D039 P069 | Educación y Medios Masivos de Comunicación

Documentos Nuevo Liberalismo | Luis Carlos Galán

D039 P069 | Educación y Medios Masivos de Comunicación

Comentarios del Doctor Germán Rey (Sicólogo, profesor de la Universidad Javeriana y Asesor de la Fundación Social, Colciencias y Unicef) a la conferencia del doctor Jorge Valencia Jaramillo.

 

Uno de los temas sobre los cuales se suele generar más controversia es el de las relaciones entre educación y medios masivos de comunicación. En la polémica se ha pasado desde las posiciones utopistas que pensaron que la aparición de los medios garantizarían “per se” su potencial educativo, hasta quienes definitivamente sostienen que es muy restringida su capacidad educativa.

En el campo de la investigación comunicacional los teóricos de las décadas de los 30 y los 40 promovieron la reflexión sobre los efectos persuasivos de los medios y no pocos de ellos enfatizaron
en su influencia unilateral sobre unos receptores casi siempre considerados como seres pasivos. El comportamiento y las actitudes, la motivación y los sistemas de preferencias estarían así marcados por la exposición a los medios. Desde aquellos tiempos hasta los años más recientes han ocurrido una serie de cambios tanto en la comprensión del papel de los medios masivos de comunicación como en su utilización real por parte de grupos e instituciones.

Posiblemente las comunicaciones ha sido una de las áreas de la vida social en la que se han experimentado transformaciones más profundas y rápidas en las últimas décadas. Su vinculación, por ejemplo, con los ordenadores electrónicos, ha dado paso a la telemática; el uso de satélites permite el acceso inmediato a la información más sofisticada almacenada en los bancos de datos. A través de la proliferación cada día mayor de las antenas parabólicas se facilita el contacto del televidente con una gran cantidad de programas producidos en otros países. La idea Macluhiana de la aldea global ya no es sólo un lugar común sino una evidencia que los países no pueden negar sino enfrentar de manera crítica y sobre todo creativa.

Televisión por suscripción, transmisión de información a través del cable submarino, periodismo electrónico, televisión participativa y comunitaria, canales regionales, juegos interactivos o videotexto son algunas de las invenciones que en materia de comunicaciones están retando de manera nueva a quienes piensan que los medios de comunicación, en su propia función y desde su particular naturaleza, cumplen un importante papel educativo.

Los cambios a que he venido aludiendo en el campo de las comunicaciones y específicamente en el de los medios obedecen a desplazamientos teóricos como a nuevos ámbitos de acción, ampliación de cobertura, modificaciones en las relaciones con los perceptores, aparición de inéditas influencias sociales y culturales.

 

TELEVISION Y CULTURA

Permítanme, entonces, referirme a algunos desplazamientos o transformaciones que han ocurrido en lo comunicacional y que considero decisivas a la hora de hablar sobre sus nexos con lo educativo.

En primer lugar, los medios de comunicación ya no son considerados simplemente como dispositivos tecnológicos para transmitir información sino como intermediarios sociales y culturales. No hay así una televisión cultural en contraposición a otra que no lo sea. Toda televisión, incluyendo por supuesto la comercial, es una propuesta cultural. Si entendemos la cultura no como se la ha definido tradicionalmente, desde una concepción humanista y letrada y la pensamos como la manera a través de la cual la gente reviste de sentido sus prácticas cotidianas. O para decirlo con los conceptos que usa C. Geerts, la cultura no tanto como un conjunto de textos (costumbres, creencias, sistemas simbólicos, imaginario social), sino como el vocabulario a través del cual se leen dichos textos: la cultura como red de significaciones.

El reto social y cultural de los medios es un requerimiento para el Estado así como para la empresa privada que, por ejemplo, en la selección de la programación o en los criterios que adopta para sus realizaciones nacionales, ya define una determinada comprensión tanto del medio como de su proyección. Jesús Martín Barbero ha trabajado lúcidamente este planteamiento al señalar cómo estamos pasando hoy de la problemática de los medios a la de las mediaciones.

Por ello los medios de comunicación son educativos en la medida en que presentan formas de vivir, maneras concretas de expresión de los sentimientos, sistemas de valoración, construcciones simbólicas, imágenes del mundo. Las presenta y contribuye a validarlas socialmente. De ahí nace precisamente la responsabilidad tanto del Estado como del sector privado, de los periodistas y programadores, de los técnicos y realizadores.

El doctor Valencia Jaramillo se ha referido en su intervención a una de las formas de entender las relaciones entre educación y medios masivos. En mi opinión, el papel educativo de los medios no se restringe ni a su función de apoyo a procesos formales o no de educación, cualquiera sea su nivel, ni a la transmisión de contenidos habitualmente considerados como educativos y didácticos.

En el primero de los casos, los medios han tenido un papel importante en la difusión de campañas preventivas con gran cobertura poblacional, como también en el apoyo indirecto a ciertos procesos de instrucción, como es el caso más conocido del grupo “Children Television Workshop” (Plaza Sésamo).

Asimismo, los medios han hecho su ingreso en el aula de clase y en general al contexto escolar no siempre de manera afortunada. En muchos casos no se logra integrar el lenguaje particular de lo audiovisual a otros procesos pedagógicos, quedando el medio relegado a ser un convidado de piedra o una estrategia bastante espúrea. Sin embargo cada día es mayor la reflexión sobre el uso de los medios desde una concepción educativa participativa, dinámica y abierta.

En el segundo caso, no es difícil corroborar la evolución que internacionalmente se ha tenido en la producción de realizaciones de divulgación científica, en materiales didácticos, o en producciones dirigidas a sectores poblacionales como el infantil. La creación en estos casos es una tarea interdisciplinaria en donde los textos escritos, auditivos o audiovisuales son construidos teniendo en cuenta los hallazgos investigativos que aportan diferentes ciencias sociales en áreas como el desarrollo cognitivo, los procesos perceptivos, las estrategias motivacionales o las formas de aprendizaje. En nuestro país se empiezan a llevar a cabo intentos en este sentido aunque no existe aún ni un enfoque claro ni una infraestructura adecuada.

 

T.V. EDUCATIVA, DESARROLLO SOCIAL Y DEMOCRATIZACION

Sin restarle importancia a los dos vínculos mencionados entre educación y medios de comunicación, quisiera insistir en otros, en mi parecer más esenciales, especialmente por el papel que en ellos pueden cumplir el propio Estado como diversos sectores de la sociedad.

El primero tiene que ver con el carácter educativo en general de los medios y con el significado específico de la llamada televisión educativa. El segundo con las relaciones entre desarrollo social, democratización, medios de comunicación y educación.

En cuanto al primero, nuevamente insisto en que todo medio al producir mensajes culturalmente mediados y socialmente percibidos tiene una función educativa. Obviamente si no restringimos lo educativo a lo meramente escolar y lo comprendemos como lo hace J. Bruner, quien define la educación como un foro abierto de negociación y renegociación de cultura, de significaciones.

Habitualmente se insiste en las funciones de información y recreación que tienen los medios, en particular la televisión. Se piensa que lo educativo estaría representado por programas como “Cosmos”, “El ascenso del hombre” o “Planeta Tierra”. ¿Pero acaso conceptos de democracia o de tolerancia, de ética civil o de discriminación de género no se ponen en juego, sutil, o explícitamente, en noticieros y comedias, telenovelas y concursos? ¿Acaso no se dan complejas comprensiones sociales a través de los deportes, la presentación de los acontecimientos internacionales o los dibujos animados? Todo ello con características que hacen aún más relevantes sus mensajes: su popularidad, el sugestivo lenguaje que utilizan, su vinculación con el ocio y el tiempo libre, la variedad de géneros y el atractivo alejamiento del conocimiento como deber.

La televisión es uno de los agentes socializadores más importantes en las sociedades modernas y ocupa funciones que anteriormente le eran asignadas a otras instituciones como la familia o la propia escuela.

Pero también se puede hablar concretamente de una televisión educativa como una oferta, a la que puedan acceder los ciudadanos, frente a las que hacen diariamente los canales comerciales. Televisión o radio que no pueden ser identificadas con lo que popularmente se ha denominado “ladrillos”, por su aburrimiento, pesadez y total ausencia de lo sugestivo y dinámico que posee el lenguaje audiovisual.

La televisión educativa debe ser una televisión pluralista, que fomente la participación social, que impulse la creatividad de personas y grupos independientes que no siempre cuentan con facilidades para acceder a los canales comerciales. Una televisión basada en la pluralidad y la diversidad, que entiende el conocimiento asociado al asombro, a la capacidad de pregunta y de indagación; respetuosa de la propia identidad cultural sin concepción de “ghetto” y permanentemente dispuesta al diálogo con otras culturas y otras formas de vivir.

Compete al Estado fortalecer opciones educativas a través de medios como la televisión e incentivar las iniciativas privadas que se generan en este campo.

 

COMUNICACION PARA EL DESARROLLO

Pero existe otra dimensión en que veo importante la relación entre educación y medios masivos de comunicación. Es aquella en la cual los medios pueden servir de apoyo fundamental a procesos y acciones que desde el Estado ola sociedad civil se promuevan para responder a necesidades sentidas por la comunidad.

De esta manera el carácter educativo de los medios también se expresa en lo que desde hace unos años se denomina la comunicación para el desarrollo. Comunicación que colabora con la ampliación de la participación social y la democratización.

Un país como el nuestro no puede perder la oportunidad de pensar de manera nueva el papel de los medios de comunicación. Mucho más, si como es el tema que nos convoca a este encuentro, nos ponemos de cara a los retos de prever el futuro, de enfrentar los interrogantes que desde ya se abren para nuestra entrada al próximo milenio. Milenio en que se conoceran sin duda mayores avances en el campo de las comunicaciones y, muy seguramente, más sólidas posibilidades educativas de los medios masivos.