D038 P024 | Elección de Alcaldes, Fundamento para la Paz

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D038 P024 | Elección de Alcaldes, Fundamento para la Paz

EL NUEVO LIBERALISMO Y LA ELECCION DE ALCALDES EN 1988

Nos reunimos hoy 6 de agosto para rendir homenaje a Bogotá cuando comienza el año 450 desde su fundación. El homenaje del Nuevo Liberalismo a la ciudad comenzó hace cerca de ocho meses en un acto especial en el Salón Eliptico. Ahora continúa con un gigantesco programa de 700 conferencias que serán dictadas en todos los rincones de la ciudad durante los dos próximos meses para analizar diez grandes temas de la vida de la capital y promover el más auténtico diálogo democrático que le dará fundamento al programa del futuro alcalde de Bogotá.

Estamos a punto de completar ocho años de intensa y profunda acción política en la ciudad cumplida a través de tres instrumentos fundamentales: educación política, organización de la comunidad y acción en las corporaciones públicas y en la administración distrital.

Nuestro homenaje a Bogotá coincide con un período político muy importante cuando la capital de la República, como todos los municipios del país, se prepara para elegir por primera vez los alcaldes y para iniciar la aplicación de importantes reformas constitucionales, legales, políticas y fiscales en nuestro régimen municipal. Pienso que esta es una buena ocasión para definir con más detalle la política del Nuevo Liberalismo a partir de los criterios señalados en varios documentos del presente año, incluido el discurso de 14 de julio.

 

QUE BUSCAMOS EN 1988

Deseo señalar los objetivos que buscará el Nuevo Liberalismo en los comicios de 1988:

Primero. La elección de los mejores alcaldes en todos los municipios de Colombia. Para tal fin apoyaremos la escogencia de líderes de la comunidad que tengan autoridad cívica, honesta trayectoria de servicio público y capacidad de convocatoria de la ciudadanía más allá de las discriminaciones partidistas.

Durante la discusión del acto legislativo que introdujo la elección de alcaldes el Nuevo Liberalismo sostuvo que debería establecerse el requisito de la mayoría absoluta o doble vuelta. Si bien todavía no ha sido aceptado este punto de vista, nuestro criterio sigue siendo el de buscar amplios consensos con el fm de prevenir el riesgo de alcaldes escogidos con el respaldo de votaciones que pueden ser inferiores a la cuarta parte de los electores de un municipio.

Segundo. Consolidar la elección de alcaldes como una nueva institución de nuestra democracia. La participación electoral debe igualar o superar la última elección presidencial de modo que el total de votos en 1988 se aproxime o supere los ocho millones. Con tal fin debe lograrse no sólo la movilización de los partidos y los grupos políticos sino la de todas las fuerzas sociales y en especial los sectores abstencionistas y las nuevas generaciones que deben asumir sus responsabilidades políticas.

Tercera. Defender la libertad política frente a riesgos y abusos como la compra de votos, la extorsión y la intimidación de grupos armados así como las presiones de tipo burocrático.

Cuarta. Promover candidatos del Nuevo Liberalismo en aquellos municipios donde hemos logrado la mayoría relativa o donde miembros de nuestra organización política puedan merecer el apoyo de otros sectores por su capacidad de servicio a la comunidad. La base de los programas económicos y sociales que presente el Nuevo Liberalismo para sus propios candidatos o para respaldar postulaciones provenientes de otras fuerzas políticas en los municipios de menos de 100.000 habitantes debe ser la aplicación de los recursos transferidos a los municipios por la Ley 12 de 1986 dentro de la filosofía que inspira tal legislación descentralista.

Quinto. Apoyar la organización de los campesinos. El instrumento para ello deben ser los derechos asegurados por el artículo octavo de la Ley 12 de 1986 el cual dispone que en los municipios donde la mayoría de la población está localizada fuera de la cabecera municipal será obligatorio invertir al menos el 50% de la participación del impuesto a las ventas en sus zonas rurales y corregimientos. Estos recursos deben ser aplicados a la modernización del sector mal y al apoyo de los programas de transformación en la estructura de la propiedad de la tierra.

Sexto. Respetár las realidades de la democracia local, las decisiones y acuerdos políticos deben ser fundamentalmente la responsabilidad de los miembros del Nuevo Liberalismo en cada municipio.

Séptimo. Vincular la elección de los alcaldes a la mejor conformación de los Concejos, los cabildos deben integrarse por mayorías políticas capaces de garantizar la realización de los programas ofrecidos por los alcaldes.

Octavo. Promover la educación política para que todos los sectores sociales asimilen la legislación descentralista y se formen los dirigentes locales a cuyo cargo estará la modernización de la vida municipal.

Noveno. Impulsar la legislación que establezca la carrera administrativa en los municipios para dar garantías de eficiencia y estabilidad a los empleados públicos en estos niveles territoriales.

Décimo. Apoyar de manera especial la participación de los jóvenes menores de 30 años en los concejos y en las alcaldías que pueden recibir el fecundo entusiasmo y la preparación de las nuevas generaciones.

 

LAS ELECCIONES Y EL GOBIERNO

Estos objetivos se deben alcanzar teniendo en cuenta la realidad política del país. Si bien estas elecciones son fundamentalmente locales, sus resultados tendrán profundo significado político para el Gobierno Nacional que llegará en el año próximo a la mitad de su período. El Nuevo Liberalismo se guiará por los criterios expresados en julio de 1986. Dentro de nuestra independencia política obramos y obraremos con espíritu constructivo frente al gobierno.

No consideramos conveniente para el país que se debilite la base política del gobierno que tácitamente será sometido a una especie de refrendación. Por esa razón en todos los municipios, pero especialmente en los primeros cien centros urbanos del país donde el Nuevo Liberalismo ha merecido el apoyo de sectores de opinión independientes y modernos, estamos dispuestos a respaldar opciones políticas que contribuyan a la realización de los programas económicos y sociales del gobierno. También prestaremos especial atención a los 140 municipios incorporados al Plan Nacional de Rehabilitación para construir o reconstruir en ellos una vida política democrática en donde tengan plena vigencia los derechos humanos y no sólo se piense en la infraestructura física y social sino en los elementos políticos de convivencia y fortalecimiento de la comunidad. Encontramos positivo el hecho que por razones históricas el partido conservador logrará la mayoría en 400 municipios casi todos pequeños y pertenecientes a las zonas típicamente rurales. Esto corresponde a la realidad politica del país y expresa el pluralismo democrático. Asimismo respetamos la posibilidad de la UP de lograr la elección de algunos de sus candidatos a alcaldes en condiciones seguras para la vida de sus aspirantes y siempre que no haya violaciones de la libertad política de sus adversarios.

 

LAS RELACIONES ENTRE LIBERALES

No sabemos si las fuerzas que eligieron el actual gobierno se consideran autosuficientes en sus propias estrategias políticas. Las ostensibles divisiones del oficialismo liberal en algunas capitales de departamento como Medellín, Barranquilla y Cali, por ejemplo, pueden debilitar al gobierno y crear hechos políticos muy significativos si por tales conflictos en algunas ciudades llegaran a ganar los sectores de oposición. El Nuevo Liberalismo está dispuesto a dialogar dentro de un marco global de respeto a nuestros principios políticos y a la condición de mayoría relativa en Bogotá y en varios de los principales centros urbanos. Si bien encontramos respetables los compromisarios que el oficialismo liberal escogió para buscar acuerdos internos no sabemos si sus atribuciones se extienden a la posibilidad de ser interlocutores de nuestra organización liberal autónoma para buscar la aproximación de fuerzas progresistas y proponerle al pueblo alternativas de estirpe liberal pero no restringidas a las adhesiones exclusivamente partidistas.

Debemos estar conscientes que esta primera elección de alcaldes es una prueba para la madurez política y democrática de los colombianos. Será una nueva experiencia que debe tener positivos resultados. Hemos visto desde hace varios años que importantes personalidades nacionales han expresado sus reservas. Por nuestra parte le prestamos concurso decisivo al proyecto de Acto Legislativo en varios episodios cruciales en 1984 y 1985 porque pensamos que el avance de la democracia local justifica los riesgos de esta nueva etapa en el desarrollo de la democracia colombiana y aun cuando pueden presentarse algunas dificultades el balance será muy fecundo y muy positivo para la Nación.

 

LAS GRANDES CIUDADES

Ya me referí a nuestros criterios sobre la elección de alcaldes en los municipios que tienen menos de 100.000 habitantes. En los grandes centros urbanos como Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Manizales, Cúcuta, Pereira, Neiva y las demás capitales el Nuevo Liberalismo considera que sus magnitudes, su realidad demográfica, sus graves problemas sociales y económicos deben ser objeto de un intenso debate en cada ciudad para que el programa del futuro alcalde asegure el desarrollo político y urbano de estos centros vitales del país con perspectivas serias, soluciones a sus actuales y complejos problemas y previsiones concretas sobre su desarrollo en el próximo decenio.

 

BOGOTA

En el caso concreto de Bogotá el Nuevo Liberalismo tiene responsabilidades y derechos especiales, desde 1982, durante tres elecciones sucesivas, la ciudad ha depositado en el Nuevo Liberalismo sus preferencias al reconocer nuestra lista de Concejo como la mayoritaria. Como consecuencia del antiguo sistema político dependiente del régimen presidencial, ningún miembro del Nuevo Liberalismo ha gobernado todavía la ciudad, sin embargo, nuestra fuerza política se ha orientado siempre con espíritu constructivo para defender los intereses de toda la ciudadanía especialmente de los sectores populares. Varios miembros del Nuevo Liberalismo, en el Concejo y fuera de él, han prestado grandes servicios a la ciudad y al país y sus nombres pueden representar no sólo a nuestra fuerza política sino a un conjunto de fuerzas capaces de constituir una mayoría organizada y seria que supere los grupúsculos y más allá de corrientes personalistas exprese la madurez y la energía políticas de la primera ciudad de Colombia. El liderazgo que nos ha otorgado la ciudad nos permite esperar que uno de ellos merezca su elección como alcalde de Bogotá. Estamos conscientes de nuestros deberes en Bogotá y los cumpliremos.

OBJETIVOS Y PROGRAMAS

Es necesario defmir objetivos y programas para que la ciudad conozca una propuesta política no limitada a una coyuntura electoral sino a uno de los períodos más importantes de su desarrollo urbano y de su modernización económica y social. El Nuevo Liberalismo ha cumplido un papel fundamental en temas vitales para Bogotá que deben orientar el gran programa del próximo alcalde. Entre esos temas es necesario señalar la descentralización para desarrollar las zonas y crear instrumentos eficaces y perdurables de participación ciudadana; las reformas administrativas y el establecimiento de una carrera administrativa que asegure un servicio civil ajeno a intrigas electorales y feudos burocráticos; las políticas sobre la vivienda popular y la tierra urbana para controlar la especulación con la propiedad raíz e impedir el crecimiento desordenado e ilegal de los núcleos urbanos; la densificación para proteger la Sabana de Bogotá y la calidad del medio ambiente; las soluciones al problema de transporte masivo; la reorganización de los servicios sociales de educación y salud; la realización completa y puntual del plan Bogotá IV para asegurarle agua potable a la totalidad de los habitantes de la capital y a los municipios vecinos dentro de una política severa de control de los perímetros urbanos; la modernización de los servicios de seguridad; el manejo austero y cuidadoso de las políticas fiscales y financieras para solucionar el problema de la deuda externa; la identificación de los valores culturales que deben integrar a los bogotanos para darle unidad básica a este centro cosmopolita que multiplicó por diez su población en los últimos treinta años y que se acercará a los 7 millones de habitantes dentro de doce años, al terminar el siglo.

En el curso de los próximos tres mees se producirán en Bogotá grandes definiciones políticas que para el Nuevo Liberalismo no están vinculadas tan sólo a un importante episodio electoral sino a los caminos que debe seguir la capital de la República para superar sus contrastes, sus injusticias, sus limitaciones y sus desajustes. Ninguna ocasión más propicia para integrarse a la realidad física y espiritual de Bogotá que los 450 años de la fundación de Santa Fe, desde diciembre último empezamos a vivir ese aniversario y a convocar a todos los sectores de la ciudad. La respuesta de la Administración ha sido diligente, emprendedora y eficaz. Los miembros del Nuevo Liberalismo y la ciudadanía que nos acompañe vamos a vivir una intensa experiencia con los diálogos que cumpliremos durante los próximos dos meses en todos los rincones de la ciudad. Y luego, en el ejercicio de las tareas propias de nuestra responsabilidad como primera fuerza política de Bogotá desde hace cinco años, buscaremos una nueva victoria para nuestros ideales. La mayoría lograda la conquistamos entre todos. Ahora nos corresponde consolidarla y engrandecerla si obramos solidarios, inspirados en una resuelta y sincera voluntad de servicio a Bogotá y a través de ella, a Colombia entera.