D038 P125 | El Futuro de Colombia es Promisorio

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D038 P125 | El Futuro de Colombia es Promisorio

ULTIMO DISCURSO DE PLAZAS PUBLICAS

DISCURSO DR. GALAN PUERTO TEJADA -CAUCA-

Señor Senador Doctor Humberto Peláez; Señora de Pelaéz; Señor Doctor César Gaviria Trujillo, Director Nacional de la Campaña Presidencial; Doctor Miguel Gómez Carabalí; Señora Amanda de Gómez; Señor Doctor Luis Fernando Londoño Caparro; Señores Representantes a la Cámara Doctores: Mauricio Guzmán y Martiniano Valencia; Señores Senadores Pedro José Barreto y Juan Ramón Barberana; Señor Doctor Néstor Raúl Charrupi; Señor Doctor Edgar Buasa; Amigos dirigentes del Liberalismo Caucano; Señor Doctor César Vergara; Amigos liberales del Norte del Cauca; Liberales de Puerto Tejada.

Lo primero que quiero expresar a todos ustedes, es mi reconocimiento por su amabilidad al venir a esta plaza de Puerto Tejada, de modo especial a quienes lo han hecho desde municipios vecinos, a quienes han venido desde Miranda, desde Corinto, desde Santander de Quilichao, desde Caloto, Buenos Aires, amigas de la Asociación de Madres Solteras de Popayán.

 

LA UNION DEL PARTIDO

Liberales, nos reunirnos para comentar los principales temas de la política nacional, las decisiones que el pueblo tomará, en la primera parte del año próximo, la implicación de esas decisiones en la política liberal y en la respuesta que debemos dar a los diversos problemas que vive Colombia, durante los últimos años se han dado ciertos hechos de especial trascendencia en la política nacional, uno de ellos ha sido la unión del Liberalismo después de varios años de confrontación interna, nos unirnos los liberales porque la misma gravedad de los problemas de Colombia nos señala a todos responsabilidades, para saber coordinar nuestros puntos de vista y para saber darle al liberalismo el espíritu y el contenido que requiere como primera fuerza popular de Colombia a cuyo cargo está orientar a la Nación y darle respuesta a los interrogantes que hoy condicionan su porvenir, y nos unimos en torno de programas, de procedimientos, como se deben unir las fuerzas políticas, compartiendo objetivos, pero también compartiendo procedimientos que tienen que ver con la búsqueda de la paz, la paz que anhela nuestro pueblo para superar este baño de sangre que durante tantos años ha sacrificado la vida de tantos compatriotas, y ha implicado el gasto de innumerables recursos, que bien hubiéramos podido aplicar los colombianos a los problemas sociales y económicos que han tenido que ser empleados en la preservación del orden público.

 

LA PAZ

Nos hemos unido los liberales para buscar fórmulas políticas que permitan a los grupos alzados en armas, reintegrarse a la vida civil y luchar, claro que sí, luchar, por una sociedad más justa, pero hacerlo no utilizando las armas contra otros colombianos, no acudiendo a la violencia sino apelando a la razón, a la lucha en los escenarios democráticos, por merecer el apoyo libre y consciente del pueblo.

En ese proceso avanzan las cosas, no tanto como todos quisiéramos, pero avanzan, y un grupo, concretamente el M-19 cuyo centro de operaciones ha estado relativamente cerca de donde nos hallamos, se encuentra en un proceso de reintegro a la vida civil, estamos cooperando todos los liberales para que ello sea posible, y para que ese reintegro tenga lugar en forma sincera y eficaz de modo que se demuestre como en Colombia, como en el resto del mundo, se va comprendiendo que no es la violencia el camino del cambio social, que hay otros caminos más eficaces, más profundos que tienen que ver con las posibilidades de nuestra época y que las fuerzas políticas verdaderamente progresistas, las que de manera sincera y seria queramos transformar las condiciones de vida de sectores que tienen desventajas en la sociedad colombiana, lo podemos hacer librando nuestra lucha en los escenarios de la Constitución, del orden jurídico, del sistema de instituciones, trabajando porque esas instituciones funcionen, porque a través de ellas definamos nuestras controversias, no hay sociedad viva que no tenga controversias, es imposible que una sociedad progrese si no hay dentro de ella contradicciones, pero lo civilizado es definir esas contradicciones por medio de la razón, por el diálogo, por el acuerdo y el entendimiento entre las fuerzas que tienen distintos puntos de vista, y no por la violencia, el dogmatismo, la intolerancia, la idea de quienes creen que tienen la verdad y que ello les legitima el derecho a aplastar a los demás, se impone el mensaje liberal de siempre, el mensaje que durante tantas generaciones se ha proclamado en nuestra patria, que es primero que todo un mensaje de libre examen, de libertad intelectual, de libertad de pensamiento, de libertad al respecto de las ideas de los demás; cuando una sociedad logra construir ese clima civilizado, no pierde la energía que la transforma, por el contrario, la canaliza de modo más justo y constructivo y así debe ser en Colombia, porque los problemas y contradicciones más importantes ya no son los que se planteen entre los propios colombianos aun cuando tenemos una lista de materias para transformar en este país ahora en el mundo de nuestro tiempo, en las realidades del planeta de hoy, cada vez más las contradicciones serán entre los pueblos ricos de la tierra y los pueblos subdesarrollados y pobres y los que estamos viviendo los problemas del subdesarrollo tenemos que ser capaces de organizar la solidaridad de las fuerzas existentes dentro de nuestra sociedad para podernos desempeñar en las realidades internacionales de nuestro tiempo, el mundo se está transformando, el mundo está cambiando y a la presente y a la próxima generación les será cada vez más imperativo aprender a desempeñarse en las realidades internacionales y que afectan constantemente nuestras vidas.

Los liberales nos hemos unido para eso, para mirar hacia el porvenir, construírselo a nuestra patria, defendérselo, no por que pensemos que somos los dueños de la verdad, respetamos y debemos respetar a los conservadores, a los comunistas, a los demócratas cristianos, pero comprendemos que desde hace más de sesenta años el pueblo colombiano le da su preferencia al partido liberal y lo considera su intérprete más auténtico, le ha dado la mayoría y esa mayoría debe traducirse en cambios políticos, en cambios sociales, en cambios económicos y no basta tener esa mayoría en las elecciones como muchas veces lo ha logrado el partido liberal y lo que se hace necesario que esa mayoría se traduzca en la orientación de los actos del gobierno, en el alcance de la legislación, en el uso de los recursos públicos, en el impulso de los cambios sociales, que busquen asegurarle a todos los colombianos igualdad de derechos y de oportunidades.

 

TRANSFORMAR LA ORGANIZACION SOCIAL

El viernes y el sábado, con Humberto Peláez, con César Gaviria, con Guillermo Alberto González, con Martiniano Valencia, con Temístocles Ortega, estuvimos recorriendo rincones diversos del departamento del Cauca y varias veces hice una afirmación que hoy repito aquí en la Plaza de Puerto Tejada, una afirmación que con frecuencia se olvida, pero que es el punto de partida de una acción política progresista y moderna, los hombres todos somos iguales, que es lo que nos hace diferentes, lo que nos ha hecho diferentes son las condiciones de la organización social, luego tenemos que transformar las condiciones de la organización social, para que cada hombre pueda realizar a plenitud lo que él tiene en su potencial espiritual y material.

¿Cuántas son las condiciones que discriminan en Colombia? ¿Que crean ventajas para unos y desventajas para otros? ¿Y cómo podemos cambiar esa situación?, hay desequilibrios regionales y hay desequilibrios entre los individuos. ¿Qué pasa en las regiones de Colombia? Tenemos ciertos sectores del territorio nacional que necesitan una acción del Estado profunda y auténtica para recuperar la desventaja acumulada por diversas razones en la últimas décadas, tenemos en nuestras dos costas, en la Atlántica y la Pacífica, las mayores aglomeraciones de colombianos que no tienen resueltos sus problemas fundamentales de empleo, de vivienda, de educación, de salud, quien coja el mapa de Colombia y mire la geografía de la pobreza, encontrará que le coinciden en primer lugar con las dos costas, con la Atlántica y la Pacífica, con departamentos como Chocó, Nariño en su costa, el Cauca, el propio Valle, Córdoba, Sucre, Magdalena, el Sur de Bolívar, también hay zonas de pobreza que están enclavadas en las montañas y en el aislamiento, como le ocurre aquí en el Cauca, con su población indígena, como le sucede a Nariño, como le sucede a ciertas zonas de Boyacá e inclusive de Santander y hay pobreza en algunos pedazos de Antioquia, pero hay una realidad que nos impone a los liberales especiales responsabilidades y es que la mayor parte de las zonas que tienen los problemas de mayor pobreza, son precisamente zonas que confían que el liberalismo les va a representar, a interpretar, luego ese poder mayoritario del liberalismo tiene que traducirse en cambios concretos de las condiciones de vida de los colombianos que se encuentran en las mayores dificultades y en la mayor pobreza.

 

EL PACIFICO

El Cauca ciertamente se encuentra en dificultades muy grandes, y a ellas nos hemos referido en estos días, hay problemas para la población indígena, para la población negra, para la población campesina, problemas determinados por la misma topografía del departamento, problemas originados en fallas estructurales, en la tenencia de la tierra, problemas vinculados a injusticias en las oportunidades educativas, y en la orientación de los gastos del Estado, y Colombia debe transferir recursos al Cauca para redimirlo, para transformarlo, no con criterio paternalista sino para darle a los caucanos herramientas para que ellos mismos organicen su progreso, su transformación, pero puedan contar con un nuevo punto de partida en ese empeño, que se integre el Cauca, física, étnicamente como bien recordaban aquí los compañeros, para que el departamento supere sus dificultades, su pobreza, su violencia, pero además se necesita en la Costa Pacífica un gran esfuerzo.

He recorrido varias veces algunos sectores de la Costa Pacífica y en este primer semestre varias circunstancias me permitieron volver a entrar en contacto con colombianos de la Costa Pacífica, estuve en Buenaventura, en Bahía Solano, en Quibdó, he escuchado el punto de vista de los amigos de Tumaco, de Guapi y qué ocurre en la Costa Pacífica, que hay alrededor de ochocientos mil colombianos que viven entre el extremo de la frontera con Ecuador y el extremo de la frontera con el Chocó, cerca a Panamá y que hay allí los mayores niveles de analfabetismo del país, las más altas tasas de mortalidad, los más serios problemas de desempleo, los peores indicadores sociales, que indican cómo los compatriotas que allí viven necesitan de un esfuerzo sistemático del Estado porque ellos además han sido víctimas de una discriminación racial hipócrita que existe en nuestra sociedad y que no ha permitido construir la unidad que requiere nuestro pueblo con todas sus vertientes étnicas, se necesita que cuando Colombia diga, como ha dicho en los últimos años, vamos a iniciar una nueva era en el Pacífico, ello no consista en que el comercio general o en distintas zonas del territorio atraviese pedazos del Pacífico, utilice los Puertos del Pacífico y se vaya hacia las otras regiones del mundo, no, la primera vinculación de Colombia con el Pacífico es la integración de nuestro propio Pacífico al resto de la Nación con la terminación de la carretera Pasto-Tumaco, la carretera que comunica el centro del Cauca con Guapi y López de Micay, la carretera que comunique a Medellín con Quibdó en condiciones satisfactorias, la carretera que comunique a Risaralda con Bahía Solano, completando la carretera panamericana para que físicamente comience la integración y a ello se agreguen las demás inversiones en beneficio de esta población ubicada en la Costa Pacífica y que ello incluya el impulso a la pesca, da tristeza pensar que Bolivia, que carece de mar, está a punto de igualarnos en su desarrollo pesquero a los colombianos que tenemos dos océanos y que no hemos entendido la importancia de ese patrimonio, la necesidad de una infraestructura adecuada en puertos pesqueros, en red de frío, y en los demás recursos para poder desarrollar la riqueza que allí existe.

 

LOS CAMPESINOS

Hay que darles empleo a centenares de miles de colombianos que pueden tener ahí el derecho a una vida digna, el derecho a una transformación de sus ingresos, pero además de los problemas regionales, no basta hablar de los campesinos, porque dentro de ellos, quien más sufre, quienes están más atrasados y con riesgos más grandes, para la dignidad de su existencia son las mujeres campesinas y los viejos campesinos, las mujeres campesinas deben tener derecho a programas especiales dirigidos a protegerlas, a integrarlas a la vida colectiva, a facilitarles todas las condiciones difíciles de su existencia modesta y humilde y los viejos en toda Colombia, pero sobre todo en el medio campesino están aumentando, nuestro país está comenzando una etapa demográfica muy delicada en la cual va a crecer la población mayor de sesenta años, y no está diseñado hoy el sistema de seguridad social adecuado para proteger a los colombianos mayores de sesenta años, que en vez de un millón seiscientos mil como eran en el censo de 1985 van a ser más personas antes de que termine el siglo XX, esa población está pasando problemas, sufren hambre, muchas veces ni siquiera tiene la protección de la familia, porque aparece otro problema social que está en el fondo de las dificultades que vive nuestro país y es el debilitamiento que ha tenido la familia, la condición vulnerable en que se encuentran las madres solteras en diversos rincones del país, hay un dato que vale la pena señalar sobre ese tema: en un examen de setecientos mil hogares localizados en zonas urbanas, se encontró que más del 34% de esos hogares eran dirigidos por mujeres solas, ¿qué ocurre? Que las mujeres separadas o viudas o las que nunca se casaron o no quisieron casarse, tienen en nuestro país una carga injustamente gravosa para ellas que causa daño a la sociedad, que afecta los problemas de educación y solidaridad, porque golpean a la familia y si la familia en Colombia está quebrantada, de ahí en adelante es imposible organizar el conjunto de la sociedad y es fundamental que este tema se considere en toda su importancia buscando que la solidaridad humana comience en el propio núcleo familiar, se fortalezca, la respalde el Estado con la legislación, con los organismos de apoyo, porque lo que tenemos que hacer es una gigantesca, tarea como se desprende de los temas que estoy comentando.

Esta tarea no la puede cumplir un hombre solo, ni yo lo prometo como para hacerla de manera milagrosa. Lo que yo he ofrecido es trabajar porque nos coordinemos los colombianos en función de unos objetivos colectivos y porque el partido liberal asuma la responsabilidad de fuerza innovadora de la sociedad y a lo largo de varios gobiernos con programas definidos y perdurables que vayamos realizando por etapas y podamos decir que en verdad vamos a cambiar a Colombia y la vamos a llevar a otras condiciones de verdad, de justicia, de igualdad, de equilibrios, en las relaciones de todos sus integrantes, yo creo que hay problemas como los mencionados y muchos más, pero también hay unas fuerzas nuevas en la sociedad colombiana y unos factores que bien coordinados pueden permitirnos en los próximos años avanzar, como no se avanzó en otros períodos de la vida nacional.

 

ORGANIZAR AL PARTIDO

Yo creo que Colombia en los próximos diez años va a avanzar mucho más que en cualquier otra década del presente siglo, que la Nación va a mejorar sus ingresos, su nivel social, que en la medida en que coordinemos las fuerzas creativas que existen en nuestra sociedad, podremos progresar notablemente y yo hé dicho que para ello necesitamos organizar al partido liberal porque estoy convencido que si no se organiza el partido liberal es también imposible organizar a Colombia dado que el partido liberal es la fuerza mayoritaria y sino se organiza la mayoría, ¿quién va a poder organizar entonces al país? Pero, ¿cómo se organiza esa mayoría?, esa mayoría se organiza con un examen franco y claro de los problemas sociales, políticos, económicos, institucionales que tiene nuestro país; se necesita realizar un gran ejercicio intelectual de todos los liberales y además de escoger el candidato que lleve la bandera del partido el año próximo, necesitamos que todo este tiempo previo a las elecciones se dedique al escrutinio de los problemas, al aumento de la información de todo nuestro pueblo, sobre sus realidades y alternativas, para que la decisión no sea la de confiarle a un hombre una tarea milagrosa, de transformaciones inmediatas sino a la de un pueblo maduro que define la voluntad colectiva y lo que le encomienda a un hombre es interpretar esa voluntad colectiva y canalizar las energías existentes para darle respuesta a los problemas de la Nación.

El partido entre sus cambios importantes requiere el del nuevo sistema de escogencia del candidato presidencial, para que el partido se renueve, se democratice y unido, sí, unido porque tiene que llegar unido a la elección presidencial del año entrante, mantenga su derecho de gobernar a Colombia con cuadros que se desempeñen en forma solidaria en el Congreso, en las asambleas, en los concejos, en las alcaldías, llevando la vanguardia de la sociedad colombiana. Vamos a ir a esa consulta popular, que comenzará dentro de muy pocos días, el 6 de julio. Acompañado por los amigos aquí presentes voy a inscribir mi nombre para someterme al veredicto popular en la escogencia del candidato presidencial, en marzo de 1990. Y voy a organizar una campaña que corresponda al espíritu de lo que estoy diciendo, de cambio de la conciencia colectiva, de definiciones de los objetivos y tareas del liberalismo, de modernización de la política, y de convivencia, libertad de pensamiento y respeto de los liberales y por eso he dicho que no voy a participar en campeonatos de agravios con los demás aspirantes liberales a la candidatura, voy a presentar constantemente las tesis que a nosotros nos guían en la interpretación de los problemas del país, y tengo plena confianza que al apelar a la razón de los colombianos, al motivarlos en sus valores más nobles, no convocando su odio, su frustración, su resentimiento, sino su confianza en que Colombia puede transformarse y crecer para ser una sociedad verdaderamente justa y progresista, lograré crear esa fuerza que necesitamos no sólo para ganar en mayo sino sobre todo para darle un rumbo al Estado colombiano en los próximos años, en múltiples acciones, en múltiples medidas.

Yo confío, amigos, que aquí en el Cauca logremos la unidad de los liberales en turno de estos ideales. Con gran carácter y decisión Humberto Peláez hace más de dos años abrió caminos que fueron decisivos para la unión liberal y otros liberales a lo largo de este tiempo con entereza, honestidad, intelectual y pensando en los más altos intereses de la Nación y del partido se han venido sumando a esa lucha pero yo espero merecer la totalidad del respaldo de los liberales del Cauca y espero que los amigos del Doctor Aurelio Iragorri, encabezados por él y los amigos del Dr. Papamija y los demás dirigentes del Cauca vengan también a este escenario de lucha a compartir los mismos criterios, los mismos objetivos, para unificar nuestro partido en torno de nuestras posibilidades, porque necesitamos el concurso de todos, porque no estamos buscando el 51% del partido liberal, estamos buscando y necesitamos para la tremenda agenda de responsabilidades de transformación y conducción de la República, al 100% del partido liberal.

Este Norte del Cauca libre y progresista que en tantas ocasiones ha dado su testimonio de apoyo y atención a las tesis del partido, estoy seguro se hará presente de modo decisorio en el proceso y ese respaldo implicará para nosotros el compromiso de corresponder a la confianza otorgada por los desamparados, por los que se han sentido al margen del desarrollo del país, para equilibrar las oportunidades y para que Colombia pueda terminar este siglo no como una Nación ensangrentada, sometida a toda suerte de conflictos, que le originan descrédito ante la sociedad internacional, sino convertida en lo que debe ser, una Nación llena de vitalidad, progresando un términos equilibrados para todos los sectores sociales e influyendo en el propio porvenir de los latinoamericanos, por todo eso, amigos, los invito a movilizarse en estos meses cruciales a multiplicar la comunicación interna, para lograr la mas amplia y definitiva mayoría, que nos permita decir que podemos gobernar al pueblo colombiano, en la medida en que lo representemos, lo interpretemos, tenemos su solidaridad, su respaldo y su confianza.

Mil Gracias.