiembre de 1985

En la Democratización del país, los criterios que nos guían en la interpretación del suceso político en función de la democracia: Yo he utilizado a lo largo de estos años dos conceptos fundamentales para explicar este tema y para proponer una manera de ubicarse frente a él. El primero es recordar el antecedente histórico de quien se inventó la democracia, cuál fue la sociedad que quiso vivir de acuerdo a ideales democráticos; qué lecciones dejó su experiencia, lecciones que inclusive son perdurables hasta nuestra época. Ya sabemos que la democracia tuvo su primera experiencia en Atenas hace más de 2.400 años. La democracia en Atenas estaba concebida en estos términos: por una parte los esclavos, quienes no tenían ningún derecho político, no participaban en el gobierno de Atenas; por otra parte los extranjeros, que eran las personas cuyos padres no eran atenienses y ellos tampoco habían nacido en Atenas; para tener la condición de ciudadano de Atenas se requería contar, por lo menos, con dos generaciones anteriores en Atenas; a los extranjeros les permitían intervenir, sus derechos civiles les eran reconocidos, podían tener propiedades, podían realizar actividades de comercio, eran personas libres, pero no eran ciudadanos de Atenas; y los ciudadanos de Atenas, aquellos que tenían las demás cualidades, o sea, la condición de raíces generacionales nacidas en Atenas y allí quien gobernaba tenía que hacerlo en su nombre, bajo su control, y en una permanente comunicación. Yo menciono esto, como muchos de ustedes seguramente lo han oído, porque ha sido una idea varias veces comentada en innumerables reuniones porque creo que 2.400 años después en nuestro país al menos, no ha cambiado el esquema básico; y he dicho que aquí también hay esclavos, aquí también hay extranjeros y aquí también hay ciudadanos. Pero, se mantiene la división en 3. Yo llamo esclavos a los que no tienen libertad de conciencia, en su posición política; aun cuando voten, su voto no significa una actitud creativa ni independiente en la política, sino completamente sometida; he dicho que hay extranjeros y llamo extranjeros a los abstencionistas, porque aun cuando ellos viven en Colombia, no intervienen en las decisiones políticas del pueblo colombiano y se comportan como extranjeros,como si no tuvieran nada que ver con este país, no se pronuncian de ninguna manera con sus procesos políticos; y que hay ciudadanos, pero necesitamos desarrollar esa ciudadanía, esa conciencia de los derechos y deberes políticos, de los derechos y deberes sociales; y que en cierta forma, la tarea del Nuevo Liberalismo es tratar de convertir a todas las personas mayores de 18 años en Colombia en verdaderos ciudadanos, de modo que los extranjeros dejen de serlo y los esclavos también.

 

DEMOCRACIA PROGRESIVA

La otra idea que he comentado es que la democracia es progresiva para el pueblo que logra llegar a ella; y se construye por etapas; no basta tener normas constitucionales que digan: “este Estado se concibe de acuerdo a un sistema democrático con una instituciones democráticas”, porque eso se puede quedar escrito para muchas personas.

En esas etapas, se pueden distinguir tres, fundamentalmente:

Lo que pudiéramos llamar la democracia primitiva o restringida, la democracia intermedia y la democracia plena. Las tres son democracias, pero son grados de desarrollo de la democracia y es probable que una nación, confunda la segunda y la tercera con la primera y que crea que eso que tiene es una democracia desarrollada, cuando en verdad apenas se encuentra en el primer nivel.

Es el primer nivel de la democracia restringida las decisiones verdaderas no las toma el pueblo; las toma una minoría que tiene determinados motivos, para ejercer ese liderazgo en la sociedad, o porque tiene más conocimientos, o porque tiene más capital, o porque tiene de algún modo más fuentes de poder, para ser quien toma las decisiones. ¿Qué es lo que hace el resto del pueblo?, adhiere a lo decidido por la minoría, se limita a ratificar lo que ya han decidido los otros. Ese es un nivel de democracia porque no es la democracia verdadera porque no hay la participación en la decisión de modo auténtico. En la democracia restringida, hay derecho al voto, hay libertad de expresión, hay libertad de reunión, y hay ciertas garantías, pero en verdad, desde el punto de vista social, no todos los sectores tienen la misma capacidad de intervenir y definir.

Hay un segundo nivel: la democracia intermedia, en la cual ya las decisiones no quedan limitadas a una minoría, sino que avanzan otros sectores sociales que empiezan a intervenir en el manejo del Estado, sobre todo las clases medias, que cada día son más complicadas, porque bien sabemos que las clases medias, a su turno, tienen varios estratos; hay clases de media alta, y media-baja, según determinados factores de ingresos o de desarrollo, pero la democracia intermedia es aquella en la cual las clases medias logran intervenir en las instituciones, de modo que su opinión y su participación también influye en las decisiones del Estado.

Esta es una democracia superior a la anterior, pero inferior a la democracia plena. La democracia plena es aquella que consigue que todos los sectores sociales en verdad tengan posibilidad de participar en el manejo del Estado y concretamente que lo puedan hacer los campesinos y los obreros.

 

HACIA UNA DEMOCRACIA PLENA

Eso nos da otro horizonte para entender qué es lo que quiere el Nuevo Liberalismo, que es llegar a la democracia plena, Es conseguir que en Colombia, en verdad, los campesinos, los obreros, todos los ciudadanos en el país, tengan herramientas verdaderas para intervenir en el manejo del Estado, para saber cómo se gobierna al país, y cómo y en favor de quién se toman las decisiones. ¿En dónde está Colombia hoy en esos términos?, yo diría que Colombia está pasando de la democracia restringida a la democracia intermedia. Lo que no quiere decir que hayamos conseguido la democracia plena y que tampoco podamos subestimar lo que estamos viviendo. Debemos entender que vive la Nación, especialmente en este decenio (comenzó desde el decenio pasado), con turbulencia, con contradicciones, inclusive con violencia, con dificultades, tiene un fondo que puede ser muy positivo y que al término de este proceso podamos decir, habrá crecido la democracia en Colombia, porque habrá crecido la participación de todos los sectores sociales y sobre todo, la de los sectores de las clases medias, incluyendo una mayor cantidad de estratos y una primera etapa de clases populares. En este momento, es eso lo que está tratando de consolidar el país y ya eso, repito, es muy importante pero obviamente no es suficiente. Pero el hecho de que esté en curso nos debe hacer entender dos cosas: que la meta está aún lejos, para llegar a la verdadera democracia, a la plena, pero lo que se está viviendo ya justifica una estrategia que permita consolidar el avance de las clases medias en el manejo del Estado y de las decisiones.

 

EL REFERENDUM

Hay otra manera de clasificar a la democracia y es la democracia que pudiéramos llamar electoral y la democracia cotidiana. Ese es otro ángulo para acercarse al tema. La electoral es aquella que le permite al pueblo, inclusive a la totalidad del pueblo en el caso de que se diera con la participación de todos los sectores sociales, intervenir en la escogencia de los gobernantes y asegurarse del control del poder para saber en función de qué está manejando. Pero eso es apenas la democracia electoral, la que puede darse cada dos años, o cada cuatro, o con frecuencia mayor, según el tipo de materias que se sometan a consulta del pueblo. Ya no sólo la posibilidades de elegir los gobernantes, los representantes del pueblo dentro de la llamada democracia representativa, a través de los miembros de concejos, de asambleas, de Congreso, o del propio presidente de la República, como representante de toda la Nación, sino que debe haber, también, otras formas de expresión democrática, por ejemplo los llamados referéndums locales, e inclusive el referéndum nacional, pero eso tiene sus matices. Más importante como expresión de la democracia de ese estilo, es la democracia que se manifiesta en los referéndums.

¿Qué es un referéndum? Es que, como ocurre en muchos países del mundo, al pueblo se le consulta no únicamente sobre sus representantes, sino so-bre las decisiones, y entonces en una comunidad, como sucede en EE.UU., al lado de la tarjeta en que el pueblo señala a quién quiere como senador, como alcalde, como representante, como autoridad local, en las distintas funciones que allá provienen de elección popular, el pueblo también opina sobre otros temas. Entonces le preguntan, ¿se debe ampliar la carrera 7a. hasta la calle 200, o se debe llevar hasta la calle 180? Y al pueblo se le dan elementos, durante el debate, se le ha dicho eso costaría tanto, las consecuencias serían éstas, habría que pagar una contribución de valoración, se desarrollarían estas zonas verdes, se valorizarían tales tierras, en beneficio de la comunidad, otras en beneficio de propietarios privados, y el pueblo, frente a toda esa información diría, yo voto porque llegue hasta la calle 100, o 180; o al pueblo le preguntan: ¿usted es partidario de que se aumente un bus en el servicio escolar? Obviamente esto es para comunidades pequeñas que tienen determinadas necesidades muy concretas, entonces la comunidad dice, yo sí creo, que debe incrementarse un bus, y vamos a pagarlo entre todos, entonces eso implica participación en la decisión, participación en la responsabilidad que determina la decisión, porque no es únicamente decir, está bien, que compren el otro bus, sino entender que si se compra el otro bus, es que se está dispuesto a pagar más impuestos para poderlo hacer.

O al pueblo le preguntan: ¿usted cree que se debe construir un colegio de bachillerato aquí en este vecindario? Entonces, el pueblo, del propio modo, hace cuentas y toma la decisión. No lo que ocurre aquí en Colombia en donde el pueblo tiene que solicitar a un poder que está por encima, en manos y bajo el control de unos determinados sectores sociales y económicos, pedirle que se acepte tal decisión o tal otra, sin que él pueda ser ni el que toma la decisión ni el responsable que garantiza los fundamentos financieros, económicos, tributarios de la decisión.

Esa democracia es ya lo que se llama también la democracia cotidiana, que es otro elemento de la verdadera democracia, que la democracia sea algo de todos los días, porque se delibera permanentemente y se delibera sobre lo grande, lo mediano y lo pequeño. Entonces un pueblo delibera sobre decisiones como las que he citado pero delibera también sobre otras materias, o sobre el programa político que le plantean las personas que están proponiendo una alternativa para las decisiones de carácter nacional. Y ese programa, para un pueblo acostumbrado a deliberar y a discutir, pues se vuelve algo que es realmente asimilado por el pueblo, porque él entiende que si se comprometen con él en un determinado programa eso es con unos elementos y consecuencias concretas. Que un gobernador diga, yo voy a disminuir el armamentismo; por esa razón voy a disminuir los impuestos y aplicaré los dineros de los impuestos a estas actividades o las trasladaré al sector privado, por inversiones industriales, o el otro diga yo soy partidario de incrementar las armas porque ahí están las razones de seguridad nacional externa o interna y entonces la estrategia que seguiré será ésta o aquella. Todo eso forma parte de un verdadero desarrollo de la democracia. Por eso hemos dicho muchas veces que la democracia es un gigantesco proceso educativo. Si no hay un proceso educativo, un proceso mediante el cual el pueblo comprende cuáles son sus derechos y sus deberes, no hay democracia.

 

LOS VALORES DEMOCRATICOS

La democracia, lo hemos dicho, debe fundamentarse en ciertos valores, sin los cuales tampoco existe. No hay democracia sin libertad, no puede haberla. Democracia bajo gobiernos dictatoriales no existe. La libertad es una condición indispensable de la democracia. La libertad garantizada de muchas maneras: una de ellas, la posibilidad de controlar al gobernante, la posibilidad de exigirle informes sobre sus decisiones, la posibilidad de ponerle límites a su poder. No hay democracias sin igualdad. Y la igualdad debe darse en los elementos sociales y económicos, para que la democracia sea verdadera. Nosotros creemos que tampoco hay democracia sin responsabilidad, porque la democracia debe tener dos ángulos: los derechos y los deberes; o si no, no sobrevive, si no, es una ficción; y forma parte de la construcción de una conciencia madura, que un pueblo entienda y asimile las dos nociones: de sus derechos, de sus deberes, y por lo tanto valores como los de la libertad, la igualdad y la responsabilidad.

Como vemos, hay un largo camino para recorrer en Colombia, si queremos construir una verdadera democracia en este país; y construir la democracia no es tarea simplemente de un gobierno, sino sería casi que de toda una generación, y eso si nos va bien. Ya varias generaciones empezaron a hacerlo y en comparación con otras sociedades, con otros países en América Latina, que han caído en gobiernos dictatoriales prolongados y han resuelto su sistema de gobierno a través de la fuerza y no a través de la voluntad popular, los colombianos hemos tenido una democracia restringida, con muchos defectos, ya se los conocemos y los hemos denunciado, pero ahí hay algo. Ahí hay un patrimonio que tampoco se puede subestimar ni desconocer. Es un patrimonio que nos permite, por ejemplo, estar reunidos hoy aquí. En un gobierno dictatorial, hace ya cerca de 20 minutos estábamos todos en la cárcel, por estar conspirando por el solo hecho de reunirnos a analizar los problemas del Estado y de la sociedad sin permiso de una autoridad policiva o estatal. En Colombia hay ese patrimonio, lo importante es cómo se utiliza ese patrimonio para seguir desarrollando las libertades, los derechos, las responsabilidades, para seguir desarrollando la democracia.

 

LA ABSTENCION

¿Qué nos ocurre ya un poco en la dimensión colombiana en el proceso de democratización? Que tenemos una participación, como ya dije, restringida. Restringida desde el punto de vista cuantitativo, y restringida desde el punto de vista cualitativo. Veamos los dos ángulos: una participación cuantitativa precaria, es aquella en la cual, como ocurre en Bogotá, casi el 70% de las personas con derecho al voto no participa en las elecciones. Es una participación mínima, muy modesta. Y hay otros casos muy graves; el peor de todos es Medellín, en donde no participa el 87% de las personas con derecho al voto. Y en el territorio nacional en su conjunto, oscilamos entre el 35 y el 45%. Las elecciones más participantes de la historia colombiana se calcula que han sido del 50%. La mitad de la Nación interviniendo en el proceso de decisión y la otra mitad no. Desde ese primer ángulo tenemos un problema para resolver: ese es el problema puramente del número, de que intervenga en el proceso la totalidad de los colombianos. Por muchas razones no intervienen: no intervienen por razones vinculadas al escepticismo; son personas que observan el Estado, la sociedad, y dicen yo no creo en ese sistema, entonces yo no tengo nada que ver con él y prefiero no votar, es una manera de repudiar esto. Pero es una actitud completamente pasiva, se limita a repudiar, pero no hace nada más. No trabaja por construir algo diferente como desarrollo político. En el fondo es una actitud egoísta e irresponsable.

Hay la otra posición: el que no participa por ignorancia, y eso ha ocurrido en nuestro país en un alto grado, y es que la gente no conoce las instituciones, la gente no sabe qué es el gobierno, no sabe qué es el presupuesto nacional, porque hay toda una serie de elementos institucionales que conforman el patrimonio común, completamente ajenos a las posibilidades de intervención del ciudadano; y para un ciudadano, casi que lo asusta eso; hay personas, modestas, sencillas, en Colombia, que miran eso como algo remoto, como algo ajeno, como algo que casi los asusta; votar se les vuelve un problema. Saber en dónde sacan la cédula, es un problema. Hoy hay muchos jóvenes entre 18 y 20 años que no se han cedulado y, según hemos averiguado, muchos no lo han hecho es porque ni siquiera saben en dónde pueden cedularse. De ahí en adelante, no tienen ni idea de cuáles son sus derechos políticos, ni qué significa eso, ni qué significa el voto. Menos van a poder saber el resto. Ahí hay un problema de analfabetismo político, que no nos permite desarrollarnos políticamente, lo cual no significa que no hay actitudes políticas. Claro que las hay, inclusive en el más ignorante las hay, sólo que él no ha entendido qué herramientas tiene para defender sus derechos y cómo podría utilizarlas, porque no se le han dado los elementos informativos necesarios para que entienda qué son esas instituciones y cómo puede obrar en ellas.

 

LA MARGINALIDAD ELECTORAL

Por otro lado, hay 4 grandes sectores abstencionistas o ausentes del proceso político, que merecen especial atención para quienes queremos desarrollar la democracia. Por un lado, vota menos quien vive en la ciudad que quien vive en el campo, es quizá paradójico, pero es así; proporcionalmente vota menos. ¿Por qué?, porque en el campo el gamonal lo tiene completamente amarrado, el gamonal le dice: si no se me presenta el día de las elecciones, yo no le presto plata cuanto tenga problemas, yo no le ayudo a conseguir un crédito en la Caja Agraria, yo no le compro lo de su parcela, no le voy a ayudar a que su hijo se vaya a estudiar a la capital. Entonces esa persona no tiene libertad política, y por lo estrecho del medio, y el espirítu hegemónico que hay en los ámbitos rurales, ese es un electorado cautivo, prisionero, que numéricamente participa más, pero políticamente está más atrasado, más sometido. En la ciudad, no está sometido, pero tampoco está organizado; está suelto, no entiende el sistema político, está al margen de él; entonces tenemos un primer problema: en una Nación que se nos volvió cada día más una Nación urbana, residente en las ciudades, necesitamos que un movimiento como el nuestro y las demás fuerzas políticas ojalá lo hagan también, trabajemos por crear la información y la capacidad analítica que le permita a la gente participar, entender las instituciones y utilizarlas y saber que a través de ellas, puede defender sus derechos y puede progresar, si las sabe utilizar y si se organiza con otros núcleos de la comunidad.

 

LA MUJER

Otro sector ausente es el de las mujeres y hay que señalar, como lo hemos hecho muchas veces, que en Bogotá, por ejemplo, empezaron a participar muchísimo más que en el resto del país, y no es coincidencia que en Bogotá y en Bucaramanga estén las mayores participaciones proporcionales de mujeres de toda Colombia, y eso está relacionado con el esfuerzo que ha hecho el Nuevo Liberalismo en reconocer la situación de la mujer y en motivarla para que más allá de sus responsabilidades sociales entienda que tiene derechos políticos y los utilice. Entonces hay un proceso pendiente, porque la mujer empezó a votar y a participar políticamente apenas a fines de la década de los 50, y al comienzo tenía hostilidad hacia la política; ella había sufrido la violencia más que nadie, de mil mañeras o porque quedaron viudas, les mataron los hijos, o inclusive, sufrieron con mayor rigor todo el proceso de descomposición social que tuvo el país. Pero ahora la mujer ha ido evolucionando, y yo creo que uno de los grandes elementos de la modernización de Colombia en lo que queda del siglo, es el hecho de que la mujer siga creciendo en su participación y siga entendiendo por qué ella tiene derecho también a opinar y a exigir que le expliquen cómo está organizado el Estado y cómo está organizada la sociedad y cómo ella puede tener representación y puede tener poder para defender sus derechos, sus intereses, por un lado, y por otro lado, los intereses generales, los del bien común.

 

LA JUVENTUD

Otro sector que está ausente, en términos relativos, que participa menos que los demás, es el de los jóvenes. Ahí entran a jugar los dos elementos que comentaba hace un rato: el escepticismo y la ignorancia. Una mezcla de cosas; a veces no vota porque sabe, o cree que sabe mucho, entonces rechaza. Y otras veces no vota porque no sabe y no entiende; y de nuevo aparece el elemento de la necesidad de la educación política.

El otro sector que participa menos de lo que correspondería, de acuerdo al primer diagnóstico, es el sector popular; precisamente, votan más, proporcionalmente, las clases medias, medias-altas y altas, que las clases populares.

 

LA REVOLUCION ELECTORAL

Si votaran más las mujeres, si votaran más los jóvenes y si votaran más los sectores populares, se cambiaría la sociedad. El sólo hecho de que en Colombia se transforme la participación electoral, así tenga todavía eso muchas cosas para comentar y observar, ya significa una innovación muy importante en el país. Por eso hace tres años yo señalaba en la explicación del planteamiento del Nuevo Liberalismo ante el país, que se necesitaba una revolución electoral para que no fuese necesaria una revolución violenta. Porque si hay una revolución electoral, este país cambia, sin necesidad de fusiles, cambia por el sólo hecho de que en vez de participar cinco millones de personas en la escogencia de los congresistas participan nueve millones, ese es otro Congreso; por esa sola razón, es otro Congreso. Y deberían participar muchas más. El potencial en Colombia, puede estar fácilmente en el orden de 11 a 13 millones, incluyendo una franja de abstencionistas, pero no lo que hay hoy, que eso no es abstencionismo, eso es total marginalidad política, porque representa más de la mitad de la población del país y los casos que cité de Bogotá, de Medellín, y de otros centros urbanos, representan la abrumadora mayoría. Todo eso cuestiona la legitimidad de nuestro propio sistema político, porque se supone que la autoridad emana del pueblo, ¿pero de cuál pueblo? ¿De las fracciones que están participando? Pues como es una fracción limitada la que se expresa, todo eso explica por qué también hay un contexto violento, porque hay colombianos que dicen: yo no reconozco ese sistema de instituciones, yo me rebelo contra él; y tratan de imponer por la fuerza otro sistema, lo cual tampoco es la solución.

 

EDUCAR PARA LA DEMOCRACIA

Y tenemos de otro lado, ya no la consideración cuantitativa, sino la cualitativa, que tiene que ver con lo que mencionaba de la democracia cotidiana, de la posibilidad permanente de deliberar, de discutir. Inclusive ciertos elementos de cultura social, que comienzan en la propia escuela. Con el sistema pedagógico que hemos tenido durante muchos años, en donde hay una autoridad que enseña y un niño que repite lo que enseñó la autoridad, ese niño se está formando dentro de una actitud pendiente, dentro de una actitud subalterna memorista, no creativa, y no se está formando, a través de esa mente, un futuro ciudadano verdaderamente libre.

El proceso es así de complejo y de profundo; que el propio sistema educativo es que empieza a crear la mentalidad necesaria para que haya la democracia porque, insisto, la democracia es un problema de cultura, un problema de educación política. La democracia no se la regalan a ningún pueblo, he dicho muchas veces; la democracia se la tiene que merecer un pueblo, y se la tiene que merecer construyéndola a través de todos estos procesos e instrumentos.

 

LA VIOLENCIA POLITICA

Nosotros, dentro de ese gran marco que estoy describiendo, hemos hecho énfasis en ciertos temas, para que avance la democracia en Colombia. Por una parte, hemos dicho, ese sistema electoral hay que purificarlo porque ese sistema electoral es tramposo; y por ser tramposo hay el escepticismo de los que no quieren participar en él. Y es tramposo, porque le compra los votos a una gran cantidad de colombianos. Lo cual establece una ficción en el sistema político. En muchas zonas rurales, se hace, como decía alguien, espiritismo político, porque no es ni siquiera que voten los campesinos, sino que hay jefes políticos que coleccionan cédulas, y eso es grave porque eso es elemento de violencia en el país. La violencia política en Colombia, nace, en buena parte, del sentimiento de algunos sectores de que el sistema no permite una decisión neutral, imparcial, verdadera, sino que es un sistema tramposo.

¿Cuál es la respuesta? ¿Tratar de cambiar ese sistema por la fuerza creando un baño de sangre en el país? Hay algunos que han elegido ese camino, yo no creo en ese camino; el otro camino es el que nosotros estamos ensayando, que es largo, difícil, pero ese es el camino, es ir construyendo una conciencia política, es ir informando a los colombianos, es ir despertando su perspectiva para que comprendan el panorama y sean los dueños de su destino. Lo hemos dicho muchas veces, la transformación de este país no la logra ningún hombre, no la logra ningún partido individualmente considerado, no. La transformación de este país sólo se dará cuando la conciencia colectiva, la manera de pensar de todos los colombianos, se haya transformado. De ahí en adelante, el pueblo se defiende solo. Cuando un pueblo logra adquirir una mentalidad analítica y crítica es un pueblo y no depende de nadie y además nunca debe depender de nadie.

Ningún líder, también lo hemos dicho muchas reces, por importante que sea, puede ser nada distinto de una expresión de la conciencia colectiva. Y nadie logra en una sociedad, nada distinto de lo que ya existe potencialmente en esa sociedad.

 

HONESTIDAD

Hemos pensado que ese sistema electoral hay que purificarlo, y eso no se logra fácilmente. Pero hay que trabajar tenazmente y nosotros hemos estado en eso desde el primer día que llegamos al Congreso. No pretendemos lograr de 1 a 100, de una vez 100. Pero pensamos, si estamos en 25 y avanzamos a 50, eso ya es un progreso. En la pulcritud del sistema electoral, en la imparcialidad del mismo.

Nosotros hemos dicho que, por un lado, las fuentes de financiación sean transparentes. Esa es una primera manera de empezar a asegurar la pulcritud del sistema; que no haya tesorerías ocultas, porque esa es una manera de empezar a condicionar la compra de votos, a impedirla. Que cada grupo político tenga que demostrar de dónde viene el dinero y para dónde va. Porque hasta ahora todo eso ha sido secreto y por eso en las campañas han aportado dinero, o delincuentes que quieren complicidad, como ocurrió con los narcotraficantes, o grandes poderes económicos que quieren manipular al Estado a través de fuerzas políticas y entonces le dicen a un congresista, yo le financio su campaña; pero ese congresista no representa al pueblo, representa es al que le financió la campaña.

 

LA FINANCIACION

Por eso nuestra insistencia en la democratización de los sistemas de financiación de las campañas. Por eso inclusive, nuestra insistencia en que todo el mundo asuma responsabilidades en el Nuevo Liberalismo. Esa es una manera de defender la libertad política de los colombianos. Que todo el mundo entienda que para que exista esta sede, no vamos a depender de las donaciones de un señor multimillonario que nos haga llegar una suma mensual. No. Vamos a depender es de la conciencia política de los miembros del Movimiento que la sostienen como un instrumento de desarrollo de su propia conciencia política y de la del país. Y trasladado eso al resto del Movimiento, pues por eso hacemos los Banquetes, las rifas, por eso se carnetizó el Movimiento, por eso buscamos por mil caminos que las fuentes de financiación del Movimiento sean las de sus propios miembros y no ningún donante privilegiado. Y pusimos como norma que ningún donante puede aportar más del 5% de lo que significa el presupuesto de nuestra Campaña. De ese modo, por importante que sea un donante, lo máximo que aporta es el 5% pero al frente estará el 95% aportado por el propio movimiento y otros sectores. Pero en las demás fuerzas políticas esas son preocupaciones que ellos consideran absurdas, ellos consideran esto la máxima ingenuidad, como van a organizar ustedes un Movimiento político así, no, los caminos son otros; es decirle a los empleados públicos, ustedes como están allá en un puesto a nombre del sector político nuestro que los hizo nombrar, tiene que dar una cuota mensual y les están quitando entre el 5 y el 10% de su salario a miles de empleados públicos en Colombia, y este empleado público pues no puede hacer nada distinto, porque dice, si no cumplo con esta obligación me quitan el puesto y pierde el sosteniemiento de su familia. Queda esclavizado. Puede que en secreto vote por nosotros, pero mientras tanto le toca financiar a los demás.

Está también el sistema de buscar a través de los contratos del Estado serrucho, entonces llega un Contratista que va a hacer para el Estado cualquier obra, supongamos una vía. La vía vale 100 millones de pesos. Entonces se mueven los grupos políticos para influir en la decisión de a quién se le adjudica el contrato y el contratista dice, pues yo le pago una comisión de tres millones, de cinco millones al que me ayudó a tener ese contrato; ¿y quién es el que está pagando eso? No es el contratista. Lo paga es el pueblo, porque por eso es que le vale 100 millones la calle. Si hubiera un sistema honesto, transparente de decisión, probablemente la misma calle la construye por 90 o por 85. No es que el contratista le dé el dinero a la hora de la verdad, al grupo privilegiado que le ayudó a recibir el contrato, sino a la hora de la verdad se lo da es el pueblo. Por eso la necesidad de exigir transparencia, por eso el debate reciente del Estatuto de los Partidos, y por eso el escándalo de los conservadores y de los oficialistas cuando se dieron cuenta de qué era lo que habían aprobado. Por fortuna ellos no trabajan seriamente en el Congreso y no se habían dado cuenta de qué habían aprobado; y cuando ya vieron el texto de Ley, se escandalizaron y dijeron: no, esto hay que echarlo de para atrás y nosotros dijimos: no señores, eso es susceptible de perfeccionamiento, pero lo que está ahí, ya es muy importante. Ese es el tipo de luchas que tenemos que hacer y las que hemos librado, para ir defendiendo un sistema electoral transparente, un sistema imparcial.

 

PROSELITISMO ARMADO

Lo otro con el sistema electoral es, naturalmente, que así como se rechaza eso porque va contra la libertad de los colombianos, se rechaza también el proselitismo armado. Ningún grupo político puede tener armas. No. Todo lo que vaya contra la libertad política de los colombianos va contra la democracia. Y así como condenamos a los grupos oficialistas y conservadores que aceptan instrumentos de financiación irregulares como los que he descrito, cuando no donaciones de mafiosos y otras cosas peores, también condenamos el hecho de que haya grupos que pretendían hacer proselitismo armado, porque no pueden. Eso va en contra de los principios esenciales del sistema democrático y de libertades que queremos construir.

Nosotros pensamos que el criterio debe ser: elecciones libres y competitivas. O sea, elecciones en las cuales en verdad haya competencia, porque hasta ahora lo que ha habido es un monopolio del poder, en donde los dos partidos dicen: esto es una democracia, pero eso sí, los jueces de Colombia, la mitad son liberales y la otra mitad son conservadores; y los empleados públicos del país, la mitad son liberales, la otra mitad son conservadores. ¿ Y en qué pararon? Aislándose de la Nación. Y el resto de la Nación que no se siente ni liberal ni conservadora, y aun cuando fuese en su origen liberal o conservador, dice yo no tengo nada que ver con eso; está al margen, y no son competitivas las elecciones. No lo son, en esos ambientes rurales en donde se dé el cuadro que describimos hace unos minutos. En todo el sitio en donde haya abuso contra la libertad de conciencia, contra la libertad de pensamiento, no hay elección competitiva.

Por otro lado tenemos otras herramientas. No es posible en una democracia representativa lograr la perfección. Eso no existe; además no hay ningún régimen político perfecto. Empecemos por ahí. Ninguno. No hay sistema de instituciones que de algún modo no esté expuesto a fallas; además porque una cosa son las normas y otra cosa son los seres humanos. Los seres humanos tienen intereses, debilidades, virtudes, características. Una misma Constitución, aplicada en Colombia, produce una determinada sociedad; y con ese mismo texto nos vamos para el centro de Africa y eso produce otra sociedad; y cogemos el mismo texto y nos vamos para el centro de Europa y esa es otra sociedad. Lo que prueba que no sólo las normas, sino los seres humanos, sobre todo, sus valores y su mentalidad es lo que determina en la práctica qué ocurre con unas instituciones. Como no hay sistema perfecto, y como la democracia representativa no puede ser representativa al ciento por ciento, se procura que sea lo máximo en representación, lo más transparente en calidad y en cantidad, hay que crear mecanismos para defender a los grupos minoritarios, porque ellos son los que están con más dificultades para conseguir representación.

 

LA CIRCUNSCRIPCION NACIONAL

Es un poco lo que ocurre hoy en el país: hay ciertos grupos minoritarios que no tienen representación en el Congreso, entonces esos grupos se declaran hostiles al Congreso; y no logran representación porque, por ejemplo, tienen siete mil votos en Bogotá, diez mil en Santander, quince mil en Antioquia, ocho mil en el Valle, cuatro mil en el Tolima; entonces tienen tal reguero de votación, que en ninguna parte logran elegir un congresista. Pero sumado todo eso, sí pueden tener 100 mil votos, 80 mil, ciento cincuenta mil y entonces representan una opinión que debería estar en el Congreso de Colombia. Entonces nosotros hemos planteado lo que llamamos la circunscripción nacional o sea: que fuera del sistema actual que todos conocemos, en virtud del cual ser reúnen en Cundinamarca y votan los habitantes de Cundinamarca y Bogotá y según el número de votos y el número de congresistas eligen unas personas al Congreso, debe haber una circunscripción nacional, en donde los grupos minoritarios, sumen votos y si pasan ciertas cifras, se les reconoce un senador, se les reconoce un representante a la Cámara. Eso existe en otros países y es una manera de conseguir que la política sea toda parlamentaria, que toda entre las instituciones. Porque si no entran a las instituciones, de todas formas siguen haciendo política. Entonces las hacen extraparlamentarias, hasta terminar en lo que está ocurriendo, que hay que ir a conversar con ellos en el monte, sino conversar con ellos en el Congreso y crear un sistema de instituciones que les permita, en virtud de esos criterios, no puede ser una cuestión tampoco arbitraria, sino unos criterios de representación de las minorías, llegar a las corporaciones públicas.

 

TRANSFORMAR LOS PARTIDOS

Pero lo más importante para avanzar en la democracia es transformar los partidos políticos, que los partidos políticos vivan una democracia interna, como primera condición para que puedan construir una democracia en el país. Nosotros nos gastamos mucho tiempo, ustedes lo saben, haciendo elecciones en los puestos, elecciones en las zonas, elecciones en Bogotá, elecciones en la Asamblea Nacional; ¿pero por qué lo hacemos? Porque queremos construir un sistema de democracia interna, de modo que la mayor cantidad de personas participe en la mayor cantidad de decisiones del Nuevo Liberalismo; porque pensamos que quienes se acostumbran a vivir así dentro de un movimiento político, lo irán requiriendo siempre en cualquier grupo en donde estén. Y esa es una manera de ir creando una cultura política. En los partidos hoy en Colombia, no hay democracia interna; en los partidos lo, que hay, es democracia restringida. Y por eso en Colombia hay democracia restringida. De allí que en la vida misma de los partidos tenga que cumplirse un proceso de democratización interna, de participación, con derechos y deberes, para que eso se vaya trasladando a todo el proceso de organización del Estado y de organización de la sociedad.

Para que haya eso, se necesita educación política. Por eso es tan importante este tipo de actividades: los cursos de capacitación, las conferencias, las mesas redondas; son esenciales, porque si no hay educación política, si no hay información, pues no se puede afrontar la responsabilidad de decidir, la posibilidad real de participar. Nosotros le damos mucha importancia, yo pienso eso. He comentado en el movimiento muchas veces la importancia de los estudios sobre historia, porque parte del problema de Colombia está en que no conoce su pasado, en que nuestro pueblo no sabe, qué estaba pasando aquí hace 20 años, hace 40, 60, 100.Y resulta que lo que somos hoy, en nuestro comportamiento, en nuestras actividades, de algún modo está influenciado por lo que ocurrió en las géneraciones anteriores. Eso, en lo nacional, como en lo local, en lo regional. Y es importante que la historia forme parte de los programas académicos más atendidos en el propio sistema educativo y en la actividad del grupo político. Eso no es cuestión de erudición; no se trata de aprender nombres, sino de entender procesos, cómo se dieron, por qué el poder se configuró de determinada manera, quiénes fueron los protagonistas, qué ideas tenían, qué conflictos de intereses hubo para que Colombia evolucionara y sus guerras civiles, se dieran de un modo o de otro, o para que hubiera los desplazamientos de tipo migratorio que se han dado en el país, o para que se desarrollara la industria o para que se desarrollara la agricultura, o para que se desarrollara el sistema educativo.

 

EDUCACION POLITICA

Conocer las instituciones, y conocer los actos del gobierno. El gobierno hoy, es un gobierno que cada día toma más medidas, que toma más decisiones y nadie tiene eso en la cabeza. Toma medidas a todas horas, sobre los más diversos aspectos del interés colectivo y la educación política es empezar a organizarse para saber asimilar esas medidas; y para eso es también partido político, porque una persona individulamente considerada no puede afrontar todos esos temas, pero un partido político, sí, y se reparte el trabajo; y entonces actúan equipos de parlamentarios y actúan equipos de concejales y equipos de diputados y actúan comités de zona, y actúan comités de puesto, que están ayudando a recibir información, a asimilarla por la comunidad, a divulgarla, para entender los procesos sociales y los procesos políticos. Por eso tiene que haber un trabajo permanente de organización popular, eso no termina nunca. Los alemanes vivieron una catástrofe en la II Guerra Mundial. Murieron millones de alemanes, quedó destruida Alemania; todos sabemos el holocausto que hubo allí. ¿Qué fue lo primero que hicieron los alemanes después de la guerra? Dijeron, tenemos que hacer educación política porque lo que le pasó a la generación anterior es que quiso vivir en un sistema democrático y nunca se preparó para la democracia. Entonces, como no se había preparado para la democracia llegó el primer demagogo, el primer caudillo que arrasaba, que no estaba inspirado en el bien general de los alemanes sino que le importaba era su fanatismo, y los metió en la aventura del nazismo y los llevó a la guerra y vino el desastre. Entonces cuando ellos quisieron reconstruir a Alemania lo primero que hicieron fue: Los nuevos partidos que habrá en Alemania, tendrán esas características. Y hay una ley, sobre los partidos alemanes que ha influido en todo el mundo, inclusive en nuestra propia Ley se inspira en algunas cosas que vienen del Estatuto alemán de post-guerra.

Y pusieron como una de las obligaciones de todo partido la educación política, como una tarea constante, sin pausa alguna, nunca termina Imagínense cuánto faltará en Colombia para cumplirla y por qué tiene tanto sentido este tipo de esfuerzos como los que nosotros hacemos. Si hay una buena representación popular, si hay un buen sistema electoral, si hay partidos organizados, pues podrá funcionar el Congreso. Los que están mal son los partidos, no el Congreso. Pero ante la opinión pública; todo el mundo habla mal del Congreso, ¿y qué es el Congreso?, pues el escenario donde actúan los partidos, pero la institución en sí misma, es fundamental. Los que están mal son los partidos, que no saben actuar en ella y que están enquistados en cultivar poderes parciales, egoístas, sectoriales y no tienen en mente la perspectiva total de la Nación, la perspectiva total del Estado y por eso la Nación repudia al Congreso. No, al Congreso no es al que se debe repudiar es a los partidos que actúan en el Congreso, a los que hay que exigirles otro tipo de actuación. ¿Qué hace el Congreso? Hay muchas tareas en el Congreso. Una, dictar las leyes, fiscalizar al Gobierno, vigilarlo, exigir informes constantes sobre lo que hace, qué hace con el dinero de los colombianos, cómo toman las decisiones que afectan la vida de todos los colombianos, y otra, deliberar sobre los problemas del país. Discutir, por eso se llama Parlamento, porque es para parlar. Entonces, esa es una manera de debatir sobre el rumbo de la Nación, sus intereses, sus posibilidades.

 

EL PRESUPUESTO

Pero entre las muchas cosas que hace el Congreso hay una absolutamente esencial que ha sido menospreciada en los últimos años y que nosotros queremos rescatar; es la manera como se aprueba el Presupuesto Nacional. Resulta que el Presupuesto Nacional, es en esencia, el gran acuerdo entre el Estado y los ciudadanos. En donde el Estado le dice: yo tengo que atender tales funciones para el interés colectivo. Tengo que manejar la seguridad pública, la justicia, las relaciones exteriores, el sistema educativo, el sistema de salud, las comunicaciones, construir carreteras, organizar servicios públicos, construir acueductos, organizar programas de fomento agropecuario impulsar la distribución de alimentos en el país, toda la lista de cosas que hace el Estado. Pero para poder hacer eso, usted me tiene que dar dinero, entonces usted me va a pagar impuestos, me paga impuestos directos e indirectos. Los directos son aquellos en donde la definición del impuesto es en relación a la persona, a sus ingresos, individualmente considerada; los indirectos son los que se refieren a los consumos. Es todo lo que ocurre con impuesto de ventas, impuesto de aduanas, impuesto en que uno no sabe en qué momento está pagando, lo paga cuando adquiere un bien, cuando realiza un consumo, o paga tarifas de servicios públicos, si quiere que yo le dé agua, usted me paga mensualmente, me paga derechos de instalación, etc. Todo eso va a parar a una cosa que se llama el presupuesto nacional. En donde en resumen un gobierno hace la definición de cuál será su tarea durante un año, en qué sectores de intereses sociales y con qué recursos. Eso es el presupuesto nacional.

¿Pero qué es lo que hace el Congreso? A nombre de toda la Nación, le dice al gobierno: para yo aprobar eso; me informa. A ver, cómo es que se va gastar el dinero? Entonces el gobierno le dice: yo espero recaudar por impuestos tanto, por renta tanto, por aduanas tanto, por prediales tanto, por todos los conceptos, esto vale desde el nivel nacional hasta el nivel local, y a cambio de eso, yo tengo este programa de inversión pública, y este manejo de los ministerios, y este manejo de institutos descentralizados, y el Congreso entra a discutir eso. Y hace un debate, y dice: un momento, sí, o no, o tal cosa es más importante, o usted por qué se pone a construir aeropuertos si todavía no le ha dado agua potable a toda la población, yo considero que primero está el agua potable, esa es una discusión; puede que esté correcta o no. Ese es el debate, pero ese debate se ha dañado, ¿por qué?, porque llega el gobierno con una zanahoria que se llama los “auxilios parlamentarios” y le dice a los congresistas: les doy para repartir seis millones de pesos y a cambio de eso ustedes me aprueban el presupuesto. No se lo dice así de bruscamente pero es lo que en la práctica ocurre. Entonces el Congreso renuncia a la capacidad de discusión, renuncia a la capacidad de debate. Y ya ese chantaje, ese soborno, existe.

 

LOS AUXILIOS PARLAMENTARIOS

El Nuevo Liberalismo ha propuesto que se eliminen los auxilios parlamentarios. ¿Por qué? Porque eso va contra dos cosas: primero, la relación del gasto y los peligros de corrupción que hay cuando unos congresistas asignan auxilios a fundaciones privadas con intereses sospechosos, le dan un auxilio a un colegio, le dicen le doy un millón pero medio millón es para mí y el otro medio es para usted, siempre y cuando usted le diga al Estado que sí lo recibió, porque usted le da la fachada y le dice que es un colegio, y quién le va a criticar que se le dé dinero a un plantel educativo, pero por debajo hay un negocio deshonesto, cuando no hay problemas más oscuros. Entonces hay muchos caminos de corrupción allí, y por esa primera razón nosotros hemos dicho que se acabe el sis-tema de auxilios parlamentarios.

 

LOS AUXILIOS PARLAMENTARIOS

Pero hay otros problemas, puede ser que en teoría, nadie se robe ni un peso. Pero entonces hay un gran desorden en el gasto. Porque son cosas itracionales que no obedecen a estudios de prioridades, y los dineros se asignan, no a los problemas que más están afectando a los sectores humildes, a los sectores populares, a los que necesitan más recursos, sino de pronto a sectores privilegiados. Y en ese caso, pues el gasto es irracional, porque no permite un manejo adecuado de los recursos colectivos. No hemos logrado aún eso, pero se está avanzando. Ustedes lo vieron por ahí esta semana, el Dr. Virgilio Barco, declaró que él estaba de acuerdo que se debían acabar ésos auxilios; yo no sé si le revoquen la candidatura por haber dicho eso, pero en todo caso, se atrevió a decirlo, reconoce que ahí hay un problema, y ese debate lleva varios años. Mientras existan esos auxilios, ¿cómo se puede proceder?, como lo está haciendo el Nuevo Liberalismo. Nosotros hemos dicho: bueno, si renunciamos a los auxilios ¿saben qué pasa? Que si por ejemplo al Nuevo Liberalismo le correspondía decidir sobre 20 millones en el Concejo de Bogotá, eso no quiere decir que los 20 millones vayan a fondos comunes, sino que inmediatamente los otros concejales se reparten los 20 millones y seguimos en las mismas. Entonces lo que hemos dicho es: mientras existan esos auxilios, pues haremos asignaciones, pero las haremos de acuerdo a criterios compartidos colectivamente para discutir: Esto debe ir a tal obra de la comunidad, o tal otra, de acuerdo a un inventario de necesidades. Es una manera de sortear la situación mientras se racionaliza el proceso. Pero lo lógico, no es eso. Lo lógico es llegar a la elaboración de planes de desarrollo en donde la Nación además mire lejos, no mire sólo el horizonte de 6 meses o 1 año, sino que la Nación diga vamos a mirar qué construirá Colombia en 5 años, o en 10, y en virtud de eso, cuál es su plan de desarrollo.

Como una Nación no tiene recursos limitados, menos la nuestra, necesita identificar en qué los asigna y en esa identificación la Nación tiene que tener ya criterios políticos, porque puede cometer errores. Como digo, en obras públicas suntuarias, en obras que no son prioritarias. Ninguna será inútil, probablemente, pero no todas tienen el mismo grado de justificación ni de servicio en función de unos valores democráticos; y estamos luchando por una sociedad igual; y estamos luchando por una sociedad equilibrada sin la cual no sobrevive la democracia; entonces nosotros le hemos asignado a este tema una prioridad especial. A que se tome conciencia en el país sobre lo que es el presupuesto. Por haberse manejado mal, se produjo el déficit fiscal. El déficit fiscal es hijo de ese desorden; y ¿qué es el déficit fiscal? Pues sencillamente que el Gobierno se metió a gastar lo que no tenía. Y cuando se dio cuenta, entonces requirió más impuestos. Y entonces le dice ahora a la Nación: Es que si usted quiere que haya jueces pagados hasta diciembre, entonces me tiene que dar impuestos, si no, ¿cómo hacemos? Si quieren que funcionen las fuerzas armadas y pague la policía hasta diciembre, me tiene que dar más impuestos. Entonces se creó un desorden en que la Nación está contra la pared. Y el gobierno presentando periódicamente proyectos de nuevos impuestos o proyectos de emisiones de dinero en el Banco de la República que son inflacionarios y que crean otros problemas y que de todos modos termina pagándolos la Nación y generalmente los sectores más pobres.

Pues, como ven ustedes, hay todo un cuadro gigantesco para entender qué significa construir la democracia en Colombia; qué significa defender unas instituciones para que funcione la democracia. Habría más temas, pero yo creo que ya hemos hecho un comentario muy general sobre la materia, que puede servir para que comentemos ahora en más detalle los temas que ustedes deseen. Mil Gracias.

 

LA U.P.

Pregunta: La U.P., tengo entendido que ha tenido conversaciones con el Nuevo Liberalismo.

¿Cómo se está desarrollando esta apertura democrática?

Dr. Galán: Los medios de comunicación son muy curiosos: El Dr. Pastrana recibe en su residencia a Braulio Herrera, le toma una gran foto despidiéndose y nadie le pregunta nada al Dr. Pastrana. El doctor López se pone un disfraz y se va para La Uribe a visitar a Tirofijo y nadie le pregunta al Doctor López; pero el Nuevo Liberalismo dice: En el desarrollo de la democracia en Colombia todos los sectores políticos deben dialogar, porque eso es lo civilizado y no debe tratar a estos grupos como leprosos, y al otro día dicen: El Nuevo Liberalismo plantea alianzas con la Unión Patriótica y el Nuevo Liberalismo se metió a la izquierda, y no demoran en salir con ametralladoras los del Nuevo Liberalismo, ¡el horror! Todo eso forma parte de los prejuicios que tiene el país para entender el proceso político.

Nosotros qué es lo que hemos dicho: queremos conversar con todos los sectores políticos: con algunos de ellos, por razones de principio sobre la doctrina que nos guía, pues no podrá haber nunca un acuerdo político, pero eso no impide que podamos conversar con ellos. Y hemos tenido una sola conversación que tuvo lugar en el Concejo de Bogotá con los representantes de la Unión Patriótica y representantes del Nuevo Liberalismo, donde dijimos: Bueno, ¿en qué andan ustedes? ¿quiénes son ustedes y para dónde van? Y nosotros a nuestro turno les responderemos cómo vemos el país: ese fue el diálogo. Entonces nos dijeron: nosotros no queremos más violencia, llevamos 35 años en esto y no queremos más, queremos entrar al proceso político. Entonces les dijimos: ¿ustedes son sinceros en eso? Porque tenemos información de que ustedes están extorsionando en algunas zonas del país, que están amenazando a la gente, exigiéndoles contribuciones, que están haciendo secuestros y aprovechando la tregua del proceso de paz para prepararse para una nueva ofensiva violenta. Y entonces nosotros queremos claridad sobre eso.

Y dijeron, nosotros no estamos en eso. Les insistimos, y nos contestaron: pues lo que pasa es que hay un problema de delincuencia común mezclado: y una de las modalidades de delito que están
apareciendo en Colombia es empezar a extorsionar y declarar que son de las FARC. La verdad es que empezó a llegar tanto dinero a las FARC, que les tocó decir: paren, que no nos entreguen más dinero, porque no sabían de dónde venía Entonces, precisamente porque se creó un clima de terror, de tal naturaleza, que delincuentes comunes extorsionaban y personas asustadas que desconfían del Estado, desconfían del sistema de instituciones porque no creen que puede darles protección verdadera, pues resolvieron entregarse a la primera amenaza. Entonces nos dijeron, los de la Unión Patriótica, miren, nosotros estamos dispuestos a lo siguiente: que si hay alguien que es extorsionado, nos avisan, y nosotros primero, les aseguramos que no tiene nada que ver con las FARC y les ayudamos a encontrar a los extorsionistas porque entendemos que hay un problema de delincuencia común mezclado. Y en algunos departamentos del país han descubierto extorsionistas que son delincuentes comunes.

Por otro lado, hay un problema que enreda la situación, y es que dentro de las FARC no hay unidad. Y hay sectores que dicen, no creemos en el proceso de paz y hay un grupo, concretamente el Ricardo Franco, que tiene su propia estrategia y se niega a aceptar la línea de las FARC. Entonces hay un terreno muy complicado para establecer con certeza la buena fe de las FARC, porque puede haber buena fe de muchos, puede que no haya de otros, inclusive vinculados a procesos de subversión y entonces todo esto genera un clima ambiguo. Hay tres grados de relación posible con la U.P. El uno, sería limitarnos al diálogo; reconocer, usted existe, nosotros existimos, y unos, van por su lado, tienen su propia estrategia y nosotros la nuestra; pero queremos estar enterados de cómo ven ustedes el país y al mismo tiempo que ustedes entiendan cuál es nuestro propio proyecto político; y nada más. Ninguna coalición ningún acuerdo, esa es la situación actual. Pero habría otras dos posibilidades: que haya acuerdos para hacer listas, entonces se diga, bueno: el Senado lo encabeza uno del Nuevo Liberalismo y el Suplente uno de la U.P. y el de la Cámara tal cosa, y entonces hacemos una coalición electoral, para que si ustedes tienen en tal sitio tantos votos y nosotros podemos tener tantos otros, entonces logremos elegir un congresista. Eso, no se ha pactado en ningún sitio de Colombia. Está planteada la posibilidad, pero no se ha concretado ni se ha discutido en ningún sitio de Colombia y, en principio, no hay la intención de hacerlo. Lo hubo, en el año 78 en el Caquetá: con el Firmes, con el Frente Democrático, un grupo conservador, porque se produjo un coctel de todos contra Hernando Turbay. Entonces, como eran fracciones pequeñas del Nuevo Liberalismo con los demás grupos, hicieron unas listas conjuntas y se enfrentaron a Hernando Turbay, y sacaron, digamos Hernando Turbay sacó 14.000 votos, porque la votación en el Caquetá es más bien baja y la coalición de todos estos sectores sacó digamos 6.000, 7.000 votos. Hoy, no se sabe si eso se haga o no se haga. Ellos lo han propuesto en principio, nosotros aún no hemos tomado ninguna decisión, yo veo que son más los problemas que las justificaciones de un acuerdo puramente electoral en un departamento determinado para elegir unos congresistas.

La otra posibilidad es ya la máxima: decir se hace un gran frente común, en donde entran todos, entran la U.P., conservadores, independientes, el Nuevo Liberalismo, para apoyar la candidatura presidencial; nosotros hemos dicho. No. Eso lo discutimos en el Congreso del Nuevo Liberalismo y yo lo manifesté en el discurso de instalación, nosotros no aceptarnos eso; no tenemos por qué perder nuestra identidad, tenemos nuestro propia fuerza, queremos tener una relación civilizada con otros sectores, sí, pero eso es distinto de tener coaliciones. Correspondemos a enfoques diferentes de la sociedad y del Estado y si no hay afinidades, pues no tiene ningún objeto afrontar el proyecto político compartido simplemente por razones electorales. Entonces la situación es esa.

 

LAS INSTITUCIONES

¿Pregunta: ¿Sí podemos confiar en nuestras instituciones?

Dr. Galán: Pues están en crisis, pero no nos queda otra alternativa de la de defenderlas y fortalecerlas. Porque la otra posibilidad es el gobierno dictatorial: la desaparición de las instituciones es el gobierno de la fuerza; y el gobierno de la fuerza es la tiranía, es la opresión, es la pérdida de las libertades, y es el camino para el abuso, que es el gobierno de Chile, que tiene hoy postrada a esa Nación en todos los sentidos, frente a lo que ocurrió al comienzo, en donde creyeron que en el gobierno militar podían tener una alternativa a la crisis que se inició en el año 73 y terminaron en la hecatombe, con el desempleo más alto de toda su historia, con muertos, personas desaparecidas, sin tribunales, sin control del poder, el desastre. Estonces, no hay otra alternativa que la de seguir trabajando en el camino de construir la democracia, pero de construirla en serio, y hacer esas instituciones auténticas, no de fachada.

 

VOTO OBLIGATORIO

Pregunta ¿Qué tan conveniente sería instaurar en Colombia el voto obligatorio?

Dr. Galán: Esa es una posibilidad. El voto obligatorio perfecto no existe, no puede existir nunca. Porque para que exista tendría que haber controles perfectos, para asegurarse el voto. Lo que hay son sistemas para inducir al ciudadano a votar; entonces se le dice al ciudadano, si usted no vota, su pasaporte no se le expide sino 6 meses después. Si usted no vota, no se le autoriza el trámite de determinada escritura, sino a partir de 1 año después de las elecciones. Así ocurre en Venezuela, por ejemplo, y es por ese camino como logran que el ciudadano diga, pues aunque no me convence el candidato, pues yo voto en blanco en últimas. El principio que a nosotros nos guía es el del respeto total ala conciencia de las personas y preferimos lograr crear la conciencia de que se debe participar y no inducirla por una vía de ese estilo, como el que describo. Preferimos eso; porque también hay distorsiones. Digamos, hay muchas personas, con el grado de maginalidad que tiene nuestro país todavía, económica y social, a quienes no les interesa el voto, porque es como si vivieran en otro planeta. Están en tal grado de pobreza, de atraso, que para ellos es indiferente quién gobierna al país y cómo. Entonces esas personas tampoco votarían, ni siquiera con voto obligatorio. Ellos jamás harán una escritura, jamás sacarán un pasaporte, entonces para ellos ese tipo de normas no significan nada. ¿Qué ocurriría? Que quedaría la obligatoriedad, a la hora de la verdad, dirigida a determinados sectores sociales y entonces estaríamos, en el fondo, afectando el problema mismo de la representación. Por eso preferimos la vía de la educación política y del desarrollo de la conciencia política.

 

PROSELITISMO ARMADO

Pregunta: ¿El proselitismo armado no lo emplean los partidos tradicionales al hacer sus campañas y emplear la fuerza pública? O sea, ¿no es una manera también de hacer proselitismo armado?

Dr. Galán: Pues en parte, es cierto. Todo lo que vaya contra la libertad política, en el fondo significa un atropello, un abuso, que para producirse tiene algún tipo de respaldo de fuerza, de un modo u otro; el abuso no se produce así no más, tiene algún tipo de fuerza que genera la extorsión o el condicionamiento contra la persona, contra su conciencia. Por eso nosotros, inmediatamente hubo la denuncia del doctor Barco que dijo que ellos pedían garantías, nuestra respuesta fue: nosotros no pedimos garantías para el Nuevo Liberalismo; las pedimos para todos los colombianos; y deben ser para todos sin excepción. No vamos a pedir el privilegio de que si estarnos preocupados por tal problema que nos afecta a nosotros entonces pedimos garantías para ese problema. Lo pedirnos para todos los colombianos, y sobre los temas que puedan afectar la libertad política de todos los colombianos. Así, el proselitismo armado, lo condenamos y condenamos la compra de votos; y condenamos la estructura de extorsión que puede haber por instrumentos burocráticos. Esa es nuestra posición en la defensa de la libertad política.

 

LA DESCENTRALIZACION

Pregunta: ¿Cuál es su opinión a la democracia en otros países en donde opera el federalismo?

Dr. Galán: Tenía ese tema aquí, y le agradezco que me lo plantee: pero teniendo en cuenta que ya nos habíamos prolongado demasiado y que yo estaba abusando de ustedes, había preferido aplazarlo. Ese es un tema fundamental: es el tema de la descentralización política, administrativa, fiscal, o sea, que el Estado no se maneje exclusivamente en un centro que controla todas las decisiones sino que el Estado multiplique los centros. Se descentralice; y que esos centros estén lo más cerca posible del ciudadano; que tengan que ver con las decisiones que a él lo afectan todos los días. Nosotros pensamos que en Colombia se pudo explicar históricamente hace 100 años, la Constitución del 86 como Constitución centralista; porque con eso se quería evitar que Colombia se fraccionara como se fraccionó Centroamérica; si no, hubiéramos terminado en el Estado del Caribe, por un lado, el Estado de Antioquia por el otro, el Estado del Cauca por otro, el Estado de Santander por otro, lo que le ocurrió a Centroamérica. Entonces, esa Constitución defendía la unidad. Sin embargo, nos fuimos al otro extremo; y es que para evitar la dispersión, terminamos en la concentración absoluta que va contra las libertades, que va contra la administración seria de los recursos, contra la administración eficiente y contra el desarrollo mismo de la democracia. Hemos dicho si un pueblo no puede tener democracia local, es una mentira que le prometan democracia nacional.

Porque si un pueblo no puede tener la democracia ahí cerca de él, en las decisiones que le afectan todos los días, ¿cómo va a poder influir en las decisiones que están más lejos de él y que se refieren a la dirección del Estado nacional? Entonces, nosotros pensamos que debe reformarse el régimen territorial del país, para asegurar la proximidad del ciudadano a las decisiones. Para eso hemos propuesto varias herramientas. Una de ellas es el sistema de transferencias de recursos de la Nación a los municipios, sobre todo a través del impuesto a las ventas. Porque ocurre lo siguiente: una ley que ordenara crear más impuestos municipales tendría un significado en Bogotá, otro én Zipaquirá, y otro muy distinto en Pandi. En Bogotá esa Ley permitiría mayores recaudos, porque hay toda una ciudad con una capacidad de contribución, hay una vitalidad económica, hay industria, hay comercio, hay una riqueza que lo permite. En Zipaquirá en menor grado, y en Pandi nada. Colombia tiene mil municipios. De esos mil hemos podido establecer que 200 están muertos; alrededor de 400, están en agonía y de los 400 restantes, si acaso 100 tienen verdadera vida; los otros se defienden a medias. Pero tienen vitalidad relativa 100, siendo generosos en el concepto. Entonces ¿qué pasa? Que una gran cantidad de la población de Colombia vive en esos 900 municipios que están mal. La inmensa mayoría del país probablemente vive todavía en esos 900 municipios, aun cuando entre Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla y ciertas ciudades hacen casi la mitad de la población, la otra mitad está en los 900. Y en esos 900 no tienen herramientas para conseguir en verdad sus servicios básicos de acueducto, al mantener sus escuelas. ¿Quieren construir una escuela? No la pueden hacer, tienen que pedir per miso al autoridades nacionales. ¿Quieren construir un acueducto? No lo pueden hacer, tienen que pedir permiso el Insfopal; para las necesidades más elementales.

Entonces los municipios son menesterosos, están en decadencia, y eso significa que además la población empieza a desplazarse y en vez de vivir allí, busca la gran ciudad. Y eso nos está determinando una distribución irracional de la población del país, porque no estamos controlando en verdad el territorio; y eso es causa también de violencia; si ustedes van a todos los centros de violencia rural que ha habido en Colombia en los últimos 30 años, encontrarán que coinciden con zonas o de colonización o de decadencia de los municipios. Hay violencia, o la hubo, en el Magdalena Medio, en Urabá, la hay en Arauca, en el Meta, en zonas de colonización, en el Putumayo, en el Caquetá, en donde el Estado no está presente. Y no puede estar presente con los instrumentos actuales. Eso no es a través de un instituto descentralizado que desde Bogotá diga, vamos a ver si se construye o no en la vereda tal de San Vicente del Caguán una escuela; no, eso no. Si vamos al ICCE y le preguntamos a los empleados del ICCE cuáles de ustedes saben dónde queda San Vicente del Caguán, les garantizo que ninguno sabe. Y así con la mayoría de los municipios del país. Entonces ¿cuáles son los municipios que tienen vida? Aquellos que a través del sistema clientelista convierten al jefe político en un intermediario que mantiene su poder en esa forma. El regresa a su pueblo y dice: yo fui y les conseguí tal auxilio, ¿no? Entonces, gracias a eso ustedes tuvieron oportunidad de tenerlo, entonces fíjense que yo soy un buen jefe político y el pueblo dice, pues sí, en medio de esta pobreza si se levantó por lo menos el auxilio de un millón, ese nos sirve. Entonces estamos desvirtuando completamente el sistema político. Se necesita un nuevo sistema de administración del Estado, en donde se requiere una política de descentralización. No hay centralismo puro ni federalismo puro. Siempre hay los dos extremos y las sociedades evolucionan entre el uno y el otro. Pero en este momento los colombianos estamos avanzando demasiado hacia el centralista y ese nos ha causado profundo daño.

No hay centralismo puro, porque eso es ya la tiranía absoluta; en un territorio como el nuestro eso es imposible. Pero tampoco hay federalismo puro porque eso sí es la desintegración completa de una sociedad. Entonces siempre hay un equilibrio entre la unidad de la Nación con la descentralización. Y ese es el equilibrio que tiene que plantearse en esta última etapa del siglo; ¿cómo volvemos a diseñar las instituciones para asegurar vida real en los municipios, oportunidades, descentralización, desarrollo?

 

LA ACCION COMUNAL

Pregunta: Es claro para todos que los partidos políticos son la forma más elevada de organización a través de la cual se debe manifestar la democracia; pero yo quiero referirme particularmente a las juntas de acción comunal. Qué papel se le daría en este caso en Colombia, siendo esa una forma de organización popular que está tan arraigada en los barrios, en los pueblos, ¿qué papel se les daría para surgir en esa democracia?

Dr. Galán: Yo le agradezco mucho el tema que usted está planteando y que es muy importante. En verdad, los partidos, por perfectos que sean, nunca logran llegar en su totalidad a la sociedad porque la sociedad es rica en factores, en expresiones; y ni siquiera en los países en donde hay participación del 90 o 95% de los electores, que es una altísima participación, de todos modos les queda faltando un 5, un 7, un 10%. Son países que tienen 40 millones de electores o de ciudadanos, quedan faltando 4 millones, 2 millones, lo cual desde el punto de vista puramente numérico demuestra la tesis de que nunca, ni siquiera en un sistema muy desarrollado, de partidos, en sociedades libres, porque ustedes van a una sociedad totalitaria y votan el 99.99%, pero eso es una ficción. En sociedades libres, ese espacio quién lo ocupa, o quiénes los representan en mejor forma? los llamados movimientos sociales, que son cosas como las que usted mencionó: los sindicatos, las asociaciones de vecinos, las distintas formas de asociación de la comunidad para otro tipo de funciones, incluye cosas como el Club Rotario, o como el Club de Leones, Club de Amas de Casa, las otras formas de asociación que pueda tener la comunidad, sin límite alguno, en función de un interés, de una afición, los clubes deportivos, o las Juntas de Acción Comunal.

Las Juntas de Acción Comunal son fundamentales porque buscan que la comunidad se aproxime, se integre, en función de sus necesidades, por encima de diferencias políticas; lo grave fue que las Juntas de Acción Comunal se politizaron; por la crisis de los partidos terminaron convirtiéndose en otra herramienta partidista, y las distorsionaron. Pero el espíritu de las Juntas de Acción Comunal era “suprapartidista”, o sea, por encima de los partidos. El trabajo directo del pueblo, la apelación directa al pueblo, ese era el espíritu de la Junta de Acción Comunal; y las volvieron herrainientas privilegiadas del grupo que lograba apoderarse. Pues las mataron, porque una Junta de Acción Comunal que no logra unir a la comunidad, a toda, ya está débil, por más que la controle un grupo u otro, si no logra reunir a toda la comunidad, está débil. Puede haber un liderazgo de un grupo, pero no la hegemonía de nadie. Y tiene que haber el espíritu siempre pluralista para que todos los sectores estén en ellas y de ese modo se defienda lo que usted bien observa, que es un tipo de movimiento social indispensable, en otra modalidad de expresión y desarrollo de la comunidad.

 

CENTRO-IZQUIERDA

Pregunta: El partido liberal plantea en sus estatutos que es un movimiento de matices de izquierda. El partido conservador se mueve dentro de un pragmatismo, y anoche en la conferencia del Dr. Pedro Cadena se llevaba a afirmar inclusive que ese partido no tiene ideas, de tipo filosófico o político. El Nuevo Liberalismo ha dicho que tiene una tendencia de centro-izquierda, en donde el centro representa la libertad, la igualdad. ¿Qué relación tendría esto a raíz también de la vinculación o analogía con el movimiento de Alan García, de Felipe González, cuya filosofía se ha llamado el liberalismo político y el socialismo económico. ¿Qué relación establece usted?

Dr. Galán: Bueno, usted me ha planteado como cuatro temas, pero ahí vamos. Están todos relacionados. Yo le diría esto: cuando el liberalismo dice en sus estatutos que es una coalición de matices de izquierda, eso era serio cuando lo decía el Dr. Lleras y lo quiso hacer, pero eso es hoy un elemento de cinismo. Eso no les importa nada; eso no hay tal de coalición de matices de izquierda. Allá están desde Alberto Lleras, muy respetable, muy importante, hasta Pablo Escobar. Ahí no hay ninguna ideología, ahí no hay nada. Eso es un coctel por el poder y por el uso de la denominación del liberalismo, apoderándose de la carga emocional que hay en el pueblo colombiano por lo que ha sido el liberalismo; por lo que han sido las ideas liberales en este país.

El papel histórico del liberalismo desde la libertad de los esclavos, el mismo proceso de la independencia, que se inspiraba en valores de liberalismo político, y lo que ha sido la acción, en este siglo, del liberalismo por el desarrollo de la sociedad y la intervención del Estado en función de la búsqueda de la igualdad social, etc. Entonces, el problema comienza en que no basta que un grupo se proclame algo, esto o aquello, sino que en verdad tenga la sincera decisión de expresar ese pensamiento político. Ese es otro ingrediente de la política colombiana: que se desarrolló en tal forma el cinismo, que las palabras perdieron su sentido; y las palabras se volvieron un instrumento para engañar y la política se volvió una competencia por ver cuál era el más hábil para engañar; y no en verdad el compromiso frente a unas tesis o a unos ideales. Eso ha sido un elemento el escepticismo que, sabemos, existe, se ha dado en la sociedad colombiana; el cinismo de los dirigentes genera el escepticismo del pueblo, y entre los dos la tiranía y la destrucción de la democracia.

En las temas que usted menciona como Alan García, como Felipe González, hay procesos históricos muy interesantes, muy importantes: detrás de Alan García está la historia del Aprismo, que es un pensamiento político que tiene más de 60 años, desde la época en que lo fundó Víctor Raúl Haya de La Torre, que se inspiraba en una mezcla de conceptos: de un lado, una especie de nacionalismo latinoamericano, que sigue siendo válido, es perfectamente válido para nuestra época; que América Latina se vaya identificando corito una nación y que consiga, por lo tanto, un papel ante el mundo, no individualmente considerado cada país, sino el conjunto de países latinoamericanos; eso lo comprobamos nosotros.

Estamos convencidos de que eso es lógico en el proceso de desarrollo de nuestro país y de América Latina, que se vaya articulando una posición política latinoamericana. Por otro lado está, en las tesis de Alan García, un Socialismo. No hay que olvidar que cuando Haya de La Torre fundó su partido, hacía 5 o 6 años se había producido la revolución rusa; era una revolución recién nacida, de la cual el mundo no tenía ninguna imagen negativa en un primer momento. Se suponía que era una gran acción, ideal, por la justicia, que iba a romper una arbitrariedad, una opresión de muchos siglos en la Unión Soviética y después se propagaría el resto del mundo. Pero se convirtió en una gigantesca burocracia con la policía, con la autoridad; no es una coincidencia que el Jefe de la Policía Secreta de la Unión Soviética haya llegado a ser el Jefe del gobierno, como no es una coincidencia que el Vice-presidente de los Estados Unidos hubiera sido el director de la CIA: mire dónde terminan los dos sistemas, basados en aparatos de policía, de inteligencia, de espionaje, de organizaciones secretas, en vez de sociedades abiertas, por distintos caminos. Entonces el punto es que Haya de la Torre inicialmente se proclamaba marxista; marxista en cuanto al método, no marxista en cuanto al pensamiento, en cuanto a la doctrina, sino en cuanto al método dialéctico, al materialismo histórico, a unas nociones que el marxismo aporté a la humanidad, al pensamiento humano como ciencia, como instrumentos de trabajo. Ya cada uno los usa y saca conclusiones distintas. Una cosa es el tipo de pensamiento que el propio Marx dedujo en sus libros para proponer el tipo de sociedad que planteó; otra cosa es ese instrumento (de todos modos es un instrumento), necesario en el análisis de las sociedades, de la economía y de la política.

Por otro lado, en el caso de Felipe González está la historia del partido socialista obrero español, que también tiene más de un siglo de antigüedad, es un partido nacido en el siglo XIX. Ese partido tenía un pensamiento identificado con el marxismo y con la teoría de la dictadura del proletariado, hasta que hace unos siete u ocho años Felipe González planteó en un Congreso Socialista que esa tesis tenía que ser superada, que la construcción del socialismo tenía otros caminos y que la dictadura del proletariado iba en contra de los principios de las libertades democráticas y que entonces ellos revocaban esa afirmación; y hubo una votación en el partido socialista obrero español y renunciaron a la tesis de la dictadura del proletariado, fue parte del proceso también que se vivía en la década pasada, que llamaron el euro-comunismo, que fue la evolución que se dio en los partidos comunistas de Europa, entre otros el italiano, el propio partido español, los franceses, al reconocer que lo que había ocurrido tras la cortina de hierro era que se habían creado unas tiranías; y unas tiranías que nunca terminaban; la dictadura no era para una transición, sino que se volvía indefinida. Entonces esos son partidos que han evolucionado en su pensamiento. Pero allá hay pensamiento. El problema en Colombia es que no hay pensamiento en ninguno de los dos partidos, sino son dos maquinarias burocráticas, electorales, que amparadas en una hegemonía en el control del poder y en las decisiones del país, tienen el poder, pero no tienen una interpretación de la sociedad, no tienen una hipótesis de la sociedad ni unos ideales. Y eso es lo que ha significado la crisis en donde está de por medio inclusive la posibilidad de supervivencia de la democracia.