D037 P066 | Educación y Democracia

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D037 P066 | Educación y Democracia

30 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD PEDAGOGICA

PALABRAS DE LA SEÑORA RECTORA DE LA UNIVERSIDAD

 

Septiembre 16 de 1985

Buenas noches, dentro del marco de celebración de los 30 años de la Universidad Pedagógica Nacional nos ha parecido importante invitar a los candidatos y precandidatos presidenciales para que presenten sus ideas sobre el sector educativo del país; sobre sus relaciones con la comunidad; sobre las perspectivas pedagógicas, en fin, sobre la educación en Colombia hoy y en el futuro. Creemos que ningún escenario más adecuado para ello que la Universidad Pedagógica por sus misma razón de ser y por el compromiso que tiene de rescatar dentro de la sociedad amplio, abierto y serio sobre ese quehacer pedagógico que es responsabililidad no solamente de la escuela, de la Universidad, o del Ministerio de Educación, sino de toda Colombia y muy especialmente de los partidos políticos. Empezamos hoy el ciclo de conferencias con el doctor Luis Carlos Galán Sarmiento, a quien le agradecemos muy de verdad su presencia. Sobre las siguientes, oportunamente estaremos comunicándoles a ustedes las fechas y los participantes en ellas. Escuchemos ahora los planteamientos del doctor Galán Sarmiento. Pero antes el doctor Luis Enrique Orozco, representante del presidente al Consejo Superior hará algunas explicaciones.

 

PALABRAS DEL DOCTOR LUIS ENRIQUE OROZCO

Con el fin de facilitar la participación nacional de quienes están aquí presentes en el diálogo que se establecerá después de la intervención del doctor Luis Carlos Galán, me permito aclarar lo siguiente: una vez concluida la intervención serán recogidas las preguntas que tengan los asistentes para hacerle al doctor Luis Carlos Galán. Dichas preguntas deben ser formuladas por escrito y serán recogidas por la mesa directiva para su respuesta oportuna. Damos comienzo al foro con la intervención del doctor Luis Carlos Galán.

 

CONFERENCIA DEL DOCTOR LUIS CARLOS GALÁN

Señora Rectora de la Universidad Pedagógica Nacional, señores Decanos, señores profesores, señores estudiantes.

Me encuentro en la Universidad Pedagógica por una amable invitación que me fue formulada para que presentara mis ideas sobre la transformación de la educación colombiana. Esta invitación, entiendo, como acaba de explicarlo la Señora Rectora, ha sido dirigida a todos los sectores políticos y entiendo que a la totalidad de los candidatos de las distintas vertientes existentes en el país, incluidos los grupos que se están incorporando al proceso político dentro de la lucha electoral. Esta intervención me permitirá hacer un escrutinio de uno de los más importantes problemas de Colombia, problema que durante los últimos años no ha sido objeto de un verdadero debate en la Nación. Quiero agradecer a la Universidad la invitación que me formularon y quiero manifestar que entiendo el proceso político en una democracia, como la oportunidad de reflexionar sobre los recursos del país, sobre sus problemas, sobre sus perspectivas y como la oportunidad de identificar las alternativas que se le presentan a la Nación para su porvenir.

En el caso de la educación, la reflexión tiene que ser mucho más compleja y profunda que sobre cualquier otro tema porque ningún sistema educativo puede ser analizado sin tener alguna hipótesis de sociedad. Todo sistema educativo tiene que trabajar con una idea sobre la sociedad que pretende ayudar a construir. En Colombia el tema de la educación se ha convertido infortunadamente en debate periódico sobre problemas presupuestales o problemas administrativos o problemas financieros o problemas de orden público. Pero mucho más allá de eso, la educación debe ser objeto de un verdadero escrutinio de la Nación para establecer cuáles son los objetivos del sistema educativo, hasta qué punto los instrumentos actuales del sistema atienden a esos objetivos, cuáles son los problemas que reclaman mayores recursos y mayor interés en lo inmediato y porqué a partir de todo ello un gobierno o una hipótesis de gobierno debe establecer cuáles son sus programas y alternativas. He tenido oportunidad de escuchar a los más diversos sectores de la educación colombiana en el curso de los últimos años, en parte, gracias al Movimiento Pedagógico Nacional promovido por FECODE, movimiento dirigido a sacar el debate educativo de los temas que acabo de citar, de lo simplemente administrativo y presupuestal. Se hizo, bien lo saben muchos de ustedes, hace más de un año un gran foro sobre la educación pública que reflejaba la preocupación existente por el rumbo general de la educación a cargo del
Estado. Preocupación que debe dar lugar, en estos meses, al pronunciamiento de todos los sectores. Conflo en que así como hoy me presento ante ustedes con las tesis que voy a exponer a continuación, vengan aquí también los demás protagonistas de la política colombiana a precisar sus diagnósticos, sus iniciativas, sus recomendaciones. ¿Cuáles son los objetivos de la educación? El primero, pienso yo, es el que consagra el derecho mismo a la educación. Derecho fundamental en cuanto que presenta la oportunidad de participar en lo que pudiéramos llamar es la experiencia de la especie. La cultura es la memoria de la humanidad y la educación es el instrumento para tener acceso a esa memoria en donde se depositan conocimientos, valores, instrumentos, experiencias producidas por el esfuerzo de miles de generaciones. Un ser humano al que le sea negado el derecho de la educación se le niega en el fondo el derecho de participar de su especie y de su experiencia y de integrarse por lo mismo a los conocimientos, a los criterios y a la información acumulada por el esfuerzo de millones de mentes a lo largo de miles de años. En segundo lugar la educación tiene por objeto transformar a las personas y equiparlas para afrontar la vida, para servir a la sociedad y para realizarse a sí mismos. En tercer lugar la educación es un elemento indispensable para integrarse a la sociedad; para adquirir conciencia social y para comprender las realidades de un mundo como el actual, en donde los grandes cambios y las grandes transformaciones acumuladas en los últimos 50 o 60 años han desbordado en buena parte la capacidad del propio sistema educativo para transmitir esos conocimientos y para prolongar en las nuevas generaciones la información y los criterios indispensables para entender la sociedad contemporánea.

 

EDUCACION Y DEMOCRACIA

Pero la educación es también indispensable para construir una verdadera democracia. Si se piensa que la democracia es el fruto de determinados valores sin los cuales no existe. No hay democracia sin libertad, tampoco hay democracia sin igualdad, ni hay democracia sin responsabilidad. Los tres valores se adquieren esencialmente a tratiendo, como acaba de explicarlo la Señora Rectora, ha sido dirigida a todos los sectores políticos y entiendo que a la totalidad de los candidatos de las distintas vertientes existentes en el país, incluidos los grupos que se están incorporando al proceso político dentro de la lucha electoral. Esta intervención me permitirá hacer un escrutinio de uno de los más importantes problemas de Colombia, problema que durante los últimos años no ha sido objeto de un verdadero debate en la Nación. Quiero agradecer a la Universidad la invitación que me formularon y quiero manifestar que entiendo el proceso político en una democracia, como la oportunidad de reflexionar sobre los recursos del país, sobre sus problemas, sobre sus perspectivas y como la oportunidad de identificar las alternativas que se le presentan a la Nación para su porvenir.

En el caso de la educación, la reflexión tiene que ser mucho más compleja y profunda que sobre cualquier otro tema porque ningún sistema educativo puede ser analizado sin tener alguna hipótesis de sociedad. Todo sistema educativo tiene que trabajar con una idea sobre la sociedad que pretende ayudar a construir. En Colombia el tema de la educación se ha convertido infortunadamente en debate periódico sobre problemas presupuestales o problemas administrativos o problemas financieros o problemas de orden público. Pero mucho más allá de eso, la educación debe ser objeto de un verdadero escrutinio de la Nación para establecer cuáles son los objetivos del sistema educativo, hasta qué punto los instrumentos actuales del sistema atienden a esos objetivos, cuáles son los problemas que reclaman mayores recursos y mayor interés en lo inmediato y porqué a partir de todo ello un gobierno o una hipótesis de gobierno debe establecer cuáles son sus programas y alternativas. He tenido oportunidad de escuchar a los más diversos sectores de la educación colombiana en el curso de los últimos años, en parte, gracias al Movimiento Pedagógico Nacional promovido por FECODE, movimiento dirigido a sacar el debate educativo de los temas que acabo de citar, de lo simplemente administrativo y presupuestal. Se hizo, bien lo saben muchos de ustedes, hace más de un año un gran foro sobre la educación pública que reflejaba la preocupación existente por el rumbo general de la educación a cargo del
Estado. Preocupación que debe dar lugar, en estos meses, al pronunciamiento de todos los sectores. Conflo en que así como hoy me presento ante ustedes con las tesis que voy a exponer a continuación, vengan aquí también los demás protagonistas de la política colombiana a precisar sus diagnósticos, sus iniciativas, sus recomendaciones. ¿Cuáles son los objetivos de la educación? El primero, pienso yo, es el que consagra el derecho mismo a la educación. Derecho fundamental en cuanto que presenta la oportunidad de participar en lo que pudiéramos llamar es la experiencia de la especie. La cultura es la memoria de la humanidad y la educación es el instrumento para tener acceso a esa memoria en donde se depositan conocimientos, valores, instrumentos, experiencias producidas por el esfuerzo de miles de generaciones. Un ser humano al que le sea negado el derecho de la educación se le niega en el fondo el derecho de participar de su especie y de su experiencia y de integrarse por lo mismo a los conocimientos, a los criterios y a la información acumulada por el esfuerzo de millones de mentes a lo largo de miles de años. En segundo lugar la educación tiene por objeto transformar a las personas y equiparlas para afrontar la vida, para servir a la sociedad y para realizarse a sí mismos. En tercer lugar la educación es un elemento indispensable para integrarse a la sociedad; para adquirir conciencia social y para comprender las realidades de un mundo como el actual, en donde los grandes cambios y las grandes transformaciones acumuladas en los últimos 50 o 60 años han desbordado en buena parte la capacidad del propio sistema educativo para transmitir esos conocimientos y para prolongar en las nuevas generaciones la información y los criterios indispensables para entender la sociedad contemporánea.

 

EDUCACION Y DEMOCRACIA

Pero la educación es también indispensable para construir una verdadera democracia. Si se piensa que la democracia es el fruto de determinados valores sin los cuales no existe. No hay democracia sin libertad, tampoco hay democracia sin igualdad, ni hay democracia sin responsabilidad. Los tres valores se adquieren esencialmente a través de los instrumentos educativos de la sociedad. No sólo de los que dependen del sistema educativo mismo, sino de todo el conjunto de factores en la sociedad que implican información, adquisición de experiencias y de instrumentos para integrarse a ella.

La transformación de la sociedad es el quinto objetivo fundamental que debe tener en mente un sistema educativo. En las generaciones pasadas la educación tenía por objeto, esencialmente, reproducir las sociedades; en nuestra época, la educación tiene por objeto transformar la sociedad y para transformarla la educación tiene que fomentar en ella determinados valores de integración y comprensión de la sociedad. Uno de ellos, uno de los más importantes y difíciles de entender en nuestra época, es la posibilidad de entender la sociedad y de entender el Estado, de entender la sociedad, como ya lo señalé, para integrarse a ella y transformarla. Y entender el Estado porque es una herramienta esencial de la vida colectiva que hoy no es conocida ni comprendida por buena parte de la población, en la medida en que el Estado ha crecido en sus dimensiones, en sus recursos, en sus responsabilidades, desbordando la posibilidad de conocimiento de las instituciones.

Está claro ya después de los debates de los últimos decenios que la educación es permanente, que la educación, que el proceso de adquisición de conocimientos, de experiencias y de relaciones no termina jamás; es fruto del medio ambiente, es fruto de la realidad social y es un elemento indispensable para ubicar entonces al sistema educativo. El sistema educativo es una parte apenas de la educación y cada día, la realidad de la evolución social le crea a ese sistema educativo retos y condicionamientos mayores para cumplir sus propias funciones y para identificar su propio papel.

Fundamentalmente, en Colombia tenemos una gran cantidad de tareas pendientes, desde el punto de vista del sistema educativo.

La primera, es la cobertura misma del sistema educativo. Se han hecho esfuerzos extraordinarios en Colombia y en el mundo en el curso de los últimos 20 años por extender la cobertura del sistema, por ampliar cupos, por incrementar el número de profesores, por multiplicar la infraestructura física y pedagógica en general. Se necesitan varios problemas que están relacionados con el rendimiento del sistema educativo.

 

AMPLIAR COBERTURA

En el procesa de ampliar la cobertura en la educación colombiana, el primer tema, en mi opinión es el de la educación rural, el de la educación campesina. Primero, porque la población rural en Colombia no ha disminuido, contra las apariencias, en términos absolutos. Hoy viven más colombianos en zonas rurales que en el pasado aun cuando proporcionalmente. Naturalmente la población urbana crece con respecto de la rural, pero en términos absolutos, numéricos, se avecinan a 10’000.000 los campesinos del país, lo que quiere decir que la cifra continúa creciendo y plantea problemas especiales y mayores a la integración de estos sectores sociales y a su oportunidad de participación verdadera en el conjunto de la organización social, económica y política. El campesino no tiene hoy un sistema educativo adecuado. Se han hecho varios esfuerzos para construirlo. El primero fue hace alrededor de 25 años. El programa de los núcleos escolares rurales que fue concebido pensando en las necesidades especiales y secuelas de las zonas más afectadas por la violencia a mediados del siglo. Quien se acerque hoy a las veredas del país que sufrieron de modo más profundo la violencia de los años 50, encontrará que allí los núcleos escolares rurales cumplieron una labor integradora de inmensa trascendencia; sin embargo, esos núcleos fueron muy escasos y su alcance muy limitado a las zonas críticas de las secuelas y dolencias determinadas por aquella violencia.

Se quiso extender el programa más tarde con la idea de las concentraciones de Desarrollo Rural, que buscaban sacar a la escuela campesina de su aislamiento e integrarlas, con sistemas de nuclearización, a un mecanismo que permitiera al maestro rural compartir oportunidades e instrumentos dentro del marco de tipos pedagógicos y además de recursos importantes para el desarrollo social y el desarrollo económico de las áreas campesinas. Pero tampoco fue ese un programa que contara con la voluntad política necesaria para convertirlo en un instrumento estable, definitivo y creciente en su cobertura, respecto de los problemas de la educación campesina.

 

ESCUELA NUEVA

Ha surgido en los últimos años otro esfuerzo que merece consideración. Se trata de la Escuela Nueva, que busca rodear al educador, como ustedes bien lo saben, de mayores instrumentos a través de currículos, de su influencia en la comunidad, de su capacidad de desempeño administrativo y de su capacitación general en el área campesina.

Yo pienso que en el examen que debe hacerse del presupuesto nacional, se debe hacer naturalmente un escrutinio de la participación del sector educativo, pero no sólo del sector educativo en el total del presupuesto, sino del sector campesino y de la educación rural en el total del presupuesto de la educación colombiana. Existen desventajas evidentes, discriminaciones que provienen del mismo atraso general del sector agrario del país, y del peso político predominante y excesivo que ha tenido el sector urbano en las decisiones y en el manejo del presupuesto nacional. Dentro del área campesina se deben tener en mente, no sólo las circunstancias de la población infantil sino el diseño de un sistema que logre llegar cada vez más ala población adulta, a los jóvenes adolescentes y de manera especial, creo, a la mujer campesina, que es el sector social de mayor atraso, de mayor opresión, de mayores dificultades y desventajas en el conjunto de los sectores sociales del país.

Además, es importante pensar en programas de reciclaje. Se realizó en el decenio pasado una experiencia muy interesante con núcleos campesinos en el municipio del Páramo, en Santander, en la que se demostró que con diseños especiales, teniendo en cuenta la mayor capacidad de asimilación y de aprendizaje de estudiantes de 14 a 18 años, se podía lograr que estos jóvenes completasen la primaria en plazos muchísimo menores, de modo que hubiese una oportunidad de reciclaje para la población que había tenido uno o dos años de primaria y que en la medida en que se le diera la oportunidad de programas concebidos para sus condiciones especiales de edad y de trabajo, podía completar el nivel de escolaridad. Entendiendo, naturalmente, que esa escolaridad no debe ser considerada tan sólo en función de unos determinados elementos de aprendizaje sino también de conceptos adecuados para su desempeño en el trabajo, para su desarrollo en la vida rural propiamente dicha.

A grandes rasgos se puede decir que todavía hoy en Colombia la deserción es mucho más grande en las zonas rurales que en las urbanas, en una proporción que pasa del 3 al 1, y que si bien la retención del sistema educativo en el nivel primario, ha mejorado en forma significativa de 1961 a hoy, en aquella época era sólo el 25% de los estudiantes los que completaban el ciclo de primero a quinto de primaria y hoy ya cabe hablar de una retención que puede llegar al 50%. En las zonas urbanas esa retención todavía demuestra las fallas del sistema, las dificultades, las limitaciones. Indica que ha habido un esfuerzo y un progreso en la retención e indica que ese problema sigue siendo prioritario en el diseño de políticas del sector educativo.

El mes próximo se realizará el censo, censo que permitirá en alto grado verificar cuáles son los niveles de escolaridad en el país y proporcionará una información indispensable para la interpretación del conjunto de realidades económicas y sociales de Colombia.

Al lado de este problema tiene importancia fundamental, todo lo relacionado con las políticas de luchas contra el analfabetismo. Yo pienso que no es la hora de inventar nuevos programas, sino sobre todo la hora de perseverar en estrategias y medidas y que se debe superar la tentación de los gobiernos de comenzar, cada uno de ellos, su propio programa de analfabetismo. Lo importante es realizar en verdad los programas emprendidos y perseverar en estrategias que generalmente tienen y sólo pueden tener los mismos elementos y criterios fundamentales.

Sin embargo, es muy importante entre los problemas de cobertura, además de los sectores sociales específicos como el que hemos señalado, es muy importante en Colombia que haya esfuerzos y prioridades caracterizados en la política del gobierno respecto de la educación primaria en la Costa Atlántica y en la Costa Pacífica que son dos grandes regiones de Colombia que tienen oportunidades menores en comparación al resto del país en el desarrollo de su infraestructura de primaria y de su cobertura fundamental.

En cuanto a la educación secundaria, los puntos más importantes son los siguientes, en opinión del sector público al que pertenezco.

 

DIVERSIFICACION

Por una parte, la diversificación de las modalidades debe continuar y debe tener un apoyo definido de parte del Estado. Los esfuerzos de diversificación que se hicieron a fines de la década de los 60 y en la primera parte de la década de los 70 no perduraron en la forma adecuada y es fundamental para el país que se apoye la educación industrial, la educación agropecuaria, la pedagógica y la comercial en los niveles de secundaria.

Por otra parte, también en el caso de la secundaria es indispensable distiguir el desequilibrio que existe hoy en el nivel de desarrollo de las distintas regiones del país. La educación secundaria en la Costa Atlántica, en la Guajira, en el Cesar, sobre todo, presenta un atraso evidente en comparación con otras regiones de la propia Costa y en relación con los promedios nacionales. El Chocó y los territorios nacionales a su turno tienen problemas en cuanto a cobertura y en cuanto a desarrollo general de la educación secundaria.

Lo que indican las pruebas del Estado, es que los colegios departamentales oficiales tienen los mayores problemas de calidad en el conjunto de la educación media y esto es consecuencia de la politiquería, del clientelismo en las zonas oficiales, así como el descuido de inversión en estas áreas.

Por otra parte, la educación secundaria necesita en el país una consideración especial para la educación nocturna que tiene también problemas de calidad y donde se presentan, en la práctica, discriminaciones sobre las oportunidades y las calidades mismas de la enseñanza impartida.

Todo esto debe llevar a una primera afirmación fundamental y es que la educación en Colombia no se democratizará en verdad mientras no se dé un impulso fundamental a la educación básica y no se asegure un número de años que yo pienso debe ser de 9, a la totalidad de la población, como mínimo para integrarse de verdad a los problemas, a las necesidades, de la sociedad moderna. Nueve años de estudio representan hoy un reto modesto si se compara con lo que han obtenido otras naciones, algunas de ellas con niveles de ingreso relativamente similares a los nuestros, pero en donde la prioridad reconocida a la educación básica se refleja en esfuerzos e inversiones fundamentales para asegurar la democratización verdadera de la enseñanza. Cualquier esfuerzo que haga un país por desarrollar la educación superior, estará siempre condicionado a lo que haya ocurrido previamente en la educación básica. La educación básica es la premisa de la democratización verdadera de la enseñanza y, sin que ello signifique descuido en el desarrollo de los demás niveles educativos, es fundamental que se haga un esfuerzo radical en el fortalecimiento de los 9 primeros años de estudios.

Se están haciendo esfuerzos en materia curricular y se están haciendo esfuerzos en otros frentes muy significativos, pero es necesario que el país reconozca e identifique como meta colectiva el establecimiento de una educación básica gratuita y obligatoria de por lo menos 9 años, hay países que trabajan ya en ello.

La educación básica no es únicamente un problema que merezca atención por razones presupuestales, por cobertura, o por otras razones. Es muy importante identificar los contenidos de esa educación básica. Se están discutiendo en naciones que hoy ya han asegurado a sus habitantes promedios de 12 y 14 años de escolaridad básica pero donde, sin embargo, reconocen que a pesar de ello, para las necesidades de fines de siglo, para lo que requeriría un ser humano que se desempeñe en la sociedad de la primera parte del siglo próximo, es indispensable revisar contenidos e identificar nuevos instrumentos en la educación básica. Se habla inclusive de adquirir una nueva noción del tiempo en la vida, una conciencia de lo que significa vivir durante 65, 70 o 75 años para que el ser humano tenga una programación consciente de su propia existencia y se haga dueño de ella estableciendo metas y etapas a lo largo de la misma.

En el caso nuestro, yo quiero subrayar dos temas que no son los únicos en los contenidos de la educación básica, pero sí son especialmente importantes y personalmente creo que debe reconocérseles prioridad.

Uno de ellos es todo lo relacionado con el dominio del lenguaje, el dominio del idioma, la adquisición y el enriquecimiento del vocabulario como problema fundamental que debe ser resuelto en la población infantil colombiana porque ello le condiciona su capacidad de comunicación, su capacidad de socialización, su capacidad de comprensión y conocimiento de otras oportunidades y circunstancias del propio sistema educativo. A eso agregaría otro tema, que se menciona con frecuencia y que pienso, por lo que he podido apreciar al recorrer el país, que tiene importancia. Me refiero a la enseñanza y al aprendizaje de la historia nacional y de las historias regionales. Somos una Nación con una memoria precaria e incompleta, con un conocimiento muy limitado y superficial de nuestro pasado.

Un Nación que no conoce los procesos sociales y económicos que han configurado su organización contemporánea, no puede entenderse a sí misma y corre el riesgo de improvisar, corre el riesgo de no lograr elementos de identidad colectiva.

 

DOCENCIA SOBRE HISTORIA

Es muy importante que se le dé señalada trascendencia a los estudios de historia, a la investigación sobre la historia. Y no sólo la historia colombiana, sino la historia regional, la historia referida a la circunstancia especial como cada una de las regiones de Colombia ha vivido su propio proceso cultural. Los colombianos en cada una de las regiones no tienen en el sistema educativo actual una herramienta que les permita conocer la historia regional. Los programas académicos son programas concebidos con criterios de carácter nacional, necesarios pero incompletos. Un joven en la Costa Atlántica no sabe cuáles fueron las realidades sociales y económicas que determinaron la evolución peculiar de la Costa y no lo saben tampoco en Santander respecto de su propia historia, ni lo saben en Antioquia, respecto de los procesos de colonización Antioqueña, ni lo saben en el Valle, ni lo saben en Cundinamarca. Se necesita que esos estudios tengan especial atención e importancia. No puede concebirse el futuro del país, sin una nación que asimile y aproveche de su pasado la información necesaria para entender cómo se dieron los procesos de desarrollo social, de desarrollo económico.

 

EDUCACION SUPERIOR

Respecto de la educación superior hay varios temas que tienen importancia para interpretar las circunstancias actuales de la Universidad colombiana. Todo indica que en Colombia como en América Latina, la Universidad y la educación superior están viviendo un proceso de crisis profunda. Por un lado, el aspecto cuantitativo que se dio, el crecimiento desmesurado, acelerado, que ocurrió en la creación de instituciones, en la iniciación de programas académicos o en el ingreso de estudiantes a los distintos niveles de educación superior, tienden a estabilizarse y todo indica que en el curso de los próximos años, aun cuando seguirán creciendo las proporciones de números de estudiantes, el ritmo que se dio en las décadas, por lo menos en los últimos 20 años, ya no se repetirá en la misma forma.

Hay tres grandes problemas que conspiran hoy contra el propio desarrollo universitario. En primer lugar, la crisis financiera; en segundo lugar, los problemas de absorción de mercado de trabajo; y en tercer lugar, los problemas de calidad y masificación que condicionan seriamente el desarrollo de las instituciones.

En verdad, las universidades de América Latina viven hoy un ambiente y una circunstancia muy distintas de los que había hace algunos años. Las universidades no tienen hoy los mismos elementos de homogeneidad e inclusive se observa, por sociólogos y antropólogos que han analizado el tema, que hoy, el movimiento estudiantil en América Latina tiene un perfil diferente. Diferente al que tuvo hace 5 o 10 años cuando en los movimientos estudiantiles había otros elementos o factores de homogeneidad que hoy ya no se dan en la misma forma. No se dan, en buena parte, porque la categoría de estudiante ya no es un elemento de identidad similar a lo que fue hace 10, 20 o 30 años y por esa misma razón, los movimientos estudiantiles tienen hoy dimensiones, características, diferentes. Las formas de participación social para quien se encuentra en las aulas, son mucho más numerosas que en el pasado. Esto determina el aislamiento de quienes aún piensan que los movimientos estudiantiles pueden concebirse con el lenguaje, las herramientas, la mentalidad del decenio pasado o de la década de los 60 y se hallan en un tremendo anacronismo y aislamiento en la concepción de su propia situación.

Hay varios temas que condicionan a las universidades: las universidades, siempre y ahora con mayor razón, dependen de los demás niveles del sistema en cuanto al elemento humano que les proporciona. En cuanto a las admisiones, las universidades siguen sufriendo las consecuencias de la falta de orientación profesional en los niveles previos, y en el hecho de que todavía muchísimos estudiantes no tienen una información oportuna para identificar cuál es su orientación vocacional, ni cuáles son sus posibilidades reales de desempeño. Es un viejo problema de la universidad colombiana, pero que hoy tiene problemas especiales y manifestaciones singulares. Recuerdo que en el año 69 de hizo en la Universidad Nacional una encuesta entre los estudiantes de último año y se encontró que el 64% de los estudiantes de último año pensaba que se había equivocado en la escogencia de su profesión y todo ello, consecuencia de la ausencia de información oportuna para identificar escenarios profesionales. Ahora el problema se hace más grave porque la desigualdad en el nivel académico de las universidades colombianas determina que ya no sea importante tan sólo saber qué se estudia, sino además dónde se estudia, porque puede ocurrir que en una universidad se obtenga el título, pero según las características de esa universidad, el título puede significar un elemento más de frustración posterior de quien ha hecho el esfuerzo de aprendizaje, de que eso se traduzca en una garantía o en una credencial verdadera ante la sociedad y ante sí mismo para su desempeño en la vida. Las desigualdades en calidad han proliferado por la mentalidad especulativa, que se ha dado en determinados sectores.

Dos grandes factores han conspirado contra la universidad colombiana, por un lado la actitud mercantilista en algunas instituciones privadas y por otro lado el que la defensa de la universidad pública, de la educación pública, no se ha sabido hacer por quienes se dicen muchas veces, sus más leales representantes.

Buena parte de la crisis de la universidad pública es consecuencia del sectarismo, del dogmatismo y del fanatismo de quienes no han entendido los procesos sociales y actuando en forma muchas veces demagógica, no supieron representar un espíritu de desarrollo y de defensa verdadera de la educación pública y las universidades.

En este momento es muy importante para las universidades públicas del país que haya una mayor coordinación entre ellas y que haya, sobre todo, coordinación universitaria en los niveles regionales, porque las universidades que tienen que responder por el proceso de formación de recursos humanos en el país, de investigación y de análisis de las realidades sociales, tienen que coordinar sus trabajos en las áreas regionales y en la dimensión nacional. Se necesita que las universidades de la Costa Atlántica por ejemplo o de Antioquia o del Oriente del país, o las del sur-occidente o las de Bogotá, incluyendo a Boyacá, Cundinamarca y el Meta en este concepto del centro del país, coordinen sus programas de desarrollo, sus planes de desarrollo e identifiquen responsabilidades compartidas.

 

ESPECIALIZACIONES

Es muy importante atender a los postgrados. Sin embargo, resulta peligroso que los postgrados se conviertan tan sólo en una manera de prolongar los ciclos de formación, sin que en verdad representen elementos cualitativos superiores en la investigación y en el desarrollo académico. Poco ganaría la Nación y la Universidad colombiana, si todo se redujese a aprender lo mismo pero en un mayor número de años, por problemas de organización y programación de los propios postgrados.

Los postgrados son consecuencia del desarrollo científico. Implican un instrumento de actualización, de especialización y profundidad en el examen de determinados temas, pero no pueden ser la simple prolongación de lo ocurrido en el pregrado o la simple prolongación del ciclo formativo sin consecuencias intrínsecas de orden cualitativo, académico y científico.

 

ADMINISTRACION EDUCATIVA

Es importante entender que la columna vertebral de las universidades, y no sólo de las universidades sino de todo el sistema educativo, es el docente, es el educador. Cualquier esfuerzo que se haga en el sistema educativo será insuficiente e incompleto, si no se le reconoce a la formación, a los educadores, a su actualización y a los ascensos de sus status económico y social, la importancia que tienen. Necesitarnos que en las universidades esto también esté reconocido, porque ha proliferado el profesorado de cátedra. Si bien es verdad que se necesita un equilibrio entre el profesorado de tiempo completo, el de medio tiempo y el de cátedra, es muy grave que en el proceso de desarrollo universitario, en el país, como consecuencia de la crisis económica que afecta a las universidades, exista la tendencia a desplazar buena parte del cuerpo docente hacia el profesorado de cátedra. La universidad a distancia es importante pero no se deben exagerar las expectativas sobre lo que pueda representar en la educación colombiana. En primer lugar, sin duda alguna, la universidad a distancia es una alternativa para quienes en etapas previas han sido excluidos de la educación superior, de modo que es instrumento para la ampliación de la cobertura. Sin embargo, todo indica en los países que tienen programas de más de 15 y 20 años de educación a distancia que existe un riesgo de mayor deserción en este tipo de sistema y que por lo tanto se necesitan previsiones oportunas para mantener niveles de retención que consulten más la realidad y las condiciones en que se encuentra el estudiante vinculado a la universidad a distancia. Por ejemplo, como lo demuestran los programas de servicio nacional de aprendizaje para el nivel en que está trabajando el SENA, el vínculo estrecho entre la formación en el trabajo y la universidad a distancia es fundamental para lograr aprovechar las ventajas de un sistema de esta naturaleza respecto a la población que necesita beneficiarse de tal posibilidad y que no puede prescindir de su trabajo porque es un elemento inmediato de su propia supervivencia.

Pienso que en relación al tema administrativo general de la educación colombiana, el primer problema es un problema de conciencia política sobre lo que significa el respaldo, el fortalecimiento y el desarrollo de la educación. No hay decisión política en el país, para respaldar, como debiera ser, a la educación. No hay estabilidad en las políticas gubernamentales, y el hecho de que continúe el relevo periódico de ministros, hasta el punto de que no se establece ni siquiera un promedio de un año en su permanencia en la cartera, es una de las amenazas y de los indicios más claros de la conciencia existente sobre la importancia del sistema educativo y la importancia de políticas definidas y verdaderas de desarrollo de la educación en Colombia.

Es necesario fortalecer la capacidad administrativa y planificadora del Ministerio en donde se aprecian progresos en materia de investigación en materia de exploración de nuevas alternativas curriculares, de nuevas modalidades, pero donde no se cuenta con herramientas adecuadas desde el punto de vista de la administración y la planificación.

Es necesario así mismo que la educación colombiana inicie un proceso más decidido de descentralización, un tema delicado porque están de por medio las definiciones sobre el futuro financiamiento de la educación, sobre todo la primaria y la secundaria. Pero no puede seguir la educación colombiana sometida a los conceptos y a los instrumentos centralistas que hoy no permiten ni una administración adecuada, ni una consulta real de los factores culturales, sociales, económicos y políticos que se dan en las regiones y que la educación no puede ignorar.

En los próximos meses se requiere de un debate que debe incluir entre otros temas la modernización administrativa, la definición sobre responsabilidades fiscales y garantía de financiamiento de la educación colombiana. Este es uno de los problemas más graves que tiene hoy el Estado colombiano, fruto de la improvisación en la legislación, del desorden en la administración, que como bien se sabe determinó el misterio que existe hoy sobre el valor real de las prestaciones pendientes y sobre el sistema de seguridad social en el caso del sector educativo.

Se puede decir a grandes rasgos que, en un escenario como éste, en un escenario de educadores o de estudiantes que se preparan para ser educadores, no es mucho lo que puede decirse sobre temas fundamentales en la modernización educativa, sino que lo importante es que estos temas salgan a los más diversos espacios y sectores y escenarios para que haya un despertar de la conciencia nacional, sobre lo que está determinando en los problemas del país, en sus valores, en sus dificultades, en sus contradicciones.

La totalidad de los sistemas educativos del mundo en países desarrollados, en países en desarrollo, en países sometidos a cualquier modelo económico-social se encuentran en crisis. No hay sistema educativo en el mundo que no esté en crisis y eso es lógico porque la gran cantidad de cambios sociales y la aceleración del desarrollo de los conocimientos ha cuestionado a todos los sistemas y ha demostrado sus limitaciones y su precariedad para interpretar los requerimientos que tiene la sociedad.

Mil gracias.