D038 P119 | Ultima Carta de Galán: Propuestas para el Congreso Ideológico Liberal

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D038 P119 | Ultima Carta de Galán: Propuestas para el Congreso Ideológico Liberal

AL DR. JULIO CESAR TURBAY DIRECTOR DEL PARTIDO LIBERAL

 

Bogotá, agosto 15 de 1989

Señor Doctor
Julio César Turbay Ayala
Director Nacional del Partido Liberal
Ciudad

Apreciado señor Director:

En cumplimiento de las normas establecidas para la elaboración del programa que el Partido Liberal presentará a la consideración de los colombianos en las elecciones de 1990, como aspirante a la Candidatura Presidencial del Liberalismo me permito hacerle llegar los criterios que en mi opinión deben ser tenidos en cuenta en esa importante tarea, la cual permitirá establecer las bases ideológicas que compartimos todos los liberales y a la vez fijar la identidad de las alternativas que representa cada precandidato del Partido.

La iniciación de una nueva política que desde 1986 busca superar al Frente Nacional, le ha impuesto al Liberalismo la responsabilidad de hacer un balance objetivo de sus realizaciones frente a los ideales y programas que lo han inspirado a lo largo de su historia. Al propio tiempo, los grandes cambios que han tenido lugar en las relaciones de poder en el mundo le demandan al Partido,
como primera fuerza política del país, la obligación de trazar los nuevos caminos de evolución nacional y proponer los objetivos y estrategias que nos permitan recortar la inmensa ventaja que nos llevan los pueblos más adelantados.

 

UNA POLITICA INTEGRAL DE PAZ

La Nación debe ser claramente advertida sobre los problemas que afrontamos y los que nos esperan en los próximos cuatro años. La violencia y la inseguridad no desaparecerán por el simple influjo de medidas represivas o acuerdos con los grupos alzados en armas, como se piensa con la ingenua esperanza de que cada iniciativa o acción aislada nos produzca milagrosamente la paz. Para que sea integral, la política de paz debe concertar acciones políticas, económicas, sociales y militares que permitan al Estado dominar el territorio ejerciendo en la totalidad del mismo autoridad administrativa, judicial y policial. Se necesita una política integral de paz que armonice varias estrategias complementarias y responda a los múltiples factores de violencia y criminalidad que se han acumulado o han surgido en la vida nacional hasta debilitar tan profundamente el Estado colombiano, en especial la Administración de Justicia.

La política integral de paz la debe proponer el liberalismo porque la violencia no va a desaparecer súbitamente. Los colombianos debemos entender que el proceso de pacificación puede tener una duración imprevisible y que los liberales no debemos limitarnos a prometer la paz a partir del 7 de agosto de 1990 sino que, desde ahora, en todas nuestras acciones estamos obligados a facilitar las iniciativas en curso, a motivar al pueblo para que no sea un simple espectador de la lucha de las autoridades contra la violencia y a prevenir la polarización de los extremistas en la derecha y la izquierda.

 

RESPONSABILIDAD EN LAS OFERTAS

Otro problema fundamental en el inmediato futuro es la contradictoria situación que aparece en los principales indicadores de la economía colombiana, los cuales imponen ya y demandarán en los próximos años políticas de austeridad y eficacia para contrarrestar los serios problemas del servicio de la deuda externa, la mala situación financiera de las empresas de servicios públicos, la caída de los precios del café, las serias incertidumbres del panorama fiscal, las debilidades del sistema de seguridad social, así como los efectos en la inflación y el desempleo que producen los reajustes económicos de Venezuela y Ecuador. Este panorama exige del Partido Liberal responsabilidad en las ofertas políticas, disciplina en el manejo de los recursos públicos y medidas que busquen repartir los esfuerzos entre todos los sectores sociales en proporción a su capacidad, para lo cual se requiere una sólida voluntad política construida por las diversas tendencias del Liberalismo.

 

DEL SIGLO XIX AL SIGLO XXI

La tarea prometida por el Liberalismo a las últimas cinco generaciones para la construcción de la democracia está incompleta y los desafíos que se avecinan para la próxima generación son inconmensurables. Nuestra democracia política requiere avances concretos en el sistema electoral para que sea libre y secreto; en las garantías políticas para que la oposición pueda fiscalizar al Gobierno y construir alternativas dentro del marco constitucional; en el funcionamiento de las corporaciones públicas para que sean plenamente representativas y en la modernización de los partidos para que las instituciones puedan ser respetadas por todos. La democracia social y económica no existirá entre nosotros mientras seis millones de colombianos se encuentren en la miseria extrema, las poblaciones indígenas y negras sufran diversas formas de discriminación y se prolongue el marginamiento de numerosos sectores campesinos.

Estos problemas estructurales de la sociedad colombiana los debemos resolver no sólo por la importancia intrínseca que tienen para una Nación que todavía oscila entre el siglo XIX y cuyas instituciones no logran superar el estado de sitio, sino por los hechos que nos impone la inminencia del siglo XXI. En el mundo entero caen las fronteras económicas y sociales y evolucionan las políticas. La influencia de los factores internacionales crece en nuestra vida cotidiana sin que tengamos una estrategia completa para insertarnos en la evolución mundial como si estuviésemos condenados a ser un pueblo subalterno. Los bajos precios del café ya mencionados, los del petróleo y el carbón, los problemas planteados por el narcotráfico y la delincuencia organizada, la modestia de nuestros mercados y las limitáciones de nuestra capacidad competitiva nos demuestran constantemente cuántas realidades internacionales pueden decidir nuestro destino.

 

EL PODER DEL CONOCIMIENTO

El Liberalismo tiene que aportarle a la Nación una nueva visión del poder. Para los individuos y para los pueblos el poder depende cada día más del conocimiento y del acceso a los más altos niveles de la ciencia y la tecnología. Por lo tanto, se necesita un cambio profundo en el nivel de escolaridad de los colombianos, especialmente de los nueve millones de campesinos, y en la calidad de la enseñanza y la investigación si queremos que el pueblo llegue al poder en Colombia y que nuestro país se integre a los poderes mundiales.

 

LA MAS NUMEROSA JUVENTUD

La más numerosa población joven que haya existido en la historia de Colombia espera del Liberalismo una respuesta clara a sus problemas de frustración e inseguridad económica, social y política. Esta respuesta no puede ser otra que convocar la nueva generación para construir en este decenio las bases de la Colombia del siglo XXI mediante programas de corto, mediano y largo plazo que articulen los esfuerzos sucesivos y complementarios de varias administraciones liberales y justifiquen la existencia misma de nuestro Estado Nacional.

 

TRES PROCESOS DE INTEGRACION

El Liberalismo debe promover simultáneamente el papel de Colombia en tres procesos de integración: el nacional, el latinoamericano y el mundial. La integración física, económica y social de la Nación está en curso. Ha sido impulsada por varios gobiernos, pero todavía falta mucho para que los colombianos que viven en las dos costas, en las zonas de reciente colonización y en los territorios fronterizos sientan que pertenecen verdaderamente a la misma Patria y cuenten con oportunidades de desarrollo en la vida comparables a los de las otras regiones del país. Un elemento decisivo para establecer relaciones justas entre los individuos es construir relaciones justas entre las regiones. La descentralización no puede detenerse en lo político, lo administrativo y lo fiscal. Es preciso completarla con inversiones que demuestren la solidaridad nacional y el equilibrio entre las diversas entidades territoriales. La integración latinoamericana es nuestro destino y si bien no fue posible en el siglo XIX cuando la propuso el Libertador y tampoco en el siglo XX cuando hemos avanzado lentamente por entre los aranceles comerciales y mentales, a ella tenemos que llegar en el siglo XXI no tanto por un prodigioso salto en nuestra conciencia política como por las presiones de los países acreedores que someten a sus intereses nuestras dispersas economías latinoamericanas y al propio tiempo organizan poderosos bloques para fortalecer sus predominios planetarios. La integración mundial no es una opción sino una realidad inexorable que ni siquiera pudieron evadir los países socialistas con su omnipotente sistema y menos lo liaremos los latinoamericanos con nuestro atraso y nuestras múltiples limitaciones. Lo importante es llegar a ella como protagonistas dignos y serios de la economía mundial capaces de defender derechos e intereses claros con instrumentos adecuados.

 

SOLIDARIDAD SIN CONTINUISMO

El próximo Presidente Liberal sucederá a un gobernante liberal. Sin caer en el continuismo, tampoco se puede obrar en forma insolidaria, de lo contrario el pueblo no reconocerá en el Partido Liberal una organización política con objetivos serios que lo representa en forma responsable y es capaz de consolidar lo que le conviene a Colombia en su obra de Gobierno y de revisar serenamente sus actos para emprender planes y programas nuevos como corresponde a las circunstancias del próximo decenio. Entre los programas que merecen perseverancia cabe destacar el desarrollo legal de las reformas constitucionales que deben ser aprobadas en 1989, el fortalecimiento de las relaciones con los países latinoamericanos en especial Venezuela y Ecuador, los planes para asegurar la nutrición de toda la población infantil y el agua potable en todos los municipios, las reformas agraria y urbana, la política de modernización agropecuaria, la reforma de la Administración pública y la transformación del sistema educativo.

 

HACIA EL CONGRESO IDEOLOGICO

Desde hace muchos años he creído que la evolución ideológica del Partido Liberal es una de las condiciones fundamentales para rescatar a Colombia de la crisis en que se halla. Por tal evolución luché al proponerle al país el Nuevo Liberalismo y por eso, al suscribir con usted, señor Director, los acuerdos de unión liberal, consideré que la mejor garantía de la profundidad y la perdurabilidad de la unión es este proceso de elaboración del programa del Partido que debe conducirnos a un acuerdo de voluntades adecuado para las actuales y futuras responsabilidades del Liberalismo.

Desde el año pasado y a partir de la unión liberal he dialogado con todos los sectores del Partido, a veces para divulgar los 35 documentos en los cuales se han recogido nuestros esfuerzos de la última década por interpretar a Colombia desde el primer planteamiento nacional formulado en el Documento No. 1 en junio de 1981, otras veces para realizar seminarios de estudio acerca de las perspectivas de Colombia en el decenio de los 90, las telecomunicaciones, los nuevos horizontes de la educación y la situación de las fronteras territoriales y marítimas de nuestro país. Ahora, al empezar la campaña presidencial, el diálogo se ha enriquecido por el apoyo de parlamentarios, exministros, dirigentes y ciudadanos que han militado en todos los sectores del Liberalismo en los últimos treinta años y por eso, dentro del marco ideológico que he sintetizado en este documento, he conformado 29 comités de estudio que analizarán en detalle los temas que consideramos fundamentales para el programa del partido. Tales comités, cuyas características se describen en los documentos que adjunto, harán llegar sus opiniones semanalmente al Consejo Ideológico que conformó la Dirección Nacional Liberal durante las sesiones de agosto, septiembre y octubre. Pienso que en la lista de los comités y en la agenda que desarrollarán se establece una pauta sobre la naturaleza del programa de gobierno que a nombre del Partido aspiro proponerle a la Nación.

Reciba, Señor Director, mi más atento saludo,

LUIS CARLOS GALAN S.

COMITES DE ESTUDIOS PARA EL PROGRAMA DEL PARTIDO LIBERAL

Comité No. 1 Paz, Orden Público y Derechos Humanos.

Comité No. 2 La Administración de Justicia.

Comité No. 3 Modernización Institucional.

Comité No. 4 Relaciones Internacionales.

Comité No. 5 Integración Nacional.

Comité No. 6 Economía

Comité No. 7 Educación.

Comité No. 8 Salud.

Comité No. 9 Sector Agropecuario.

Comité No. 10 Sector Industrial.

Comité No. 11 El Comercio.

Comité No. 12 Sector Financiero.

Comité No. 13 Minas y Energía

Comité No. 14 Vivienda y Desarrollo Urbano.

Comité No. 15 Obras Públicas y Transporte.

Comité No. 16 Política Social.

Comité No. 17 Carbón y Petróleo.

Comité No. 18 Deporte y Política

Comité No. 19 Cultura.

Comité No. 20 Moralización de la Administración Pública.

Comité No. 21 Prensa, Televisión, Radio y Cine.

Comité No. 22 Política de la Mujer.

Comité No. 23 Ciencia y Tecnología.

Comité No. 24 Ecología y Defensa de los Recursos Naturales.

Comité No. 25 Reformas a la Administración Pública.

Comité No. 26 Telecomunicaciones, Electrónica e Informática.

Comité No. 27 Cooperativismo.

Comité No. 28 Turismo.

Comité No. 29 Comercio Exterior e Integración.